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Siembra

Marla

Poeta fiel al portal
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.

Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.

Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.

No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...


































 
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.

Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.

Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.

No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...

































La escritura automática siempre te abre puertas impensadas hacia parajes excepcionales. Saludos cordiales para ti Marla.
 
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.

Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.

Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.

No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...



Ser consciente de la vida en azar, dejar asi un vuelo que
se alienta desde el alimento interno de vida, el miedo
desprendido y atrpar asi el sueño de una fluida
existencia. felicidades. me gusto mucho.
saludos de luzyabsenta
 
Un poema duro y elegante, brutal y esperanzador a la vez. Muy bueno, Rosa, me gustó mucho. Mis felicitaciones, querida amiga.
Un gran abrazo.
 
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.

Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.

Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.

No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...

Este poema tiene la intención de aleccionar, muestra una experiencia adquirida y aspira que sea tomada, al menos para reflexionar. Mi verso favorito por su frescura retórica: ...Y observa como la carne de la luz va consumiendo/lentamente/la tristeza.
 
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.

Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.

Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.

No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...























Es como subirse a una montaña rusa. Suavemente el vértigo te va impregnando, luego caes con fuerza sin hálito para la bocanada y cuando crees estar a salvo, comienza de nuevo el vértigo... Impresionante amiga, me encantan las imágenes con las que embelleces tus poemas.

Un abrazo!

Palmira
 
Última edición:
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.

Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.

Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.

No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...

































Realmente un poema sumamente hermoso, que me ha encantado y es una maravilla leer. Aplausos amiga Marla, que pases un estupendo fin de semana.
 
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.

Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.

Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.

No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...

































Estrellas, versos, lilas...
No dejes de sembrar, compañera,
siempre te nacerá algo bueno...
Felices fiestas y feliz 2018
Un abrazo
 
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.

Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.

Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.

No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...


































Felicitaciones, Rosa. Un poema que de una gran altura. Me gustó mucho.
Abrazos
 

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