Elisalle
Poetisa
Me resbalan tus dientes como ruedas
cuando tu risa esquiva me firma el beso.
Voy esperando en cada latido
honrosas llamas que avivan contigo.
Eres el alma que se agota en instantes,
cuando por alguna duda asesino palabras.
¡Escúchame, amor mío!
No nací perfecta ni lo seré porque te ame,
pero debes saber que se bajan mis alas
cuando un volar de pájaro me espanta
y te busco y no te encuentro cuidando mi espalda..
Hoy temo que el camino se olvide de mis pasos
que acompañaban los tuyos a la hora de volver,
cuando la tarde se iba acercando al ocaso,
o más temprano y el sol traspasaba los huesos.
Hoy los senderos son laberintos:
¿Adónde está sur? ¿El norte? ¿Tú?
Estoy confundiendo los puntos cardinales.
Estoy perdiendo memoria y me toco la frente
en búsqueda de brisa que refresque.
Tengo miedo, amor, tengo miedo,
que si me preguntas no sé de qué es el miedo,
pero te me haces importante en la existencia
y sin un llanto ni un quejido voy creando melancolía
entre pecho y espalda como solidez que espanta,
porque yo te quiero mío y sin rejas contenerte
cuando explota tu acento y quiero abrazarte.
Sólo abrazarte y no dañarte porque haces mis días,
mis instantes, mi locura, mi suspiro hilarante,
aunque grite por dentro y no de contenta.
Yo no nací perfecta ni lo seré por amarte
y cuando me resbalan tus dientes como ruedas
y tu risa esquiva me firma el beso,
yo sé amor, yo lo sé amado,.
que sólo quiero eso...
*
María Margarita Pérez vallejos
01/12/2017
Todos los Derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
Inscripción 204.680
Imagen Google
cuando tu risa esquiva me firma el beso.
Voy esperando en cada latido
honrosas llamas que avivan contigo.
Eres el alma que se agota en instantes,
cuando por alguna duda asesino palabras.
¡Escúchame, amor mío!
No nací perfecta ni lo seré porque te ame,
pero debes saber que se bajan mis alas
cuando un volar de pájaro me espanta
y te busco y no te encuentro cuidando mi espalda..
Hoy temo que el camino se olvide de mis pasos
que acompañaban los tuyos a la hora de volver,
cuando la tarde se iba acercando al ocaso,
o más temprano y el sol traspasaba los huesos.
Hoy los senderos son laberintos:
¿Adónde está sur? ¿El norte? ¿Tú?
Estoy confundiendo los puntos cardinales.
Estoy perdiendo memoria y me toco la frente
en búsqueda de brisa que refresque.
Tengo miedo, amor, tengo miedo,
que si me preguntas no sé de qué es el miedo,
pero te me haces importante en la existencia
y sin un llanto ni un quejido voy creando melancolía
entre pecho y espalda como solidez que espanta,
porque yo te quiero mío y sin rejas contenerte
cuando explota tu acento y quiero abrazarte.
Sólo abrazarte y no dañarte porque haces mis días,
mis instantes, mi locura, mi suspiro hilarante,
aunque grite por dentro y no de contenta.
Yo no nací perfecta ni lo seré por amarte
y cuando me resbalan tus dientes como ruedas
y tu risa esquiva me firma el beso,
yo sé amor, yo lo sé amado,.
que sólo quiero eso...
*
María Margarita Pérez vallejos
01/12/2017
Todos los Derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
Inscripción 204.680
Imagen Google