Hace falta
granizar los ojos
penetrar
el instante preciso
del reloj y
perderse en un presente de tibiezas.
Arrugar la frente
para ver pasar
unicornios
volver
al latido
de la primavera
y desparramar
margaritas por donde camine.
Es que así te reconozco
en mi territorio
como un hombre
que camina
a mi lado
despierta zorzales
por la mañana
luego
desayuna de mi amor
por largas horas.
Así
el tiempo de neblina
se despinta y se abre
como un sol
naranjo por la tarde.
Mi amor
como un gran mar
se desparrama
con su blanca
espuma para bendecir
el regalo de que estés
con tu mirada
de trueno
y tu risa de gorrión enamorado.
granizar los ojos
penetrar
el instante preciso
del reloj y
perderse en un presente de tibiezas.
Arrugar la frente
para ver pasar
unicornios
volver
al latido
de la primavera
y desparramar
margaritas por donde camine.
Es que así te reconozco
en mi territorio
como un hombre
que camina
a mi lado
despierta zorzales
por la mañana
luego
desayuna de mi amor
por largas horas.
Así
el tiempo de neblina
se despinta y se abre
como un sol
naranjo por la tarde.
Mi amor
como un gran mar
se desparrama
con su blanca
espuma para bendecir
el regalo de que estés
con tu mirada
de trueno
y tu risa de gorrión enamorado.