lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Tiembla la voz del poeta,
la lumbre en su llama,
un requiebro, un quejío...
Tiembla mi pulso
cuando estoy contigo.
Por temblar, me tiembla
la misma sangre,
al transitar por mis venas.
Azaroso sino,
fiebre calenturienta;
tiembla mi aliento
en la soledad inmensa.
Mirada escondida
en el vientre de una estrella,
requiebro y quejío
en la voz del poeta.