Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
El cáncer te pone a prueba pero también saca lo mejor de tí
El tropezó un día
con una mirada,
mucho se dijeron
sin decirse nada.
Así empezó todo
desnudas las almas,
un brillo en sus ojos,
cómplices miradas.
Para alzar el nido
dejaron sus casas,
por toda riqueza,
las pieles tempranas.
Saben de penurias,
saben de bonanza,
de pares de opuestos,
de risas y lágrimas.
El glacial destino,
en cruel estocada,
los cubrió de bruma,
de la que no se habla.
El la lanzó al viento
para exorcizarla,
venciendo al tabú
y ella lo acompaña.
Del cielo bajaron
ángeles sin alas,
con siembra de abrazos
y dulces palabras.
Con esta cosecha
forjaron sus armas,
cargadas de temple,
de fe y esperanza
Él ofrendó el pelo
en la primer batalla,
ella con mil besos
coronó su calva.
Si la hiel del miedo
trepa a su solapa,
ella, con ternura,
lo troca en confianza.
Celebran la vida,
sabiendo es prestada,
el aquí y ahora
cobró relevancia.
Cuando el frío tiempo
culmine su danza,
tendrán, siendo estrellas,
cómplices miradas.
A mi entrañable compañera María del Carmen, por recorrer conmigo esta segunda oportunidad.
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