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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

2.- La rima asonante (descripción)

musador

esperando...
He notado que algunos usuario/as al usar la rima asonante limitan mucho sus posibilidades, tan bien explotadas por nuestros poetas del siglo XIX (Bécquer, por ejemplo) y principios del XX (Juan Ramón Jiménez, por ejemplo). La descripción que proveo no es fácil de encontrar en forma completa, por eso creo que vale la pena brindarla a los usuarios. Que os aproveche.

La rima asonante:

Según nos comenta José Domínguez Caparrós en su obra [JDC1], le cupo a Andrés Bello en su obra [AB1] el mérito de determinar de manera precisa la naturaleza de la rima asonante, describiendo de manera exhaustiva sus veinte casos. Es curioso este hecho, dado que estos diversos casos se observan ya en la poesía del siglo XVII, y el trabajo de Bello es de mediados del XIX (hubo intentos anteriores a Bello, por ejemplo el de Luzán, pero incompletos).

La rima asonante clasifica a las palabras de nuestra lengua en 20 clases, de manera que las palabras riman entre sí si y solo si están en una misma clase. Estas 20 clases las designaremos con: «a», «e», «i», «o», «u», «aa», «ae», «ao», «ea», «ee», «eo», «oa», «oe», «oo», «ia», «ie», «io», «ua», «ue», «uo».

Las clases que se designan con una sola letra corresponden a las palabras agudas, y estas se clasifican según cuál sea la vocal que lleva el acento en su sílaba tónica. Por ejemplo en «reptar» la «a» lleva el acento, le corresponde la clase «a», en «camión» la «o» lleva el acento, le corresponde la clase «o», en «alud» la «u» lleva el acento, le corresponde la clase «u».

Las vocales se clasifican por su altura en: altas, «i,u», medias, «o,e», baja, «a».
Las restantes palabras irán a una de las clases que hemos designado con dos vocales. La primera vocal de la clase que le corresponde a una palabra es la que lleva el acento. La segunda la determina la vocal más baja de su última sílaba: si esta es «a», «o» o «e», es esa misma vocal; si es «i», será «e»; si es «u», será «o». Nótese que la penúltima sílaba de las palabras esdrújulas es totalmente ignorada por esta regla.

Por ejemplo en la palabra «tonsura» lleva el acento la «u», en la última sílaba hay solo «a», le corresponde la clase «ua». En la palabra «tauromaquia» el acento lo lleva la «a» de «ma», la última sílaba es «quia» cuya vocal más baja es «a», le corresponde la clase «aa». En «trémula» lleva el acento la «e», en la última sílaba está solo «a», le corresponde «ea». En «Venus» el acento está en la «e», en la última sílaba está «u», le corresponde «eo», en «débil» el acento está en «e», en la última sílaba está «i», le corresponde «ee».

Ponemos ejemplos en cada una de las 20 clases:

a: capataz, reptar, cazá, estáis, yarará.
e: iré, deber, pondréis.
i: anís, desliz, yaraví, sutil.
o: perdón, sacó, estoy.
u: arcabuz, luz, urutaú, tú.

aa: casa, acacia, pausa, ciática, crisálida.
ae: catre, frágil, suave, sánate, pusilánime, nácares.
ao: trato, piano, zaino, cambio, cauto, Cantábrico.

ea: treta, tiembla, tenia, recia, réplica.
ee: terrestre, débil, tiene, aprecie.
eo: dedo, deudo, cielo, recio, pérsico, Venus, trémulo.

oa: cosa, diosa, anomia, anómala,atónita.
oe: roce, empioje, rómpele.
oo: destrozo, piojo, tónico.

ia: pía, prístina, piscina, ruina, cuita.
ie: dije, cuide, sístole, simil.
io: río, vahído, crítico, pico, ruido.

ua: rusa, difusa, túnica, súmala, pústula.
ue: túnel, sitúe, cruje, fútil, enturbie, pubis,empújame.
uo: cruzo,lúcido.

Hay un aspecto histórico muy interesante en relación con la rima asonante. ¿De cuándo datan y quién introdujo los casos de rimas de esdrújulas con graves (como «níspolas» en «ia») y las equivalencias en el caso de vocales débiles (como «Venus» en «eo»)? En [JDC2] se menciona que Cervantes ya usa varias veces el primer tipo de rima, aunque no el segundo; para el segundo, el mismo autor menciona a Lope de Vega y a Góngora. Aparentemente ninguno de estos dos casos se encuentra en los romances viejos.

Bibliografía consultada.
[AB1] Andrés Bello, Principios de ortolojía i métrica de la lengua castellana.
En Obras completas, volumen 5, Pedro Ramirez, Santiago de Chile, 1884.

[JDC1] José Domínguez Caparrós, Contribución a la historia de las teorías métricas en los siglos XVIII y XIX, C.S.I.C., Madrid, 1975.
[JDC2] José Domínguez Caparrós, Métrica de Cervantes, Biblioteca de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, 2002

Agrego acá un romance que escribí hace ya tiempo ejemplificando el uso en el caso «ae»:

Que tiene su sutileza
lo de la rima asonante
de novedad tiene nada:
no basta mirar vocales.

En el caso más sencillo
es así como se hace
pero hay varios otros casos
para estudiar en detalle.

Cuando algún diptongo tiene
un verso por su desagüe
la débil se desperdicia
como el sexo de ese fraile.

Hay más casos por supuesto
sin que este asunto se acabe
y en todos hay que pensar
para escribir con donaire.

Puede también una esdrújula
rimar con palabra grave
como se puede apreciar
en este muy breve acápite.

Esa penúltima sílaba
no la mires. Solo párate
a mirar las que la envuelven,
y que con eso te baste.

Y también con dos esdrújulas
aunque es difícil el trámite,
perdona las desinencias:
no es tampoco grave, acállote.

Con agudas sin meterme,
que es un asunto más fácil,
mira que cosa tan rara
es esta rima asonante.

El asunto es que la débil
de última sílaba vale
como su más fuerte hermana:
casi termino, sin casi...

Y dos párrafos de «El burlador de Sevilla», atribuido a Tirso de Molina (1630?), que muestran la rima con esdrújulas en «ea» de «Bética» el primero, y en «ae» de «áspid» el segundo.

Tiene desde allí a Lisboa, (v.784)
en distancia muy pequeña,
mil y ciento y treinta quintas,
que en nuestra provincia Bética
llaman cortijos, y todas
con sus huertos y alamedas.
-------------------------------------
-¿Es bueno el vino, señor? (v.2794)
-Pruébale.
-...............¡Hiel y vinagre
es este vino!
-....................Este vino
exprimen nuestros lagares
-¿No comes tú?
-.......................Comeré
si me dieses áspid a áspid
cuanto el infierno tiene.
-También quiero que te canten.

PS. Agradezco a Pablo Rodríguez Cantos, quien me hizo notar un caso que puede llevar a la duda; se trata de la clase a la que pertenecen palabras terminadas en una vocal fuerte seguida de «y», como «hoy», «grey» o «hay».
Por la regla que ya hemos explicado respecto a los diptongos, estas palabras pertenecen respectivamete a las clases «ó», «é» y «á». El mismo Pablo me acercó un ejemplo de un romance de Góngora:

En lágrimas salgan mudos
afectos, que hasta hoy
ni aun en suspiros el alma
al aire se los fió.
Afectos que, el pie en un grillo,
andan con el corazón,
y se fueran por los ojos,
a no revocarlos yo.
[...]
adórolas, y tan dulce,
tan mental culto las doy,
que no penetra sus aras,
si no es la imaginación
(Por no profanar grosero
su sagrado templo, estoy
entre celos y temores
que la envidia me causó).
 
Última edición:
Saludos Jorge! Gracias por el valioso aporte, que ya antes he tenido ocasión de ver esos casos especiales, sin embargo, nunca los he puesto en práctica porque aunque conozco algo como te dije, aún no soy tan diestra, y a veces por temor a equivocarnos creo que no hacemos uso de todo el potencial puesto a nuestra disposición. Ahora como en otras ocasiones he hecho una lectura y confieso que, como entonces, sobre todo esos casos especiales me merecen un mayor estudio antes de utilizarlos, pero estaré revisando estos materiales y ya veremos si hay algún ejercicio, claro está, con ayuda de la musa que es algo rebelde en mi caso.

un abrazo en la distancia y siempre grato aprender o refrescar conocimientos, con todo respeto y admiración,

ligiA
 
Gracias, estimada María. Debo admitir que me ha sorprendido la celeridad con que has leído el artículo para valorarlo.
abrazo
Jorge
 
Efectivamente, Ligia, usar la rima asonante en toda su riqueza requiere cierto esmero; a mi criterio, este esmero rinde sus hermosos frutos, entre los que considero excelsos algunos poemas de Juan Ramón Jiménez. ¿Quién diría que el siguiente poema, que tanto le gusta a Eduardo Carpio, es monorrimo?:

EL VIAJE DEFINITIVO

...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico...

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
 
Efectivamente, Ligia, usar la rima asonante en toda su riqueza requiere cierto esmero; a mi criterio, este esmero rinde sus hermosos frutos, entre los que considero excelsos algunos poemas de Juan Ramón Jiménez. ¿Quién diría que el siguiente poema, que tanto le gusta a Eduardo Carpio, es monorrimo?:

EL VIAJE DEFINITIVO

...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico...

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.

buen gusto el de nuestro amigo poeta
pues esta es una obra magistral
que dicho sea de paso fue una de las primeras que conocí
no la primera, pero si fue objeto de estudio, entre otras,
en el colegio y esa poesía que venía tocándome desde muy niña
se asentó en mi alma en esta época, uno de esos poemas
culpables fue este junto al "Romance del prisionero"
que caló profundo en mi alma. Este, no recuerdo, creo que de autor anónimo
La poesía me dio fuerte desde entonces, aunque yo solo me voy en intentos,
los magistrales ya se fueron y nos dejaron tan caro legado.

otro abrazo en la distancia y qué grato volver a leer ese bello poema que dejas al pie de tu comentario,

ligiA
 
Última edición:
Me alegro de compartir contigo ese poema. No es de extrañar que recuerde a Eduardo al leerlo... Ojalá pasara por acá.
 
