Estos labios que unimos

penabad57

Poeta veterano en el portal
Amanecer contigo y la lluvia,
en un paisaje varado
junto a la cúpula del mar
que llega como una lengua de amor.

Tacto y vientre,
luminoso el sencillo gesto de la aurora,
fiel la costumbre del tránsito
con su risa de cristal
y su manso reloj infantil.

Así mi corazón
que madura y siente el calor de los espejos,
la palabra que susurra un lugar común,
los minutos donde no existe
la cruz del infortunio.

Navegar entre las voces,
percibir el aroma de la familia
que va nombrando-o no-las cicatrices
y también el álgido festín de una conquista.

Y nada que subrayar
y nadie que juzgue el futuro,
ni la luz, ni la esperanza.

Como los pájaros
regreso al invierno,
miro la sobriedad de los árboles,
la estalactita perfecta bajo las cornisas
o la escarcha que brota en el silencio
de los automóviles sin luna.

Son macilentos los años para preguntar un por qué,
si el fulgor se ha vestido de nupcias
es posible que en la inmensidad de un crepúsculo
todas las constelaciones se junten en estos labios que unimos,
inconscientes de esa llama
que un día escribió su razón
en la vida que por un momento admiramos.
 
Amanecer contigo y la lluvia,
en un paisaje varado
junto a la cúpula del mar
que llega como una lengua de amor.

Tacto y vientre,
luminoso el sencillo gesto de la aurora,
fiel la costumbre del tránsito
con su risa de cristal
y su manso reloj infantil.

Así mi corazón
que madura y siente el calor de los espejos,
la palabra que susurra un lugar común,
los minutos donde no existe
la cruz del infortunio.

Navegar entre las voces,
percibir el aroma de la familia
que va nombrando-o no-las cicatrices
y también el álgido festín de una conquista.

Y nada que subrayar
y nadie que juzgue el futuro,
ni la luz, ni la esperanza.

Como los pájaros
regreso al invierno,
miro la sobriedad de los árboles,
la estalactita perfecta bajo las cornisas
o la escarcha que brota en el silencio
de los automóviles sin luna.

Son macilentos los años para preguntar un por qué,
si el fulgor se ha vestido de nupcias
es posible que en la inmensidad de un crepúsculo
todas las constelaciones se junten en estos labios que unimos,
inconscientes de esa llama
que un día escribió su razón
en la vida que por un momento admiramos.
Bello pema de amor y vida repleto de sentimiento y de una sensible y certera escritura. Un saludo amigo penabad. Paco.
 
Amanecer contigo y la lluvia,
en un paisaje varado
junto a la cúpula del mar
que llega como una lengua de amor.

Tacto y vientre,
luminoso el sencillo gesto de la aurora,
fiel la costumbre del tránsito
con su risa de cristal
y su manso reloj infantil.

Así mi corazón
que madura y siente el calor de los espejos,
la palabra que susurra un lugar común,
los minutos donde no existe
la cruz del infortunio.

Navegar entre las voces,
percibir el aroma de la familia
que va nombrando-o no-las cicatrices
y también el álgido festín de una conquista.

Y nada que subrayar
y nadie que juzgue el futuro,
ni la luz, ni la esperanza.

Como los pájaros
regreso al invierno,
miro la sobriedad de los árboles,
la estalactita perfecta bajo las cornisas
o la escarcha que brota en el silencio
de los automóviles sin luna.

Son macilentos los años para preguntar un por qué,
si el fulgor se ha vestido de nupcias
es posible que en la inmensidad de un crepúsculo
todas las constelaciones se junten en estos labios que unimos,
inconscientes de esa llama
que un día escribió su razón
en la vida que por un momento admiramos.
Admirar esa razon de amor, abrir esperanzas en un
crepusculo que deja como un jadeo de sinceridad absorta.
el poema es intenso y se atavia de bellas formas plagadas
de esa aureola esencial de cadencias maximas. excelente.
saludos amables de luzyabsenta
 
Amanecer contigo y la lluvia,
en un paisaje varado
junto a la cúpula del mar
que llega como una lengua de amor.

