15.40.- Lluvia

MARIANNE

MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
...

Otra vez la tormenta reapareció,
en los tímidos brazos del amor.
No hubo calma, solo su furor,
que a la brisa de su mar escondió.

Quizá sienta lo que me prometió.
Quizás me cele con su resplandor
ó quizá apacigüe su sumiso dolor.
Quizá crea que el invierno cedió.

Qué desdicha sintió la primavera
al verla arreciar desde su balcón,
cuánta lluvia, verá ésta caldera;

en contra del tiempo, sin razón,
cuándo irá a romper ésta barrera,
que él inunda en todo mi corazón.


III.
Marianne*
 
Mi querida Marian, las lluvias que se producen en nuestros corazones, siempre son el
reflejo de una realidad adversa... sólo nos queda remontar el día a día, para sí poco
a poco, seguir superando tanta adversidad. Reciba mis cordiales saludos.

El Gitano.​
 
...

Otra vez la tormenta reapareció,
en los tímidos brazos del amor.
No hubo calma, solo su furor,
que a la brisa de su mar escondió.

Quizá sienta lo que me prometió.
Quizás me cele con su resplandor
ó quizá apacigüe su sumiso dolor.
Quizá crea que el invierno cedió.

Qué desdicha sintió la primavera
al verla arreciar desde su balcón,
cuánta lluvia, verá ésta caldera;

en contra del tiempo, sin razón,
cuándo irá a romper ésta barrera,
que él inunda en todo mi corazón.


III.
Marianne*


Un poema sobrio,precisó.Me ha gustado,Marian.Mucho,mucho.

Te abrazo
Freddy
 
Quizás me cele con su resplandor
ó quizá apacigüe su sumiso dolor.
Bello poema!!! Quizás esas preguntas sean los anhelos del mismo corazón o pudiera ser que las dudas hacen que no disfrutemos lo que se tiene, solo cada uno sabe el camino que debe tomar y por lo que debe apostar. ¡Profundos versos! Un placer disfrutar de su siempre maravillosa poesía, MARIAN GONZALES, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
...

Otra vez la tormenta reapareció,
en los tímidos brazos del amor.
No hubo calma, solo su furor,
que a la brisa de su mar escondió.

Quizá sienta lo que me prometió.
Quizás me cele con su resplandor
ó quizá apacigüe su sumiso dolor.
Quizá crea que el invierno cedió.

Qué desdicha sintió la primavera
al verla arreciar desde su balcón,
cuánta lluvia, verá ésta caldera;

en contra del tiempo, sin razón,
cuándo irá a romper ésta barrera,
que él inunda en todo mi corazón.


III.
Marianne*
Ayyy Marianne, cuántas tormentas llegan cada primavera sin llegar a arrasar el corazón, siempre latiendo de amor, sin que ninguna lluvia lo apague... Encantada de leerte, mi querida y admirada amiga. Besazos llenos de cariño....muáááckssss..
 
Cuando te he leido MARIAN he pensado: que llegue esa lluvia, que nos inunde en todas las estaciones y que la vida con sus dosis de amor y desamor nunca nos mantenga alejados de lo que queremos a pesar de las tempestades.
Un placer leerte
Abrazos hasta tu espacio
 
...

Otra vez la tormenta reapareció,
en los tímidos brazos del amor.
No hubo calma, solo su furor,
que a la brisa de su mar escondió.

Quizá sienta lo que me prometió.
Quizás me cele con su resplandor
ó quizá apacigüe su sumiso dolor.
Quizá crea que el invierno cedió.

Qué desdicha sintió la primavera
al verla arreciar desde su balcón,
cuánta lluvia, verá ésta caldera;

en contra del tiempo, sin razón,
cuándo irá a romper ésta barrera,
que él inunda en todo mi corazón.


III.
Marianne*
Una bella lluvia de hermosos versos para un sensible y brillante poema amiga Marian. Abrazote vuela. Paco.
 
...

Otra vez la tormenta reapareció,
en los tímidos brazos del amor.
No hubo calma, solo su furor,
que a la brisa de su mar escondió.

Quizá sienta lo que me prometió.
Quizás me cele con su resplandor
ó quizá apacigüe su sumiso dolor.
Quizá crea que el invierno cedió.

Qué desdicha sintió la primavera
al verla arreciar desde su balcón,
cuánta lluvia, verá ésta caldera;

en contra del tiempo, sin razón,
cuándo irá a romper ésta barrera,
que él inunda en todo mi corazón.


III.
Marianne*
Con el amor llega la tormenta, dulce tormenta donde cobijarse.
Encantado de venir a leerte, Marian.
 
...

Otra vez la tormenta reapareció,
en los tímidos brazos del amor.
No hubo calma, solo su furor,
que a la brisa de su mar escondió.

Quizá sienta lo que me prometió.
Quizás me cele con su resplandor
ó quizá apacigüe su sumiso dolor.
Quizá crea que el invierno cedió.

Qué desdicha sintió la primavera
al verla arreciar desde su balcón,
cuánta lluvia, verá ésta caldera;

en contra del tiempo, sin razón,
cuándo irá a romper ésta barrera,
que él inunda en todo mi corazón.


III.
Marianne*


John Lennon decía que la lluvia y el sol son solo estados de ánimo...
Creo que el clima, a veces, solo a veces es una metáfora del corazón, de ese corazón que siempre encuentro en tu poesía.
Me encanta leerte :)
 
Bello poema!!! Quizás esas preguntas sean los anhelos del mismo corazón o pudiera ser que las dudas hacen que no disfrutemos lo que se tiene, solo cada uno sabe el camino que debe tomar y por lo que debe apostar. ¡Profundos versos! Un placer disfrutar de su siempre maravillosa poesía, MARIAN GONZALES, reciba la más cordial felicitación y saludo.
Gracias Daniel por tus palabras, mil besos
 

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