kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
NOTAS PREVIAS AL POEMA «CARTA A MI PADRE»
«Por mucha juventud que te atribuyas
tu ciprés brotará llegado el día
en que tus huellas casen con las suyas».
Las huellas de mi padre..., ¿quién diría
que tan pronto serían las que piso
aquí en los labios tiernos de mi ría?
Hoy te paseo, padre, y te diviso
en esta mente de edredones grises.
Hoy te muestras al mundo que te quiso.
Y emergen los recuerdos de mi Ulises
con tanta luz que duelen y doy gracias
al piano de la vida por sus bises.
Es con estas presencias con que espacias
las crestas de este mar de interrogantes
y truecas mis cipreses por acacias.
Cómo recuerdo, padre, los instantes
precipitando en tu mirada astral
en un canto de espiras y diamantes.
¡Hechizabas al mundo sin igual!,
hacías primavera del invierno
exhibiendo tus plumas de quetzal.
¡Mi ángel de corazón rocoso y tierno!,
¡¿por qué contigo madrugó la muerte?!,
¿por qué tan pronto te me hiciste eterno?
Los dedos homicidas de la suerte
apagaron la mecha de mi faro
y fui aprendiendo, padre, a no tenerte.
No sufro, ahora, el negro desamparo.
Quizá te piense cada día, sí,
pero ya el gris dejó su paso al claro.
Abrazado a tu luz de carmesí
quiero darte las gracias y brindarte
estos versos que vuelan para ti.
¿Sabes, padre?, ya no eres juez y parte,
el juez se fue contigo aquel diciembre
y seguí tus pisadas hasta hallarte;
¡qué importante es el grano que se siembre
aunque lo cosechado no se escape
de que el tiempo implacable lo desmiembre!
Y es que algo siempre queda en el solape
que rueda en la memoria de la gente,
¡y ya no hay tiempo que la rueda atrape!
Cómo hacías alquimia del presente...
Por ti aprendí el error de quien reclama
el instante perdido en su torrente.
Me enseñaste a cuidar lo que se ama,
me decías: «¡empieza por ti mismo!».
Cuántas veces, al borde de mi cama,
bajo el celaje añil de tu humanismo
calmaste mi consciencia circular
comprendiendo las ondas de mi sismo.
Vuelve, a veces, mi mente a conspirar
y entonces te recuerdo con tu bello
discurso de gaviotas sobre el mar.
Ahora que platea mi cabello
y en tus huellas encajan ya las mías
con estos versos quiero darte aquello
que yo te debo... , ¡y sí!, son letanías,
mas el amor que siento es tan rotundo
como el recuerdo verde de tus días.
Dicen que cuando rozas este mundo
perturbas la existencia de una estrella
en un celeste vínculo fecundo.
De la misma manera que tu huella,
padre, me encaminó la nave alada
fijando mi sextante en tu centella.
Qué bella está la tarde aquí en Granada
paseando entre adelfas y arrayanes,
¡ay! si vieras tu Alhambra así peinada
por este fuego quieto de faisanes.
En la brisa una zambra se estremece
y junto a mí un silencio de sultanes...
La pestaña de plata se endurece
en este cielo rosa que desgrana
el pan del universo que nos mece.
Que te lleven las fuentes con su nana
estos versos de vida que te dejo.
...Y de la alberca emerge tu reflejo
mientras gime a lo lejos la gitana.
Kalkbadan
En Madrid a 28 de enero de 2018
Última edición: