anie & luzyabsenta
¡Hablemos del tiempo!
de aquel canalla
que todos conocemos,
¡Cómo deseamos detenerlo!
Escapándose entre los dedos
falso amigo, traicionero y cruel.
Buscando en nosotros mismos.
¿Qué podemos encontrar en él?
Usando pared de recuerdos,
en teorías, juegos y cautelas,
pensar verle actuar fantasmal
borrando vidas, abrumando.
¡El tiempo!
Pastor para la fantasía
uñas de teórica crueldad
que imprime azules tentáculos
oblicuos y programados, raíces
en esa hendidura única e intima
siendo incoherencia recitada.
¡Hablemos de la humanidad!
De sus defectos, vanidades
de las virtudes y aciertos,
también de los desconciertos
de lo pensado y no cursado,
del egoísmo y las crueldades
que desgastan todos días
a la mayoría de almas pérdidas.
¿Humanidad?
Brío sutil para extremidades,
luz entre pétalos embrujados.
¡Pero despierta!
También es centro descansado
extrema realidad discordante.
Pero más allá de doctrinas,
oscila reflejos no eclipsados
un rayo para, en afirmación,
licuar los nervios de ese carrusel
donde las cenizas son llamas,
densidad de conciencia y vida
Hablemos de lo más grande
de lo infinito y eterno
de lo profundo y más bello
de aquel que casi todos hablan
y pocos logran conocerlo.
¡Hablemos del amor!
Ese sentir que nos convierte
en títeres llenos de deseos,
y nos hace volar sin alas
soñar como despiertos.
Hablemos de ti, de mí,
de nuestra inspiración
de los dueños de nuestros versos
de la esencia de nuestras obras
de los tesoros de las memorias.
¡Hablemos pues, entre amigos!
Destino para ondularse…,
infinitud, aullido casi silencioso
que traga el éter enigmático y yermo,
un vals ventrílocuo, una anatomía
que nos columpia para mirar lo bello.
En ese logro alcanzado abrir los ojos,
exhalar las intimidades más frágiles
y dar vida a lo concreto, colisionar
en el talismán del irradiado amor.
Un espejismo perezoso de vida,
convertir en la pluma las resonancias
para el génesis ardiente que se entrega
en Paraíso de doctrina compartida.
Ahí y solo ahí ,
está ese destino
la sublime amistad.
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