lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
En el alma germina dulce anhelo,
cobijo de unos ojos hechizados
con pócima de amor, que emocionados
empiezan a soñar alzando el vuelo.
Ya brillan dos luceros en el cielo
cual ópalos de sal estimulados,
orientando sus faros irisados
al tímido latido del desvelo.
Derrama un sentimiento su rocío
por las sendas del alba, como gotas
de lluvia sobre el fuego de mi estío.
Luciérnagas de Luna, cuando rotas
las ansias de mecerme en tu mirada,
alumbran mi camino a tu morada.