Bueno, Lourdes, mi poema es solo un juego didáctico.... El de Juan Ramón Jiménez es cosa seria, una maravilla. Hay que leer y leer, mirando cómo está hecho lo que uno lee, Lourdes: es la mejor manera de crecer.
gracias y abrazo
J.
 
Me alegra, estimado, que el escrito te haya agradado. Su propósito es práctico, por supuesto, nada he inventado acerca de esto.
abrazo
j
 
Última edición:
Mis aplausos por tus magistrales clases
Abrazos



He notado que algunos usuario/as al usar la rima asonante limitan mucho sus posibilidades, tan bien explotadas por nuestros poetas del siglo XIX (Bécquer, por ejemplo) y principios del XX (Juan Ramón Jiménez, por ejemplo). La descripción que proveo no es fácil de encontrar en forma completa, por eso creo que vale la pena brindarla a los usuarios. Que os aproveche.

La rima asonante:

Según nos comenta José Domínguez Caparrós en su obra [JDC1], le cupo a Andrés Bello en su obra [AB1] el mérito de determinar de manera precisa la naturaleza de la rima asonante, describiendo de manera exhaustiva sus veinte casos. Es curioso este hecho, dado que estos diversos casos se observan ya en la poesía del siglo XVII, y el trabajo de Bello es de mediados del XIX (hubo intentos anteriores a Bello, por ejemplo el de Luzán, pero incompletos).

La rima asonante clasifica a las palabras de nuestra lengua en 20 clases, de manera que las palabras riman entre sí si y solo si están en una misma clase. Estas 20 clases las designaremos con: «a», «e», «i», «o», «u», «aa», «ae», «ao», «ea», «ee», «eo», «oa», «oe», «oo», «ia», «ie», «io», «ua», «ue», «uo».

Las clases que se designan con una sola letra corresponden a las palabras agudas, y estas se clasifican según cuál sea la vocal que lleva el acento en su sílaba tónica. Por ejemplo en «reptar» la «a» lleva el acento, le corresponde la clase «a», en «camión» la «o» lleva el acento, le corresponde la clase «o», en «alud» la «u» lleva el acento, le corresponde la clase «u».

Las vocales se clasifican por su altura en: altas, «i,u», medias, «o,e», baja, «a».
Las restantes palabras irán a una de las clases que hemos designado con dos vocales. La primera vocal de la clase que le corresponde a una palabra es la que lleva el acento. La segunda la determina la vocal más baja de su última sílaba: si esta es «a», «o» o «e», es esa misma vocal; si es «i», será «e»; si es «u», será «o». Nótese que la penúltima sílaba de las palabras esdrújulas es totalmente ignorada por esta regla.

Por ejemplo en la palabra «tonsura» lleva el acento la «u», en la última sílaba hay solo «a», le corresponde la clase «ua». En la palabra «tauromaquia» el acento lo lleva la «a» de «ma», la última sílaba es «quia» cuya vocal más baja es «a», le corresponde la clase «aa». En «trémula» lleva el acento la «e», en la última sílaba está solo «a», le corresponde «ea». En «Venus» el acento está en la «e», en la última sílaba está «u», le corresponde «eo», en «débil» el acento está en «e», en la última sílaba está «i», le corresponde «ee».

Ponemos ejemplos en cada una de las 20 clases:

a: capataz, reptar, cazá, estáis, yarará.
e: iré, deber, pondréis.
i: anís, desliz, yaraví, sutil.
o: perdón, sacó, estoy.
u: arcabuz, luz, urutaú, tú.

aa: casa, acacia, pausa, ciática, crisálida.
ae: catre, frágil, suave, sánate, pusilánime, nácares.
ao: trato, piano, zaino, cambio, cauto, Cantábrico.

ea: treta, tiembla, tenia, recia, réplica.
ee: terrestre, débil, tiene, aprecie.
eo: dedo, deudo, cielo, recio, pérsico, Venus, trémulo.

oa: cosa, diosa, anomia, anómala,atónita.
oe: roce, empioje, rómpele.
oo: destrozo, piojo, tónico.

ia: pía, prístina, piscina, ruina, cuita.
ie: dije, cuide, sístole, simil.
io: río, vahído, crítico, pico, ruido.

ua: rusa, difusa, túnica, súmala, pústula.
ue: túnel, sitúe, cruje, fútil, enturbie, pubis,empújame.
uo: cruzo,lúcido.

Hay un aspecto histórico muy interesante en relación con la rima asonante. ¿De cuándo datan y quién introdujo los casos de rimas de esdrújulas con graves (como «níspolas» en «io») y las equivalencias en el caso de vocales débiles (como «Venus» en «eo»)? En [JDC2] se menciona que Cervantes ya usa varias veces el primer tipo de rima, aunque no el segundo; para el segundo, el mismo autor menciona a Lope de Vega y a Góngora. Aparentemente ninguno de estos dos casos se encuentra en los romances viejos.

