Nunca el viaje termina

penabad57

Poeta veterano en el portal
No es un anuncio, es la miel de una sombra,
las pisadas de un gong que no teme el crepúsculo,
la noche o la duda.

A través de los cristales de un río,
conmovida por los surcos de un viaje
al dolor.
Así, tú, tan parecida a una lágrima abierta
sobre los nenúfares del tiempo.

¿Qué es lo que claudica cuando las alas
ejercen su nombre? No lo pienses,
aquí estamos en el centro del misterio,
pisando playas, en medio de un puente llamado Carlos,
casi en el sur, entre fresas y calles sin labios,
junto a los bosques que aún sangran
como madres de la tierra.

Sí, acompáñame a los canales, tan perfectos,
con su soga de luces, París como una frente traicionada
-allí el episodio de los restaurantes inútiles,
salidas o entradas, palabras cuya geometría se vació en tejados,
después las crines que una isla puso en su féretro,
el azul cansado de perder pupilas-.

Nuestra libertad paga un precio de relojes sin alma,
volvamos a las plazas que nos nombran,
al sueño imposible de las aceras,
tengo en la mano un vaso de ceniza
y en él te reflejas, inmensa
como la noche.
 
No es un anuncio, es la miel de una sombra,
las pisadas de un gong que no teme el crepúsculo,
la noche o la duda.

A través de los cristales de un río,
conmovida por los surcos de un viaje
al dolor.
Así, tú, tan parecida a una lágrima abierta
sobre los nenúfares del tiempo.

¿Qué es lo que claudica cuando las alas
ejercen su nombre? No lo pienses,
aquí estamos en el centro del misterio,
pisando playas, en medio de un puente llamado Carlos,
casi en el sur, entre fresas y calles sin labios,
junto a los bosques que aún sangran
como madres de la tierra.

Sí, acompáñame a los canales, tan perfectos,
con su soga de luces, París como una frente traicionada
-allí el episodio de los restaurantes inútiles,
salidas o entradas, palabras cuya geometría se vació en tejados,
después las crines que una isla puso en su féretro,
el azul cansado de perder pupilas-.

Nuestra libertad paga un precio de relojes sin alma,
volvamos a las plazas que nos nombran,
al sueño imposible de las aceras,
tengo en la mano un vaso de ceniza
y en él te reflejas, inmensa
como la noche.
Yo soy de las cree que a donde me lleve el río ahí debo embarcar, un honor leerte, saludos
 
No es un anuncio, es la miel de una sombra,
las pisadas de un gong que no teme el crepúsculo,
la noche o la duda.

A través de los cristales de un río,
conmovida por los surcos de un viaje
al dolor.
Así, tú, tan parecida a una lágrima abierta
sobre los nenúfares del tiempo.

¿Qué es lo que claudica cuando las alas
ejercen su nombre? No lo pienses,
aquí estamos en el centro del misterio,
pisando playas, en medio de un puente llamado Carlos,
casi en el sur, entre fresas y calles sin labios,
junto a los bosques que aún sangran
como madres de la tierra.

Sí, acompáñame a los canales, tan perfectos,
con su soga de luces, París como una frente traicionada
-allí el episodio de los restaurantes inútiles,
salidas o entradas, palabras cuya geometría se vació en tejados,
después las crines que una isla puso en su féretro,
el azul cansado de perder pupilas-.

Nuestra libertad paga un precio de relojes sin alma,
volvamos a las plazas que nos nombran,
al sueño imposible de las aceras,
tengo en la mano un vaso de ceniza
y en él te reflejas, inmensa
como la noche.
Muy bello, me ha gustado mucho, como siempre sugerentes imágenes y sensibles y certeras metáforas pueblan tus versos amigo penabad. Un abrazo. Paco.
 
"Nuestra libertad paga un precio de relojes sin alma" Muy lindo. Saludos. *_*
 
No es un anuncio, es la miel de una sombra,
las pisadas de un gong que no teme el crepúsculo,
la noche o la duda.

A través de los cristales de un río,
conmovida por los surcos de un viaje
al dolor.
Así, tú, tan parecida a una lágrima abierta
sobre los nenúfares del tiempo.

¿Qué es lo que claudica cuando las alas
ejercen su nombre? No lo pienses,
aquí estamos en el centro del misterio,
pisando playas, en medio de un puente llamado Carlos,
casi en el sur, entre fresas y calles sin labios,
junto a los bosques que aún sangran
como madres de la tierra.

Sí, acompáñame a los canales, tan perfectos,
con su soga de luces, París como una frente traicionada
-allí el episodio de los restaurantes inútiles,
salidas o entradas, palabras cuya geometría se vació en tejados,
después las crines que una isla puso en su féretro,
el azul cansado de perder pupilas-.

Nuestra libertad paga un precio de relojes sin alma,
volvamos a las plazas que nos nombran,
al sueño imposible de las aceras,
tengo en la mano un vaso de ceniza
y en él te reflejas, inmensa
como la noche.
Cauce excelente para ir hacia la perfeccion, reflejarse en formas pero
seguir el ritmo de ese cansancio que busca siempre un sueño. enamorarse
de esa libertad, puede ser en la noche o tambien en el sentimiento
terrenal de los elementos. felicidades. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Cauce excelente para ir hacia la perfeccion, reflejarse en formas pero
seguir el ritmo de ese cansancio que busca siempre un sueño. enamorarse
de esa libertad, puede ser en la noche o tambien en el sentimiento
terrenal de los elementos. felicidades. excelente. saludos de luzyabsenta
Te agradezco, amigo LUZYABSENTA, la lectura y el amable comentario. Un abrazo.
 

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