Aquello que empezamos

M.Gómez

Poeta recién llegado
Aquello que empezamos
no solo fue una historia de amor;
no cuando te dejaba como un rastro
el corazón
para que fueses a buscarme,
y hallándome,
volviera a latir entre tus manos.

Nunca te regalé una estrella,
ni a los confines de la tierra
le robé la aurora
para que fuese el tapiz de nuestros sueños.
Porque no nos hizo falta un lugar
para aprender a amarnos,
ni luces hialinas
que prestasen su pureza.

Entre tú y yo,
no había más que un sí
de distancia, y luego,
nos quedó la vida
para recorrernos.

Y ahora estamos aquí, aguardando;
donde el día fricciona con la noche
su verdad;
donde la vida encuentra una forma
para serlo
y un porqué de su existencia.

Aquí, dichosos,
con la belleza ahumada del momento
entre las manos sudorosas,
apretando el mundo con ellas
para vernos los ojos,
y una oración mal acabada
en nuestras bocas.
 
Aquello que empezamos
no solo fue una historia de amor;
no cuando te dejaba como un rastro
el corazón
para que fueses a buscarme,
y hallándome,
volviera a latir entre tus manos.

Nunca te regalé una estrella,
ni a los confines de la tierra
le robé la aurora
para que fuese el tapiz de nuestros sueños.
Porque no nos hizo falta un lugar
para aprender a amarnos,
ni luces hialinas
que prestasen su pureza.

Entre tú y yo,
no había más que un sí
de distancia, y luego,
nos quedó la vida
para recorrernos.

Y ahora estamos aquí, aguardando;
donde el día fricciona con la noche
su verdad;
donde la vida encuentra una forma
para serlo
y un porqué de su existencia.

Aquí, dichosos,
con la belleza ahumada del momento
entre las manos sudorosas,
apretando el mundo con ellas
para vernos los ojos,
y una oración mal acabada
en nuestras bocas.
Muy bello en su idea poema de amor, mucho sentimiento y una sensible escritura dueña de hermosa poesía amigo M. Gomez. Me ha gustado mucho este poema, te felicito. Un abrazo. Paco.
 
Gracias Paco, por la amable visita y comentario.
Me alegra saber que el poema fue de tu agrado.
Un abrazo.
 
Aquello que empezamos
no solo fue una historia de amor;
no cuando te dejaba como un rastro
el corazón
para que fueses a buscarme,
y hallándome,
volviera a latir entre tus manos.

Nunca te regalé una estrella,
ni a los confines de la tierra
le robé la aurora
para que fuese el tapiz de nuestros sueños.
Porque no nos hizo falta un lugar
para aprender a amarnos,
ni luces hialinas
que prestasen su pureza.

Entre tú y yo,
no había más que un sí
de distancia, y luego,
nos quedó la vida
para recorrernos.

Y ahora estamos aquí, aguardando;
donde el día fricciona con la noche
su verdad;
donde la vida encuentra una forma
para serlo
y un porqué de su existencia.

Aquí, dichosos,
con la belleza ahumada del momento
entre las manos sudorosas,
apretando el mundo con ellas
para vernos los ojos,
y una oración mal acabada
en nuestras bocas.
que hermosa remembranza nos dejas, un encanto leerte amigo
 
Aquello que empezamos
no solo fue una historia de amor;
no cuando te dejaba como un rastro
el corazón
para que fueses a buscarme,
y hallándome,
volviera a latir entre tus manos.

Nunca te regalé una estrella,
ni a los confines de la tierra
le robé la aurora
para que fuese el tapiz de nuestros sueños.
Porque no nos hizo falta un lugar
para aprender a amarnos,
ni luces hialinas
que prestasen su pureza.

Entre tú y yo,
no había más que un sí
de distancia, y luego,
nos quedó la vida
para recorrernos.

Y ahora estamos aquí, aguardando;
donde el día fricciona con la noche
su verdad;
donde la vida encuentra una forma
para serlo
y un porqué de su existencia.

Aquí, dichosos,
con la belleza ahumada del momento
entre las manos sudorosas,
apretando el mundo con ellas
para vernos los ojos,
y una oración mal acabada
en nuestras bocas.
Bellisismo el latido que va impregnado en cada verso.
Tintando románticamente las imagenes que en ellos habitan.
Grata la lectura
Saludos
 
Aquello que empezamos
no solo fue una historia de amor;
no cuando te dejaba como un rastro
el corazón
para que fueses a buscarme,
y hallándome,
volviera a latir entre tus manos.

Nunca te regalé una estrella,
ni a los confines de la tierra
le robé la aurora
para que fuese el tapiz de nuestros sueños.
Porque no nos hizo falta un lugar
para aprender a amarnos,
ni luces hialinas
que prestasen su pureza.

Entre tú y yo,
no había más que un sí
de distancia, y luego,
nos quedó la vida
para recorrernos.

Y ahora estamos aquí, aguardando;
donde el día fricciona con la noche
su verdad;
donde la vida encuentra una forma
para serlo
y un porqué de su existencia.

Aquí, dichosos,
con la belleza ahumada del momento
entre las manos sudorosas,
apretna ductiando el mundo con ellas
para vernos los ojos,
y una oración mal acabada
en nuestras bocas.
Aguardar todavia en esas esperiencias que rotas puesden
tener recomposicionar, elevar asi una ductil melancolia que
se ancla a esa desidad de futuro. exlencte, salduso de luzyabenta
 
Bellisismo el latido que va impregnado en cada verso.
Tintando románticamente las imagenes que en ellos habitan.
Grata la lectura
Saludos
Gracias por la amable visita y comentario, amigo.
Me alegra saber que el poema fue de tu agrado.
Abrazo
 

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