Bibliografía consultada.
[AB1] Andrés Bello, Principios de ortolojía i métrica de la lengua castellana.
En Obras completas, volumen 5, Pedro Ramirez, Santiago de Chile, 1884.

[JDC1] José Domínguez Caparrós, Contribución a la historia de las teorías métricas en los siglos XVIII y XIX, C.S.I.C., Madrid, 1975.
[JDC2] José Domínguez Caparrós, Métrica de Cervantes, Biblioteca de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, 2002

Agrego acá un romance que escribí hace ya tiempo ejemplificando el uso en el caso «ae»:

Que tiene su sutileza
lo de la rima asonante
de novedad tiene nada:
no basta mirar vocales.

En el caso más sencillo
es así como se hace
pero hay varios otros casos
para estudiar en detalle.

Cuando algún diptongo tiene
un verso por su desagüe
la débil se desperdicia
como el sexo de ese fraile.

Hay más casos por supuesto
sin que este asunto se acabe
y en todos hay que pensar
para escribir con donaire.

Puede también una esdrújula
rimar con palabra grave
como se puede apreciar
en este muy breve acápite.

Esa penúltima sílaba
no la mires. Solo párate
a mirar las que la envuelven,
y que con eso te baste.

Y también con dos esdrújulas
aunque es difícil el trámite,
perdona las desinencias:
no es tampoco grave, acállote.

Con agudas sin meterme,
que es un asunto más fácil,
mira que cosa tan rara
es esta rima asonante.

El asunto es que la débil
de última sílaba vale
como su más fuerte hermana:
casi termino, sin casi...

Y dos párrafos de «El burlador de Sevilla», atribuido a Tirso de Molina (1630?), que muestran la rima con esdrújulas en «ea» de «Bética» el primero, y en «ae» de «áspid» el segundo.

Tiene desde allí a Lisboa, (v.784)
en distancia muy pequeña,
mil y ciento y treinta quintas,
que en nuestra provincia Bética
llaman cortijos, y todas
con sus huertos y alamedas.
-------------------------------------
-¿Es bueno el vino, señor? (v.2794)
-Pruébale.
-...............¡Hiel y vinagre
es este vino!
-....................Este vino
exprimen nuestros lagares
-¿No comes tú?
-.......................Comeré
si me dieses áspid a áspid
cuanto el infierno tiene.
-También quiero que te canten.
 
He notado que algunos usuario/as al usar la rima asonante limitan mucho sus posibilidades, tan bien explotadas por nuestros poetas del siglo XIX (Bécquer, por ejemplo) y principios del XX (Juan Ramón Jiménez, por ejemplo). La descripción que proveo no es fácil de encontrar en forma completa, por eso creo que vale la pena brindarla a los usuarios. Que os aproveche.

La rima asonante:

Según nos comenta José Domínguez Caparrós en su obra [JDC1], le cupo a Andrés Bello en su obra [AB1] el mérito de determinar de manera precisa la naturaleza de la rima asonante, describiendo de manera exhaustiva sus veinte casos. Es curioso este hecho, dado que estos diversos casos se observan ya en la poesía del siglo XVII, y el trabajo de Bello es de mediados del XIX (hubo intentos anteriores a Bello, por ejemplo el de Luzán, pero incompletos).

La rima asonante clasifica a las palabras de nuestra lengua en 20 clases, de manera que las palabras riman entre sí si y solo si están en una misma clase. Estas 20 clases las designaremos con: «a», «e», «i», «o», «u», «aa», «ae», «ao», «ea», «ee», «eo», «oa», «oe», «oo», «ia», «ie», «io», «ua», «ue», «uo».

Las clases que se designan con una sola letra corresponden a las palabras agudas, y estas se clasifican según cuál sea la vocal que lleva el acento en su sílaba tónica. Por ejemplo en «reptar» la «a» lleva el acento, le corresponde la clase «a», en «camión» la «o» lleva el acento, le corresponde la clase «o», en «alud» la «u» lleva el acento, le corresponde la clase «u».

Las vocales se clasifican por su altura en: altas, «i,u», medias, «o,e», baja, «a».
Las restantes palabras irán a una de las clases que hemos designado con dos vocales. La primera vocal de la clase que le corresponde a una palabra es la que lleva el acento. La segunda la determina la vocal más baja de su última sílaba: si esta es «a», «o» o «e», es esa misma vocal; si es «i», será «e»; si es «u», será «o». Nótese que la penúltima sílaba de las palabras esdrújulas es totalmente ignorada por esta regla.

Por ejemplo en la palabra «tonsura» lleva el acento la «u», en la última sílaba hay solo «a», le corresponde la clase «ua». En la palabra «tauromaquia» el acento lo lleva la «a» de «ma», la última sílaba es «quia» cuya vocal más baja es «a», le corresponde la clase «aa». En «trémula» lleva el acento la «e», en la última sílaba está solo «a», le corresponde «ea». En «Venus» el acento está en la «e», en la última sílaba está «u», le corresponde «eo», en «débil» el acento está en «e», en la última sílaba está «i», le corresponde «ee».

