Elisalle
Poetisa
(Dedicado al niño Pablo, su primer paciente.
rescatado, del submundo en que viven muchos niños
y por falta de un hogar seguro, se van a las calles a
vivir todo lo que la calle les ofrece. Hoy, Pablo, es
un ejemplo y ha retomado sus estudios para ser un
hombre de honor cuando termine porque sólo tiene
diez años. Katrala lo trató durante dos años. Algo en
su sentir, hizo prepararlo y defenderlo para que no
se fuera a un lugar donde no tuviera futuro. Al trabajo
se pone corazón y se trata al niño y a todo su grupo familiar )
María Margarita Pérez Vallejos
11/04/2018
@
Inscripción 204.688
rescatado, del submundo en que viven muchos niños
y por falta de un hogar seguro, se van a las calles a
vivir todo lo que la calle les ofrece. Hoy, Pablo, es
un ejemplo y ha retomado sus estudios para ser un
hombre de honor cuando termine porque sólo tiene
diez años. Katrala lo trató durante dos años. Algo en
su sentir, hizo prepararlo y defenderlo para que no
se fuera a un lugar donde no tuviera futuro. Al trabajo
se pone corazón y se trata al niño y a todo su grupo familiar )
Y la sombra de tu pelo
apacienta las olas del mar
en su ondear disparejo
de asimétrica danza.
La miel hizo panal en tu ojos
y en las cicatrices cerradas
se renueva tu memoria.
Me cuesta sorprenderte
con pancetas azucaradas
y no importa
No habrá de lo que no gusta.
Sorprendo en tu acento
un vibrato ante mi voz ajada
y hago como si no pasara nada
pero pasa.
¿Cuánto tiempo va que que no te llamo princesa?
Eres llamarada en mujer de dientes graciosos
prendida a los afectos buenos
y de los otros
Ay princesa
Esto es lo que yo llamo la vida
Vas enfrentando codo a codo el horizonte
y me siento orgullosa de verte volar
pero me asusta ese corazón de niña
que no aprende a diferenciar
la fruta buena de la podrida.
¿Que ya no eres mi princesa?
¡Quién dijo eso!
Sólo es que hoy te quitas la corona.
y te peinas sola
y te pones hermosa
y ríes en el teléfono
y yo te miro.
No entiendo cómo fue que llegaste.
Es que me dormí un rato y...
Los escalones que abrieron tus ojos
ya los dejaste hace tiempo
y te veo madre de cuarenta hijos,
aunque dices que tú no vas a tenerlos.
Bueno...
Vas tocando la cima y te veo contenta.
Contenta, pero reventada cuando regresas
<Mamá, no puedo más>
y esta vieja vuelve a recordarte pequeña.
Dependiente de su mano.
Obediente a su palabra.
Pendiente en su mirada
No ha sido fácil princesa,
pero mientras no abdique la reina,
estarás segura como detrás de las rejas
y si debo regañarte,
ay, pero qué vergüenza.
Es que una cinta de tus trenzas,
llevo guardada en mi cartera
y siento que debo arreglarte
para que vayas a la escuela y no es así.
Tienes cuarenta niños que esperan
que endulces su cerebro
Para que aprendan a ser ellos.
Que descubran de tu mano su mundo nuevo.
Pablo, hasta hoy tu mejor bosquejo.
Llevas apostolado en los pliegues del vestido
y gárgolas curiosas te ven pasar,
cuchicheando en sus olvidos algo que no sabes.
Es bueno.
No princesa, tú no...
Lograste del intento un cielo nuevo
y yo soy contenta.
Y te quiero.

*apacienta las olas del mar
en su ondear disparejo
de asimétrica danza.
La miel hizo panal en tu ojos
y en las cicatrices cerradas
se renueva tu memoria.
Me cuesta sorprenderte
con pancetas azucaradas
y no importa
No habrá de lo que no gusta.
Sorprendo en tu acento
un vibrato ante mi voz ajada
y hago como si no pasara nada
pero pasa.
¿Cuánto tiempo va que que no te llamo princesa?
Eres llamarada en mujer de dientes graciosos
prendida a los afectos buenos
y de los otros
Ay princesa
Esto es lo que yo llamo la vida
Vas enfrentando codo a codo el horizonte
y me siento orgullosa de verte volar
pero me asusta ese corazón de niña
que no aprende a diferenciar
la fruta buena de la podrida.
¿Que ya no eres mi princesa?
¡Quién dijo eso!
Sólo es que hoy te quitas la corona.
y te peinas sola
y te pones hermosa
y ríes en el teléfono
y yo te miro.
No entiendo cómo fue que llegaste.
Es que me dormí un rato y...
Los escalones que abrieron tus ojos
ya los dejaste hace tiempo
y te veo madre de cuarenta hijos,
aunque dices que tú no vas a tenerlos.
Bueno...
Vas tocando la cima y te veo contenta.
Contenta, pero reventada cuando regresas
<Mamá, no puedo más>
y esta vieja vuelve a recordarte pequeña.
Dependiente de su mano.
Obediente a su palabra.
Pendiente en su mirada
No ha sido fácil princesa,
pero mientras no abdique la reina,
estarás segura como detrás de las rejas
y si debo regañarte,
ay, pero qué vergüenza.
Es que una cinta de tus trenzas,
llevo guardada en mi cartera
y siento que debo arreglarte
para que vayas a la escuela y no es así.
Tienes cuarenta niños que esperan
que endulces su cerebro
Para que aprendan a ser ellos.
Que descubran de tu mano su mundo nuevo.
Pablo, hasta hoy tu mejor bosquejo.
Llevas apostolado en los pliegues del vestido
y gárgolas curiosas te ven pasar,
cuchicheando en sus olvidos algo que no sabes.
Es bueno.
No princesa, tú no...
Lograste del intento un cielo nuevo
y yo soy contenta.
Y te quiero.

María Margarita Pérez Vallejos
11/04/2018
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