Tacto y vientre,
luminoso el sencillo gesto de la aurora,
fiel la costumbre del tránsito
con su risa de cristal
y su manso reloj infantil.

Así mi corazón
que madura y siente el calor de los espejos,
la palabra que susurra un lugar común,
los minutos donde no existe
la cruz del infortunio.

Navegar entre las voces,
percibir el aroma de la familia
que va nombrando-o no-las cicatrices
y también el álgido festín de una conquista.

Y nada que subrayar
y nadie que juzgue el futuro,
ni la luz, ni la esperanza.

Como los pájaros
regreso al invierno,
miro la sobriedad de los árboles,
la estalactita perfecta bajo las cornisas
o la escarcha que brota en el silencio
de los automóviles sin luna.

Son macilentos los años para preguntar un por qué,
si el fulgor se ha vestido de nupcias
es posible que en la inmensidad de un crepúsculo
todas las constelaciones se junten en estos labios que unimos,
inconscientes de esa llama
que un día escribió su razón
en la vida que por un momento admiramos.


Precioso, con algunos tintes surrealistas, y con un universo propio de emociones, donde el infortunio no puede llegar. El universo del beso de amor, que detiene todos los relojes.
Me encantó leerte, tu pluma es delicada y profunda.
Saludos cordiales, poeta.
 
Amanecer contigo y la lluvia,
en un paisaje varado
junto a la cúpula del mar
que llega como una lengua de amor.

Tacto y vientre,
luminoso el sencillo gesto de la aurora,
fiel la costumbre del tránsito
con su risa de cristal
y su manso reloj infantil.

Así mi corazón
que madura y siente el calor de los espejos,
la palabra que susurra un lugar común,
los minutos donde no existe
la cruz del infortunio.

Navegar entre las voces,
percibir el aroma de la familia
que va nombrando-o no-las cicatrices
y también el álgido festín de una conquista.

Y nada que subrayar
y nadie que juzgue el futuro,
ni la luz, ni la esperanza.

Como los pájaros
regreso al invierno,
miro la sobriedad de los árboles,
la estalactita perfecta bajo las cornisas
o la escarcha que brota en el silencio
de los automóviles sin luna.

Son macilentos los años para preguntar un por qué,
si el fulgor se ha vestido de nupcias
es posible que en la inmensidad de un crepúsculo
todas las constelaciones se junten en estos labios que unimos,
inconscientes de esa llama
que un día escribió su razón
en la vida que por un momento admiramos.


Me agrado, me encantaron las imagenes.
enhorabuena.
Saludos
 
Amanecer contigo y la lluvia,
en un paisaje varado
junto a la cúpula del mar
que llega como una lengua de amor.

Tacto y vientre,
luminoso el sencillo gesto de la aurora,
fiel la costumbre del tránsito
con su risa de cristal
y su manso reloj infantil.

Así mi corazón
que madura y siente el calor de los espejos,
la palabra que susurra un lugar común,
los minutos donde no existe
la cruz del infortunio.

Navegar entre las voces,
percibir el aroma de la familia
que va nombrando-o no-las cicatrices
y también el álgido festín de una conquista.

Y nada que subrayar
y nadie que juzgue el futuro,
ni la luz, ni la esperanza.

Como los pájaros
regreso al invierno,
miro la sobriedad de los árboles,
la estalactita perfecta bajo las cornisas
o la escarcha que brota en el silencio
de los automóviles sin luna.

Son macilentos los años para preguntar un por qué,
si el fulgor se ha vestido de nupcias
es posible que en la inmensidad de un crepúsculo
todas las constelaciones se junten en estos labios que unimos,
inconscientes de esa llama
que un día escribió su razón
en la vida que por un momento admiramos.
un poema lleno de sensibilidad y un sincero sentir, saludos
 

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