Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando esquivas mi cuerpo en tu presencia
porque no encuentra en él refugio el tuyo
suelo disimular pero ya intuyo
la inevitable sombra de tu ausencia.
Sometido a la nítida evidencia
me rendiré a tu adiós pues ya no incluyo
en mi esperanza el soplo de un arrullo
que le diera sentido a mi insistencia.
Pero -ya ves que no te oculto nada-
me acostumbré a tu piel la vez aquella
que hiciste entre tus brazos mi morada.
Mas si un día, perdida en una estrella,
abrazas su universo, enamorada,
recuerda que una vez yo estuve en ella.
No me gusta explicar lo que escribo pero para facilitar el sentido del último verso aclaro que la expresión "estuve en ella" debe de entenderse como "fui ella"
porque no encuentra en él refugio el tuyo
suelo disimular pero ya intuyo
la inevitable sombra de tu ausencia.
Sometido a la nítida evidencia
me rendiré a tu adiós pues ya no incluyo
en mi esperanza el soplo de un arrullo
que le diera sentido a mi insistencia.
Pero -ya ves que no te oculto nada-
me acostumbré a tu piel la vez aquella
que hiciste entre tus brazos mi morada.
Mas si un día, perdida en una estrella,
abrazas su universo, enamorada,
recuerda que una vez yo estuve en ella.
No me gusta explicar lo que escribo pero para facilitar el sentido del último verso aclaro que la expresión "estuve en ella" debe de entenderse como "fui ella"
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