Hoy te hablo de nuestra vida

penabad57

Poeta veterano en el portal
Dale la vuelta al sombrero y verás ojos cuadrados,
ventanas del retorno en su nido de piedra.

Mira esa estrella,
su ropa y su delirio.

Te conocí con el coral vistiéndote,
fuimos la luz en la luz, la noche en el eclipse.

Yo te acerqué a la espuma,
a esa noria de sal que habita los espejismos.

¿Recuerdas aquella luz diminuta,
cuando la hoguera de julio columpiaba tu sangre en la mía?

Sin hogar, sin hogar el deseo, tu verbo herido por un mapa,
los dos como eternos payasos con su copa y su cristal
de hojas oscuras.

Un rayo escoge mi dedo y apunta a tu verdad.

Tú, mi mar acariciado en isla, la primavera que no ceja en quererse viento.

Yo amo tus portales porque sé cuando amanecen sexo,
yo el orangután que vigila, yo tu firma de aullidos y mercurio,
yo la lengua que no habla.

He visto tu cruz como una resplandeciente noche.
 
Dale la vuelta al sombrero y verás ojos cuadrados,
ventanas del retorno en su nido de piedra.

Mira esa estrella,
su ropa y su delirio.

Te conocí con el coral vistiéndote,
fuimos la luz en la luz, la noche en el eclipse.

Yo te acerqué a la espuma,
a esa noria de sal que habita los espejismos.

¿Recuerdas aquella luz diminuta,
cuando la hoguera de julio columpiaba tu sangre en la mía?

Sin hogar, sin hogar el deseo, tu verbo herido por un mapa,
los dos como eternos payasos con su copa y su cristal
de hojas oscuras.

Un rayo escoge mi dedo y apunta a tu verdad.

Tú, mi mar acariciado en isla, la primavera que no ceja en quererse viento.

Yo amo tus portales porque sé cuando amanecen sexo,
yo el orangután que vigila, yo tu firma de aullidos y mercurio,
yo la lengua que no habla.

He visto tu cruz como una resplandeciente noche.
Muy bello poema de tintes nostálgicos enmarcado en una sensible escritura repleta de hermosas y sugerentes imágenes. Me ha gustado mucho amigo penabad. Un abrazo. Paco.
 
Dale la vuelta al sombrero y verás ojos cuadrados,
ventanas del retorno en su nido de piedra.

Mira esa estrella,
su ropa y su delirio.

Te conocí con el coral vistiéndote,
fuimos la luz en la luz, la noche en el eclipse.

Yo te acerqué a la espuma,
a esa noria de sal que habita los espejismos.

¿Recuerdas aquella luz diminuta,
cuando la hoguera de julio columpiaba tu sangre en la mía?

Sin hogar, sin hogar el deseo, tu verbo herido por un mapa,
los dos como eternos payasos con su copa y su cristal
de hojas oscuras.

Un rayo escoge mi dedo y apunta a tu verdad.

Tú, mi mar acariciado en isla, la primavera que no ceja en quererse viento.

Yo amo tus portales porque sé cuando amanecen sexo,
yo el orangután que vigila, yo tu firma de aullidos y mercurio,
yo la lengua que no habla.

He visto tu cruz como una resplandeciente noche.
Una bella fantasia que arquea excelentes metaforas
para expresar ese amor enhebrado entre la calides
y las convulsiones de recuerdos y presentaes.
bella conjugacion de latidos y a la vez silencios intimos.
saludos amables de luzyabsenta. felicidades.
 
Una bella fantasia que arquea excelentes metaforas
para expresar ese amor enhebrado entre la calides
y las convulsiones de recuerdos y presentaes.
bella conjugacion de latidos y a la vez silencios intimos.
saludos amables de luzyabsenta. felicidades.
Gracias, LUZYABSENTA, por acercarte a este poema y comentarlo tan amablemente. Un saludo cordial.
 
Gracias, LUZYABSENTA, por acercarte a este poema y comentarlo tan amablemente. Un saludo cordial.

Gracias por la amabilidad de tu respuesta.El sentimiento
es comprender lo bello e importante de tus obras, voy
a permitirme leer de nuevo y encontrarme con esas imagenes
que, sutil amor, se agradecen en el sentido del lector.
Saludos de luzyabsenta
 
Dale la vuelta al sombrero y verás ojos cuadrados,
ventanas del retorno en su nido de piedra.

Mira esa estrella,
su ropa y su delirio.

Te conocí con el coral vistiéndote,
fuimos la luz en la luz, la noche en el eclipse.

Yo te acerqué a la espuma,
a esa noria de sal que habita los espejismos.

¿Recuerdas aquella luz diminuta,
cuando la hoguera de julio columpiaba tu sangre en la mía?

Sin hogar, sin hogar el deseo, tu verbo herido por un mapa,
los dos como eternos payasos con su copa y su cristal
de hojas oscuras.

Un rayo escoge mi dedo y apunta a tu verdad.

Tú, mi mar acariciado en isla, la primavera que no ceja en quererse viento.

Yo amo tus portales porque sé cuando amanecen sexo,
yo el orangután que vigila, yo tu firma de aullidos y mercurio,
yo la lengua que no habla.

He visto tu cruz como una resplandeciente noche.
Un cierre hermoso, cálido y esperanzador, grato leerte
 

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