El canto de la golondrina

penabad57

Poeta veterano en el portal
Aún nos queda la palabra,
lo que dijimos y lo sin decir,
el deseo invertebrado entre las elipses,
la huella común de los paraísos perdidos.

Es mucho lo que nos une en la distancia,
la edad y la lujuria,
el peso de una historia
que solo tú y yo conocemos.

Y es que hay una verdad en lo efímero
que se escribe en los instantes duplicados
o en el azar que habita la duda y el equinoccio
de los planetas desconocidos.

Y, sin embargo,
qué importa si en la noche los cíclopes fueron
el ojo invencible de la unión
o el ala excelsa del cenit
en un instante de luz.

Hoy sé que el tiempo
escribe canciones de olvido
sobre el arpa amable de la vejez.

Quisiera, próximo, el canto de la golondrina
cuando suave se estremece
como una flor en el invierno más duro.

Para así desnudar las horas entre los dedos
y sentirme, al fin, nieve agotada,
tan lejano ya del estallido azul
que fue mi gema o mi color,
mi yo mismo sin retorno
al corazón de un sueño.
 
Aún nos queda la palabra,
lo que dijimos y lo sin decir,
el deseo invertebrado entre las elipses,
la huella común de los paraísos perdidos.

Es mucho lo que nos une en la distancia,
la edad y la lujuria,
el peso de una historia
que solo tú y yo conocemos.

Y es que hay una verdad en lo efímero
que se escribe en los instantes duplicados
o en el azar que habita la duda y el equinoccio
de los planetas desconocidos.

Y, sin embargo,
qué importa si en la noche los cíclopes fueron
el ojo invencible de la unión
o el ala excelsa del cenit
en un instante de luz.

Hoy sé que el tiempo
escribe canciones de olvido
sobre el arpa amable de la vejez.

Quisiera, próximo, el canto de la golondrina
cuando suave se estremece
como una flor en el invierno más duro.

Para así desnudar las horas entre los dedos
y sentirme, al fin, nieve agotada,
tan lejano ya del estallido azul
que fue mi gema o mi color,
mi yo mismo sin retorno
al corazón de un sueño.
Me ha gustado, certero y sensible lenguaje y muy bellas y sugerentes imágenes amigo penabad. Un abrazo Paco.
 
Aún nos queda la palabra,
lo que dijimos y lo sin decir,
el deseo invertebrado entre las elipses,
la huella común de los paraísos perdidos.

Es mucho lo que nos une en la distancia,
la edad y la lujuria,
el peso de una historia
que solo tú y yo conocemos.

Y es que hay una verdad en lo efímero
que se escribe en los instantes duplicados
o en el azar que habita la duda y el equinoccio
de los planetas desconocidos.

Y, sin embargo,
qué importa si en la noche los cíclopes fueron
el ojo invencible de la unión
o el ala excelsa del cenit
en un instante de luz.

Hoy sé que el tiempo
escribe canciones de olvido
sobre el arpa amable de la vejez.

Quisiera, próximo, el canto de la golondrina
cuando suave se estremece
como una flor en el invierno más duro.

Para así desnudar las horas entre los dedos
y sentirme, al fin, nieve agotada,
tan lejano ya del estallido azul
que fue mi gema o mi color,
mi yo mismo sin retorno
al corazón de un sueño.


Hermoso poema penabag57, cada imagen es un poema que nace del alma de tu sentir, bellas todas, lo he releído y mis ojos viajan al ritmo de la golondrina.
Mis saludos para ti, felices días.
 
Aún nos queda la palabra,
lo que dijimos y lo sin decir,
el deseo invertebrado entre las elipses,
la huella común de los paraísos perdidos.

Es mucho lo que nos une en la distancia,
la edad y la lujuria,
el peso de una historia
que solo tú y yo conocemos.

Y es que hay una verdad en lo efímero
que se escribe en los instantes duplicados
o en el azar que habita la duda y el equinoccio
de los planetas desconocidos.

Y, sin embargo,
qué importa si en la noche los cíclopes fueron
el ojo invencible de la unión
o el ala excelsa del cenit
en un instante de luz.

Hoy sé que el tiempo
escribe canciones de olvido
sobre el arpa amable de la vejez.

Quisiera, próximo, el canto de la golondrina
cuando suave se estremece
como una flor en el invierno más duro.

Para así desnudar las horas entre los dedos
y sentirme, al fin, nieve agotada,
tan lejano ya del estallido azul
que fue mi gema o mi color,
mi yo mismo sin retorno
al corazón de un sueño.
Un armónico canto lleno de delicadeza, saludos cordiales
 
Aún nos queda la palabra,
lo que dijimos y lo sin decir,
el deseo invertebrado entre las elipses,
la huella común de los paraísos perdidos.

Es mucho lo que nos une en la distancia,
la edad y la lujuria,
el peso de una historia
que solo tú y yo conocemos.

Y es que hay una verdad en lo efímero
que se escribe en los instantes duplicados
o en el azar que habita la duda y el equinoccio
de los planetas desconocidos.

Y, sin embargo,
qué importa si en la noche los cíclopes fueron
el ojo invencible de la unión
o el ala excelsa del cenit
en un instante de luz.

Hoy sé que el tiempo
escribe canciones de olvido
sobre el arpa amable de la vejez.

Quisiera, próximo, el canto de la golondrina
cuando suave se estremece
como una flor en el invierno más duro.

Para así desnudar las horas entre los dedos
y sentirme, al fin, nieve agotada,
tan lejano ya del estallido azul
que fue mi gema o mi color,
mi yo mismo sin retorno
al corazón de un sueño.
Delicadeza que desnuda ese alma todavia enamorada.
una fusion mecida de sentmientos que dejan una
infinitud de estadios amanecidos desde la sincerida
plena. excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
POEMA DESTACADO

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Seleccionado por el Jurado

Con todo el cariño

MUNDOPOESIA.COM
 
Aún nos queda la palabra,
lo que dijimos y lo sin decir,
el deseo invertebrado entre las elipses,
la huella común de los paraísos perdidos.

Es mucho lo que nos une en la distancia,
la edad y la lujuria,
el peso de una historia
que solo tú y yo conocemos.

Y es que hay una verdad en lo efímero
que se escribe en los instantes duplicados
o en el azar que habita la duda y el equinoccio
de los planetas desconocidos.

Y, sin embargo,
qué importa si en la noche los cíclopes fueron
el ojo invencible de la unión
o el ala excelsa del cenit
en un instante de luz.

Hoy sé que el tiempo
escribe canciones de olvido
sobre el arpa amable de la vejez.

Quisiera, próximo, el canto de la golondrina
cuando suave se estremece
como una flor en el invierno más duro.

Para así desnudar las horas entre los dedos
y sentirme, al fin, nieve agotada,
tan lejano ya del estallido azul
que fue mi gema o mi color,
mi yo mismo sin retorno
al corazón de un sueño.

Singular poema de amor que he disfrutado. Mi felicitación por el reconcomiento con mi saludo cordial.
 

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