Conjuro 14

danie

solo un pensamiento...
El día que terminé mis estudios de poesía negra
me propuse hacer un conjuro inusual,
y para escribirlo me fui hasta el fin del mundo.
Ahí mismo, sentado sobre una piedra, escribí...

“Invoco un conjuro que pierda todo el significado del
mundo, que las flores sangren igual o más que los corazones
y que los corazones transpiren una oscuridad como la tinta china
donde todo poeta moje su pluma
y escriba con ella.


Invoco a las musas de la noche
para que el cielo, de ahora en más, mame leche negra
y las nubes no sean otra cosa que fábricas con grandes chimeneas
incineradoras de despojos, huesos y consciencia.


Un conjuro que haga que los árboles
tiemblen aterrorizados hasta volverse fósiles macizos
y que las personas se les parecieran.


Un conjuro que nos distraiga hablando de la existencia de un dios
y nos enceguezca con fetiches y souvenirs
para que no veamos correr y hervir la sangre
a borbotones en el río.


Un conjuro para tener las cabezas vacías
y que cualquiera las pudiera atravesar
con el resuello de las palabras
como un fantasma en un casa abandonada.”


Después me di cuenta que tal vez no estaba en el fin del mundo,
sino sólo en el mundo,
que lo que invocaba no era nada inusual
y que tampoco había necesidad de hacer
un conjuro ya existente.
 
¡Dios mío!
Si... ¿para qué conjurar lo que ya tenemos, verdad?...

Este me ha encantado.

Un conjuro para tener las cabezas vacías
y que cualquiera las pudiera atravesar
con el resuello de las palabras
como un fantasma en un casa abandonada.”


¡Impresionante!

Un abrazo, Danie
Isabel.
 
A mí me ha gustado mucho pero le quitaría la explicación del final.
Al lector inteligente pero vanidoso le deja sin la sensación de haber entendido las indirectas del texto y al lector tonto sólo le remarca que no se ha enterado de nada.

Un saludo Danie.
 
¡Dios mío!
Si... ¿para qué conjurar lo que ya tenemos, verdad?...

Este me ha encantado.

Un conjuro para tener las cabezas vacías
y que cualquiera las pudiera atravesar
con el resuello de las palabras
como un fantasma en un casa abandonada.”


¡Impresionante!

Un abrazo, Danie
Isabel.

Gracias mil Isabel, es bueno saber que algo de lo que escribo te llega. Con ese algo que llegue a un lector el que escribe debe verse más que satisfecho. Y a mí me llena tu presencia.
Un abrazo grande.
 
El día que terminé mis estudios de poesía negra
me propuse hacer un conjuro inusual,
y para escribirlo me fui hasta el fin del mundo.
Ahí mismo, sentado sobre una piedra, escribí...

“Invoco un conjuro que pierda todo el significado del
mundo, que las flores sangren igual o más que los corazones
y que los corazones transpiren una oscuridad como la tinta china
donde todo poeta moje su pluma
y escriba con ella.


Invoco a las musas de la noche
para que el cielo, de ahora en más, mame leche negra
y las nubes no sean otra cosa que fábricas con grandes chimeneas
incineradoras de despojos, huesos y consciencia.


Un conjuro que haga que los árboles
tiemblen aterrorizados hasta volverse fósiles macizos
y que las personas se les parecieran.


Un conjuro que nos distraiga hablando de la existencia de un dios
y nos enceguezca con fetiches y souvenirs
para que no veamos correr y hervir la sangre
a borbotones en el río.


Un conjuro para tener las cabezas vacías
y que cualquiera las pudiera atravesar
con el resuello de las palabras
como un fantasma en un casa abandonada.”


Después me di cuenta que tal vez no estaba en el fin del mundo,
sino sólo en el mundo,
que lo que invocaba no era nada inusual
y que tampoco había necesidad de hacer
un conjuro ya existente.
Pues sí que es verdad que no hacía falta este conjuro; ya se han encargado unos cuantos (millones) de hacerlo, implantarlo y cerciorarse de que funcione.
Se perdieron los significados, agoniza la naturaleza, los valores se devalúan y las cabezas siguen tan vacías como los dioses... pero entretenidas.
Sabía por dónde encaminaste tus versos, y creo que es tan bueno el principio como el final como el intermedio. Todo se complementa.
Un abrazote, Danie, a la vuelta del trabajo.
 
A mí me ha gustado mucho pero le quitaría la explicación del final.
Al lector inteligente pero vanidoso le deja sin la sensación de haber entendido las indirectas del texto y al lector tonto sólo le remarca que no se ha enterado de nada.

Un saludo Danie.

Gracias amigo por pasar... y sí, tal vez tengas razón... tal vez la explicación del final aclara lo aclarado, pero a veces me enrosco tanto que creo que en ocasiones es necesario aclarar. jajaja Igual, este no es el caso. Es un poema sencillo como puedes ver.
Un abrazo grande compañero.
 
Pues sí que es verdad que no hacía falta este conjuro; ya se han encargado unos cuantos (millones) de hacerlo, implantarlo y cerciorarse de que funcione.
Se perdieron los significados, agoniza la naturaleza, los valores se devalúan y las cabezas siguen tan vacías como los dioses... pero entretenidas.
Sabía por dónde encaminaste tus versos, y creo que es tan bueno el principio como el final como el intermedio. Todo se complementa.
Un abrazote, Danie, a la vuelta del trabajo.
Así es Alonso... La poesía negra hace milagros, en este caso desnaturaliza a la humanidad..., y eso no es tanto un milagro, pero la culpa no es de la poesía negra, sino de la humanidad. Con respecto a los complementos, yo creo que el escritor es un mundo y cada lector es otro mundo diferente de otro, pero siempre algo de razón hay en los distintos mundos. sólo hay que intentar mantener un equilibrio en las distintas visiones de los mundos. Eso es lo más difícil. Escribir se escribe, pero mantener ese equilibrio cuesta.
Un abrazo, amigo, y gracias por pasar.
 
El día que terminé mis estudios de poesía negra
me propuse hacer un conjuro inusual,
y para escribirlo me fui hasta el fin del mundo.
Ahí mismo, sentado sobre una piedra, escribí...

“Invoco un conjuro que pierda todo el significado del
mundo, que las flores sangren igual o más que los corazones
y que los corazones transpiren una oscuridad como la tinta china
donde todo poeta moje su pluma
y escriba con ella.


Invoco a las musas de la noche
para que el cielo, de ahora en más, mame leche negra
y las nubes no sean otra cosa que fábricas con grandes chimeneas
incineradoras de despojos, huesos y consciencia.


Un conjuro que haga que los árboles
tiemblen aterrorizados hasta volverse fósiles macizos
y que las personas se les parecieran.


Un conjuro que nos distraiga hablando de la existencia de un dios
y nos enceguezca con fetiches y souvenirs
para que no veamos correr y hervir la sangre
a borbotones en el río.


Un conjuro para tener las cabezas vacías
y que cualquiera las pudiera atravesar
con el resuello de las palabras
como un fantasma en un casa abandonada.”


Después me di cuenta que tal vez no estaba en el fin del mundo,
sino sólo en el mundo,
que lo que invocaba no era nada inusual
y que tampoco había necesidad de hacer
un conjuro ya existente.

Pues sí, alguien lo hizo hace tiempo, un trabajo para mi gusto personal sobresaliente, me queda felicitarte por él y agradecerte que lo compartas, un verdadero placer amigo. Un abrazo.
 

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