Ponemos ejemplos en cada una de las 20 clases:

a: capataz, reptar, cazá, estáis, yarará.
e: iré, deber, pondréis.
i: anís, desliz, yaraví, sutil.
o: perdón, sacó, estoy.
u: arcabuz, luz, urutaú, tú.

aa: casa, acacia, pausa, ciática, crisálida.
ae: catre, frágil, suave, sánate, pusilánime, nácares.
ao: trato, piano, zaino, cambio, cauto, Cantábrico.

ea: treta, tiembla, tenia, recia, réplica.
ee: terrestre, débil, tiene, aprecie.
eo: dedo, deudo, cielo, recio, pérsico, Venus, trémulo.

oa: cosa, diosa, anomia, anómala,atónita.
oe: roce, empioje, rómpele.
oo: destrozo, piojo, tónico.

ia: pía, prístina, piscina, ruina, cuita.
ie: dije, cuide, sístole, simil.
io: río, vahído, crítico, pico, ruido.

ua: rusa, difusa, túnica, súmala, pústula.
ue: túnel, sitúe, cruje, fútil, enturbie, pubis,empújame.
uo: cruzo,lúcido.

Hay un aspecto histórico muy interesante en relación con la rima asonante. ¿De cuándo datan y quién introdujo los casos de rimas de esdrújulas con graves (como «níspolas» en «io») y las equivalencias en el caso de vocales débiles (como «Venus» en «eo»)? En [JDC2] se menciona que Cervantes ya usa varias veces el primer tipo de rima, aunque no el segundo; para el segundo, el mismo autor menciona a Lope de Vega y a Góngora. Aparentemente ninguno de estos dos casos se encuentra en los romances viejos.

Bibliografía consultada.
[AB1] Andrés Bello, Principios de ortolojía i métrica de la lengua castellana.
En Obras completas, volumen 5, Pedro Ramirez, Santiago de Chile, 1884.

[JDC1] José Domínguez Caparrós, Contribución a la historia de las teorías métricas en los siglos XVIII y XIX, C.S.I.C., Madrid, 1975.
[JDC2] José Domínguez Caparrós, Métrica de Cervantes, Biblioteca de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, 2002

Agrego acá un romance que escribí hace ya tiempo ejemplificando el uso en el caso «ae»:

Que tiene su sutileza
lo de la rima asonante
de novedad tiene nada:
no basta mirar vocales.

En el caso más sencillo
es así como se hace
pero hay varios otros casos
para estudiar en detalle.

Cuando algún diptongo tiene
un verso por su desagüe
la débil se desperdicia
como el sexo de ese fraile.

Hay más casos por supuesto
sin que este asunto se acabe
y en todos hay que pensar
para escribir con donaire.

Puede también una esdrújula
rimar con palabra grave
como se puede apreciar
en este muy breve acápite.

Esa penúltima sílaba
no la mires. Solo párate
a mirar las que la envuelven,
y que con eso te baste.

Y también con dos esdrújulas
aunque es difícil el trámite,
perdona las desinencias:
no es tampoco grave, acállote.

Con agudas sin meterme,
que es un asunto más fácil,
mira que cosa tan rara
es esta rima asonante.

El asunto es que la débil
de última sílaba vale
como su más fuerte hermana:
casi termino, sin casi...

Y dos párrafos de «El burlador de Sevilla», atribuido a Tirso de Molina (1630?), que muestran la rima con esdrújulas en «ea» de «Bética» el primero, y en «ae» de «áspid» el segundo.

Tiene desde allí a Lisboa, (v.784)
en distancia muy pequeña,
mil y ciento y treinta quintas,
que en nuestra provincia Bética
llaman cortijos, y todas
con sus huertos y alamedas.
-------------------------------------
-¿Es bueno el vino, señor? (v.2794)
-Pruébale.
-...............¡Hiel y vinagre
es este vino!
-....................Este vino
exprimen nuestros lagares
-¿No comes tú?
-.......................Comeré
si me dieses áspid a áspid
cuanto el infierno tiene.
-También quiero que te canten.
Gracias por tu información. Las rimas asonante son muy buenas para evitar las palabras que se meten a martillazos en los versos asonantes.

Salud y ventura.
 
Creo, Antonio, que la función de la rima asonante en su relación con el ritmo y con la estrofa es muy distinta de la de la consonante. La rima asonante es la rima de nuestros romances, tan propios de la poesía de nuestra lengua, y ha sido practicada en forma exquisita por muchos poetas. Merece que se le preste un poco de atención.
gracias y abrazo
j
 
Jorge...
Entendí casi todo, me quedó la duda, tal vez para seguir revisando las citas que has tenido a bien compartir.
En el sentido de Venus donde se asume dentro del grupo "eo" cuando a pesar de lo establecido pensé que habría un grupo "eu"
Claro si escribes
Venus rimando en asonancia con vemos, tienes sentido el grupo "eo"
Pero bueno habrá que leer... Y experimentar los romances a plenitud.
Gracias por darnos este aporte.
Un fuerte abrazo
Luis
 
