musador
esperando...
Estando en la feria, me acerqué a la preguntería.
Volví a casa con mi pregunta fresquita. La colgué en un lugar donde entra el sol de la mañana, así me muestra el arco iris.
—¿A cuánto la pregunta? —pregunté.
—Depende... ¿con respuesta la quiere? —me respondió el preguntero.
—¿Es mucho más cara con respuesta?
—¡Qué pregunta! ¡Por supuesto que no! ¡Mucho más barata!
—Ah... —respondí sorprendido—, y sin respuesta, ¿cuánto valen?
—Una buena pregunta —me respondió el preguntero con una sonrisa.
—Depende... ¿con respuesta la quiere? —me respondió el preguntero.
—¿Es mucho más cara con respuesta?
—¡Qué pregunta! ¡Por supuesto que no! ¡Mucho más barata!
—Ah... —respondí sorprendido—, y sin respuesta, ¿cuánto valen?
—Una buena pregunta —me respondió el preguntero con una sonrisa.
Volví a casa con mi pregunta fresquita. La colgué en un lugar donde entra el sol de la mañana, así me muestra el arco iris.
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