Como un aroma sin transitar, llega,
se posa, amanece. Ha nacido con la
sed del imán, espejea para no saberse
a sí misma -es lejanía-. A veces gesto,
otras voz sagrada, columpio que abandona
y vuelve entretejido en su oficio. Sabe
de las briznas que como polen arroja
hacia el miedo. Finge historias, le gusta
el perfume y su levedad, cautiva la añoranza
con un ósculo y una flor. Si te toca te convierte
en mensaje, en deseo, en tiniebla. Al alejarse
no escucha la deriva del silencio, el néctar
hecho veneno del olvido.
se posa, amanece. Ha nacido con la
sed del imán, espejea para no saberse
a sí misma -es lejanía-. A veces gesto,
otras voz sagrada, columpio que abandona
y vuelve entretejido en su oficio. Sabe
de las briznas que como polen arroja
hacia el miedo. Finge historias, le gusta
el perfume y su levedad, cautiva la añoranza
con un ósculo y una flor. Si te toca te convierte
en mensaje, en deseo, en tiniebla. Al alejarse
no escucha la deriva del silencio, el néctar
hecho veneno del olvido.