Última edición por un moderador:
No, Luis, no existen los grupos de dos vocales en los que la segunda vocal sea alta, es decir "i" o "u". "cáliz" rima en "ae", "Venus en "eo". Este descubrimiento (porque es un descubrimiento) data de principios del siglo XVII por lo que yo sé, no he visto tampoco rimas en "ai" (por ejemplo) en los romances viejos, pero no puedo jurar que no las haya.
En la llamada «carta de formantes de las vocales», donde se representa su dicción en términos de los dos formantes F1 y F2, puede apreciarse que el aŕea de dispersión de la «e» se confunde en una zona con la de la «i», y algo análogo pasa entre la «o» y la «u». Esto hace que en cierto rango sean muy semejantes, sobre todo si no portan el acento.
abrazo
j
 
Última edición:
He notado que algunos usuario/as al usar la rima asonante limitan mucho sus posibilidades, tan bien explotadas por nuestros poetas del siglo XIX (Bécquer, por ejemplo) y principios del XX (Juan Ramón Jiménez, por ejemplo). La descripción que proveo no es fácil de encontrar en forma completa, por eso creo que vale la pena brindarla a los usuarios. Que os aproveche.

La rima asonante:

Según nos comenta José Domínguez Caparrós en su obra [JDC1], le cupo a Andrés Bello en su obra [AB1] el mérito de determinar de manera precisa la naturaleza de la rima asonante, describiendo de manera exhaustiva sus veinte casos. Es curioso este hecho, dado que estos diversos casos se observan ya en la poesía del siglo XVII, y el trabajo de Bello es de mediados del XIX (hubo intentos anteriores a Bello, por ejemplo el de Luzán, pero incompletos).

La rima asonante clasifica a las palabras de nuestra lengua en 20 clases, de manera que las palabras riman entre sí si y solo si están en una misma clase. Estas 20 clases las designaremos con: «a», «e», «i», «o», «u», «aa», «ae», «ao», «ea», «ee», «eo», «oa», «oe», «oo», «ia», «ie», «io», «ua», «ue», «uo».

Las clases que se designan con una sola letra corresponden a las palabras agudas, y estas se clasifican según cuál sea la vocal que lleva el acento en su sílaba tónica. Por ejemplo en «reptar» la «a» lleva el acento, le corresponde la clase «a», en «camión» la «o» lleva el acento, le corresponde la clase «o», en «alud» la «u» lleva el acento, le corresponde la clase «u».

Las vocales se clasifican por su altura en: altas, «i,u», medias, «o,e», baja, «a».
Las restantes palabras irán a una de las clases que hemos designado con dos vocales. La primera vocal de la clase que le corresponde a una palabra es la que lleva el acento. La segunda la determina la vocal más baja de su última sílaba: si esta es «a», «o» o «e», es esa misma vocal; si es «i», será «e»; si es «u», será «o». Nótese que la penúltima sílaba de las palabras esdrújulas es totalmente ignorada por esta regla.

Por ejemplo en la palabra «tonsura» lleva el acento la «u», en la última sílaba hay solo «a», le corresponde la clase «ua». En la palabra «tauromaquia» el acento lo lleva la «a» de «ma», la última sílaba es «quia» cuya vocal más baja es «a», le corresponde la clase «aa». En «trémula» lleva el acento la «e», en la última sílaba está solo «a», le corresponde «ea». En «Venus» el acento está en la «e», en la última sílaba está «u», le corresponde «eo», en «débil» el acento está en «e», en la última sílaba está «i», le corresponde «ee».

Ponemos ejemplos en cada una de las 20 clases:

a: capataz, reptar, cazá, estáis, yarará.
e: iré, deber, pondréis.
i: anís, desliz, yaraví, sutil.
o: perdón, sacó, estoy.
u: arcabuz, luz, urutaú, tú.

aa: casa, acacia, pausa, ciática, crisálida.
ae: catre, frágil, suave, sánate, pusilánime, nácares.
ao: trato, piano, zaino, cambio, cauto, Cantábrico.

ea: treta, tiembla, tenia, recia, réplica.
ee: terrestre, débil, tiene, aprecie.
eo: dedo, deudo, cielo, recio, pérsico, Venus, trémulo.

oa: cosa, diosa, anomia, anómala,atónita.
oe: roce, empioje, rómpele.
oo: destrozo, piojo, tónico.

ia: pía, prístina, piscina, ruina, cuita.
ie: dije, cuide, sístole, simil.
io: río, vahído, crítico, pico, ruido.

ua: rusa, difusa, túnica, súmala, pústula.
ue: túnel, sitúe, cruje, fútil, enturbie, pubis,empújame.
uo: cruzo,lúcido.

Hay un aspecto histórico muy interesante en relación con la rima asonante. ¿De cuándo datan y quién introdujo los casos de rimas de esdrújulas con graves (como «níspolas» en «io») y las equivalencias en el caso de vocales débiles (como «Venus» en «eo»)? En [JDC2] se menciona que Cervantes ya usa varias veces el primer tipo de rima, aunque no el segundo; para el segundo, el mismo autor menciona a Lope de Vega y a Góngora. Aparentemente ninguno de estos dos casos se encuentra en los romances viejos.

Bibliografía consultada.
[AB1] Andrés Bello, Principios de ortolojía i métrica de la lengua castellana.
En Obras completas, volumen 5, Pedro Ramirez, Santiago de Chile, 1884.

[JDC1] José Domínguez Caparrós, Contribución a la historia de las teorías métricas en los siglos XVIII y XIX, C.S.I.C., Madrid, 1975.
[JDC2] José Domínguez Caparrós, Métrica de Cervantes, Biblioteca de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, 2002

Agrego acá un romance que escribí hace ya tiempo ejemplificando el uso en el caso «ae»:

Que tiene su sutileza
lo de la rima asonante
de novedad tiene nada:
no basta mirar vocales.

En el caso más sencillo
es así como se hace
pero hay varios otros casos
para estudiar en detalle.

Cuando algún diptongo tiene
un verso por su desagüe
la débil se desperdicia
como el sexo de ese fraile.

Hay más casos por supuesto
sin que este asunto se acabe
y en todos hay que pensar
para escribir con donaire.

Puede también una esdrújula
rimar con palabra grave
como se puede apreciar
en este muy breve acápite.

Esa penúltima sílaba
no la mires. Solo párate
a mirar las que la envuelven,
y que con eso te baste.

Y también con dos esdrújulas
aunque es difícil el trámite,
perdona las desinencias:
no es tampoco grave, acállote.

Con agudas sin meterme,
que es un asunto más fácil,
mira que cosa tan rara
es esta rima asonante.

El asunto es que la débil
de última sílaba vale
como su más fuerte hermana:
casi termino, sin casi...

Y dos párrafos de «El burlador de Sevilla», atribuido a Tirso de Molina (1630?), que muestran la rima con esdrújulas en «ea» de «Bética» el primero, y en «ae» de «áspid» el segundo.

Tiene desde allí a Lisboa, (v.784)
en distancia muy pequeña,
mil y ciento y treinta quintas,
que en nuestra provincia Bética
llaman cortijos, y todas
con sus huertos y alamedas.
-------------------------------------
-¿Es bueno el vino, señor? (v.2794)
-Pruébale.
-...............¡Hiel y vinagre
es este vino!
-....................Este vino
exprimen nuestros lagares
-¿No comes tú?
-.......................Comeré
si me dieses áspid a áspid
cuanto el infierno tiene.
-También quiero que te canten.
Estoy contenta de haber encontrado su tema porque hacía mucho tiempo que buscaba esas definiciones. Muchas gracias por la enseñanza porque para mí es muy nuevo porque en mi idioma las rimas no se aprecian de la misma manera. Sin duda regresaré muchas veces a ese tema para asimilar lo todo. Gracias de nuevo. Amarilys
 
Hola, Jorge. Gracias por este trabajo sobre la rima asonante, que no había visto hasta ahora. ¡Nunca es tarde para tan grata y útil lectura! Gracias de verdad.

Voy a hacerte dos preguntas:

Este descubrimiento (porque es un descubrimiento) data de principios del siglo XVII por lo que yo sé, no he visto tampoco rimas en "ai" (por ejemplo) en los romances viejos, pero no puedo jurar que no las haya.

¿Podrías documentar un poco este descubrimiento? No tanto con ejemplos de los clásicos, que no son difíciles de encontrar, sino con alguna aportación teórica. No sé si tendrás algo a mano.

Y segunda. En el famoso poema que comienza Arbolé arbolé / seco y verdé (perteneciente a Canciones), que es un romance con rima de clase "«ua»", Federico García Lorca escribe:

Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.

¿Qué podríamos decir de esa rima asonante entre cintura («ua») y antigua («ia»)? Hay un diptongo «i-ua» que siempre me ha intrigado...

Saludos.
 
Hola, Pablo. Gracias por tu interesante comentario.

Respecto a tu primera pregunta: es un poco misteriosa la manera en que los antiguos alcanzaban los consensos en ciertos asuntos, un aspecto histórico que me intriga pero no he logrado develar. Existen los libros, claro, pero hay asuntos delicados que no aparecen, hasta donde yo sé, documentados en los libros, y sin embargo parece haber un consenso. Menéndez Pelayo menciona, en su artículo sobre Boscán, este consenso en el caso de sinalefas y hiatos, pero no explica su origen (más allá del oído de los poetas, claro). En el caso de la rima asonante el consenso parece haber sido establecido a fines del siglo XVI y principios del XVII, a pesar de que Rengifo en 1592 lo trata con mucha superficialidad. Ya Lope la usa en su actual generalidad. Respecto a las clases que terminarían en «i,u» no acentuadas, poco puedo agregar a lo que ya le respondí en su momento a Luis; se me ocurre, sin embargo, que además del hecho fónico debió pesar el que esas clases, de ser consideradas aparte, serían pobrísimas y, por tanto, casi inútiles: un problema semejante al de las palabras fénix con la consonante.

