Marla
Poeta fiel al portal
No te dejes caer,
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.
Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.
Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.
No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...
aunque el silencio hiperventile enigmas e imbricadas
esperas.
Teclea el azar, que de tus dedos eche a volar
un nombre;
deja soñar a la palabra
mientras
desmientes su ceniza
y observa como la carne de la luz va consumiendo
lentamente
la tristeza;
cómo van perfilándose en el aire
las dos caras de Jano.
Sonreíd, colmillos, sonreíd, mientras rumiais
serpientes:
os devuelvo vuestra oquedad mortal.
No me alimento de rumores; no olisqueo la muerte,
ni el miedo.
Solo devoro la piel de una estrella, le miro sus manos,
la sangro,
la siembro en la noche
y espero...