debiloto
Poeta adicto al portal
Los poetas no mueren, se van al espacio,
siempre dan vueltas, en sus letras,
siempre habrá una canción de amor,
una rosas perfumada y un te quiero,
no maldiga, al poeta que no ha muerto.
Los poetas no mueren, están de viaje,
están más allá, de la lisonja y el olvido,
se quedan guardados en bibliotecas,
aparecen una noche de luna en algún parque,
se traducen sus versos, a otros idiomas.
Los poetas no mueren, su alquimia es el amor,
su pensamiento es único, e irrepetible,
su amor no sabe de fronteras,
ni sus besos conocen las banderas,
ni distinguen si una piel es más oscura.
Los poetas no mueren, van y vienen,
inmortales sus versos nos recorren,
al abrazar un cuerpo de mujer,
al sentir el perfume de su piel,
al mirar unos ojos en el reflejo de la luna.
Los poetas no mueren, siempre están,
en el recuerdo del ayer, en el presente,
en cada beso, cada caricia, cada claro de luna,
en cada mano y cada brazo,
en cada corazón con sed de amor.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
siempre dan vueltas, en sus letras,
siempre habrá una canción de amor,
una rosas perfumada y un te quiero,
no maldiga, al poeta que no ha muerto.
Los poetas no mueren, están de viaje,
están más allá, de la lisonja y el olvido,
se quedan guardados en bibliotecas,
aparecen una noche de luna en algún parque,
se traducen sus versos, a otros idiomas.
Los poetas no mueren, su alquimia es el amor,
su pensamiento es único, e irrepetible,
su amor no sabe de fronteras,
ni sus besos conocen las banderas,
ni distinguen si una piel es más oscura.
Los poetas no mueren, van y vienen,
inmortales sus versos nos recorren,
al abrazar un cuerpo de mujer,
al sentir el perfume de su piel,
al mirar unos ojos en el reflejo de la luna.
Los poetas no mueren, siempre están,
en el recuerdo del ayer, en el presente,
en cada beso, cada caricia, cada claro de luna,
en cada mano y cada brazo,
en cada corazón con sed de amor.
JUAN CARLOS VILLANUEVA