Respecto a la segunda: no conocía el caso y te agradezco la referencia; decididamente creo que «cintura» no rima en asonante con «antigua», sobre todo porque difieren las vocales acentuadas; podría creerse que el poeta nos sugiere pronunciar «antigúa», pero el verso en cuestión dejaría de ser octosílabo; otra opción, quizás más interesante, sería pronunciar «cíntura», pero también causa un problema métrico en el verso respectivo. Vaya a saber...

abrazo
j.

Hola, Jorge. Gracias por este trabajo sobre la rima asonante, que no había visto hasta ahora. ¡Nunca es tarde para tan grata y útil lectura! Gracias de verdad.

Voy a hacerte dos preguntas:



¿Podrías documentar un poco este descubrimiento? No tanto con ejemplos de los clásicos, que no son difíciles de encontrar, sino con alguna aportación teórica. No sé si tendrás algo a mano.

Y segunda. En el famoso poema que comienza Arbolé arbolé / seco y verdé (perteneciente a Canciones), que es un romance con rima de clase "«ua»", Federico García Lorca escribe:

Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.

¿Qué podríamos decir de esa rima asonante entre cintura («ua») y antigua («ia»)? Hay un diptongo «i-ua» que siempre me ha intrigado...

Saludos.
 
Última edición:
Respecto a la segunda: no conocía el caso y te agradezco la referencia; decididamente creo que «cintura» no rima en asonante con «antigua», sobre todo porque difieren las vocales acentuadas; podría creerse que el poeta nos sugiere pronunciar «antigúa», pero el verso en cuestión dejaría de ser octosílabo; otra opción, quizás más interesante, sería pronunciar «cíntura», pero también causa un problema métrico en el verso respectivo. Vaya a saber...

De alguna manera extraña en mis oídos si se produce la asonancia, es como que el sonido de la g de antigua se camuflase entre la i la u sonando muy suave, he estado pronunciando en voz alta y probando y diría que todas las rimas _ura (cura, moldura, pintura, dulzura... no me hace la falta esa "i" ) me riman asonantes con antigua, contigua, exigua etc... El efecto no se produce con agua, enaguas (donde es la "a" quién absorbe el sonido gutural de la g). Aclaro también que no he cambiado en ningún momento el acento llano de antigua ni contigua.

Profundizando más he probado con esdrújula, disputa, rúcula, gula... y también en mi oído se da la asonancia.

Saludos.
 
Muy interesante, Jorge.

Las rimas asonantes tienen gran belleza, espero poder estudiarlas también, a detalle.

Un abrazo y gracias por compartir, y más si es difícil de encontrar esta valiosa información, así que es para mí aún más valiosa.
 
Sergio, muy interesante tu observación, ahora que he venido a analizar la información que nos ha compartido Jorge, veo también tu comentario y me parece bastante acertado lo que mencionas, sin embargo no creo que sea la «g» la que absorba el sonido, lo que me parece es que al encontrarse las vocales altas «i,u» fonéticamente resalta más la «u». Es lo que me parece, pero es algo muy loco y complejo, seguro encierra algún misterio del autor, no creo que haya sido a causa de un despiste.

Un abrazo.

De alguna manera extraña en mis oídos si se produce la asonancia, es como que el sonido de la g de antigua se camuflase entre la i la u sonando muy suave, he estado pronunciando en voz alta y probando y diría que todas las rimas _ura (cura, moldura, pintura, dulzura... no me hace la falta esa "i" ) me riman asonantes con antigua, contigua, exigua etc... El efecto no se produce con agua, enaguas (donde es la "a" quién absorbe el sonido gutural de la g). Aclaro también que no he cambiado en ningún momento el acento llano de antigua ni contigua.

Profundizando más he probado con esdrújula, disputa, rúcula, gula... y también en mi oído se da la asonancia.

Saludos.
 
He leído vuestras opiniones, y, la verdad es que no me convence ninguna, aunque a todas les veo razón de ser.

A mí se me ocurre una hipótesis, mucho más descabellada que las vuestras del cambio de acento o de la absorción y equilibrado de consonantes y vocales: se trataría de la identificación fonética de las vocales débiles "i" y "u", al modo, por ejemplo, como se hace en francés al pronunciarlas como /y/. No sé si en castellano antiguo existía este rasgo fónico que aún conservan nuestros vecinos, rasgo que luego desapareció desdoblándose la pronunciación en dos sonidos distintos /i/ y /u/.

Pero claro, esto podría valer para un poema de hace siglos, no para un texto del siglo XX. Y, en realidad, no creo que Lorca estuviese pensando en esto. Puede que no se más que un simple error, como notamos gracias a Jorge (Musador) en el "soneto de la carta" con el singular "serena" que no rima en consonante con "venas" y "azucenas".

Saludos.
 
Recientemente he encontrado otro caso de rima asonante extraña. Ésta vez en el romancero viejo, en el romance de Abenámar y el rey don Juan, el que comienza "¡Abenámar, Abenámar / moro de la morería!". Es un romance en -ía donde encontramos esta rima:

- Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
daréte en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.
- Casada soy, rey don Juan,
casada que no viuda;
el moro que amí me tiene
muy grande bien me quería.

Vemos que riman los grupos "-ía" con "úa". Podría ser un error, claro, pero me parece que hay algo que se nos escapa...
 

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