Miente el amor, ahoga los días

Évano

Libre, sin dioses.
A veces te siento como manos de nieblas,
a veces cristales de sol en la mañana,
a veces lengua que sisea y lame
el resorte que todo lo estalla.

Cerradle la boca, no beban más besos
ese irritar de pájaros;
no sean inquietudes mis piernas,
ni mis ojos un puente de troncos
viendo temblar a las alas en la sombra
de un claro de luna en el último viento;
no haya más estallido que el bello
del silencio.

Poned mi espalda, demolida de besos,
bajo una montaña de mármol,
no sienta más dedos sin raíces,
no escuche más susurros su temblor,
no recorran más hormigas sus lenguas por ella,
no le oculten los pájaros más amaneceres.

Miente el amor, ahoga los días.
Siento las manos, son piedras las tuyas
de cristal como los dientes por donde
tu lengua surge y desangra y apunta
al resorte que todo lo estalla.
 
Última edición:
A veces te siento como manos de nieblas,
a veces cristales de sol en la mañana,
a veces lengua que sisea y lame
el resorte que todo lo estalla.

Cerradle la boca, no beban más besos
ese irritar de pájaros;
no sean inquietudes mis piernas,
ni mis ojos un puente de troncos
viendo temblar a las alas en la sombra
de un claro de luna en el último viento;
no haya más estallido que el bello
del silencio.

Poned mi espalda, demolida de besos,
bajo una montaña de mármol,
no sienta más dedos sin raíces,
no escuche más susurros su temblor,
no recorran más hormigas sus lenguas por ella,
no le oculten los pájaros más amaneceres.

Miente el amor, ahoga los días.
Siento las manos, son piedras las tuyas
de cristal como los dientes por donde
tu lengua surge y desangra y apunta
al resorte que todo lo estalla.
Muy bello y casi inquietante poema de amor, este tiene un lado casi trágico que tú muestras con sensibilidad y talento en tus certeros versos amigo Évano. Un abrazo. Paco.
 
A veces te siento como manos de nieblas,
a veces cristales de sol en la mañana,
a veces lengua que sisea y lame
el resorte que todo lo estalla.


Cerradle la boca, no beban más besos
ese irritar de pájaros;
no sean inquietudes mis piernas,
ni mis ojos un puente de troncos
viendo temblar a las alas en la sombra
de un claro de luna en el último viento;
no haya más estallido que el bello
del silencio.


Poned mi espalda, demolida de besos,
bajo una montaña de mármol,
no sienta más dedos sin raíces,
no escuche más susurros su temblor,
no recorran más hormigas sus lenguas por ella,
no le oculten los pájaros más amaneceres.


Miente el amor, ahoga los días.
Siento las manos, son piedras las tuyas
de cristal como los dientes por donde
tu lengua surge y desangra y apunta
al resorte que todo lo estalla.
bello poema Évano, de marfil escritura llena de magia y verdades de amar y trasnocharse pensando en ello...
waooo....

saludos.
 
A veces te siento como manos de nieblas,
a veces cristales de sol en la mañana,
a veces lengua que sisea y lame
el resorte que todo lo estalla.

Cerradle la boca, no beban más besos
ese irritar de pájaros;
no sean inquietudes mis piernas,
ni mis ojos un puente de troncos
viendo temblar a las alas en la sombra
de un claro de luna en el último viento;
no haya más estallido que el bello
del silencio.

Poned mi espalda, demolida de besos,
bajo una montaña de mármol,
no sienta más dedos sin raíces,
no escuche más susurros su temblor,
no recorran más hormigas sus lenguas por ella,
no le oculten los pájaros más amaneceres.

Miente el amor, ahoga los días.
Siento las manos, son piedras las tuyas
de cristal como los dientes por donde
tu lengua surge y desangra y apunta
al resorte que todo lo estalla.
Inquietud en ese amor de sacrificio personal. se palpa
la notalgia y esas disonancias intermitentes que dejan
un permanecido balsamo de nostalgia. es cierto
el amor en ocasiones no ahoga a un silencio de
sendas fundidas.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
A veces te siento como manos de nieblas,
a veces cristales de sol en la mañana,
a veces lengua que sisea y lame
el resorte que todo lo estalla.

Cerradle la boca, no beban más besos
ese irritar de pájaros;
no sean inquietudes mis piernas,
ni mis ojos un puente de troncos
viendo temblar a las alas en la sombra
de un claro de luna en el último viento;
no haya más estallido que el bello
del silencio.

Poned mi espalda, demolida de besos,
bajo una montaña de mármol,
no sienta más dedos sin raíces,
no escuche más susurros su temblor,
no recorran más hormigas sus lenguas por ella,
no le oculten los pájaros más amaneceres.

Miente el amor, ahoga los días.
Siento las manos, son piedras las tuyas
de cristal como los dientes por donde
tu lengua surge y desangra y apunta
al resorte que todo lo estalla.
A mí también me miente el puñetero
y no inspira poemas así.Qué bueno...
Feliz verano, amigo, un abrazo.


 
Esto es enorme, compañero. Me gustan los poemas como galerías que nutren con sus imágenes ese tercer ojo que llevamos en la piel, la sangre, el tuétano, la sombra y las emociones.
Gracias por compartir tu excelencia.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba