Teo Moran
Poeta fiel al portal
La niña trenza los pétalos
a los radiantes girasoles
en la catedral de los cielos.
La niña trenza a los olivos
con sus dedos de tierra,
carne de aceituna verde
y añoranza en la vega,
las ramas retorcidas
cautivan al frágil viento,
con hojas tejidas a su cuerpo
lleva el trino del mirlo blanco
a los pensativos girasoles
en la catedral de los cielos.
La niña trenza mi alma
en la orilla clara del río,
la sombra del ave que vuela
en los confines del tiempo,
al salmo que bebe de la vida
y al amor que muere en silencio
en las trenzas de la niña
en la catedral de los cielos.
a los radiantes girasoles
en la catedral de los cielos.
La niña trenza a los olivos
con sus dedos de tierra,
carne de aceituna verde
y añoranza en la vega,
las ramas retorcidas
cautivan al frágil viento,
con hojas tejidas a su cuerpo
lleva el trino del mirlo blanco
a los pensativos girasoles
en la catedral de los cielos.
La niña trenza mi alma
en la orilla clara del río,
la sombra del ave que vuela
en los confines del tiempo,
al salmo que bebe de la vida
y al amor que muere en silencio
en las trenzas de la niña
en la catedral de los cielos.