Ella,
la que calza, sol de plata,
en una ciudad de panales de luz y bullicios de rosas;
que contagiaron su piel,
de oleajes sutiles, en el espacio - noche…
ella, y otra puerta de iris de sabores…
entre la sangre onírica y las cicatrices del bosque…
las visitas a tu ventana, con aliento azul;
ella, tras los espejos de fuego- fuente,
y las manos cristalinas,
que pulverizan el tiempo…
esa luna que os refleja,
despeinados ,
por los oasis de la comedia;
y están trenzados en regalices
y anhelos coralinos, sus cabellos.
Con su vespa, por el volcán a topos,
o adornando guitarras, con jolgorios tan bellos…
ella, motor de arranque, en un pecho de gaviotas…
palabras como torrentes,
del vientre hacia el cielo;
palabras que nadan hacia ella,
como culebrillas más adentro de los sentimientos…
bohemios que pintaron su sonrisa,
con una paleta,
de los colores de sus maletas.
la que calza, sol de plata,
en una ciudad de panales de luz y bullicios de rosas;
que contagiaron su piel,
de oleajes sutiles, en el espacio - noche…
ella, y otra puerta de iris de sabores…
entre la sangre onírica y las cicatrices del bosque…
las visitas a tu ventana, con aliento azul;
ella, tras los espejos de fuego- fuente,
y las manos cristalinas,
que pulverizan el tiempo…
esa luna que os refleja,
despeinados ,
por los oasis de la comedia;
y están trenzados en regalices
y anhelos coralinos, sus cabellos.
Con su vespa, por el volcán a topos,
o adornando guitarras, con jolgorios tan bellos…
ella, motor de arranque, en un pecho de gaviotas…
palabras como torrentes,
del vientre hacia el cielo;
palabras que nadan hacia ella,
como culebrillas más adentro de los sentimientos…
bohemios que pintaron su sonrisa,
con una paleta,
de los colores de sus maletas.