Katrala

Elisalle

Poetisa
(Dedicado al niño Pablo, su primer paciente.
rescatado, del submundo en que viven muchos niños
y por falta de un hogar seguro, se van a las calles a
vivir todo lo que la calle les ofrece. Hoy, Pablo, es
un ejemplo y ha retomado sus estudios para ser un
hombre de honor cuando termine porque sólo tiene
diez años. Katrala lo trató durante dos años. Algo en
su sentir, hizo prepararlo y defenderlo para que no
se fuera a un lugar donde no tuviera futuro. Al trabajo
se pone corazón y se trata al niño y a todo su grupo familiar )




Y la sombra de tu pelo
apacienta las olas del mar
en su ondear disparejo
de asimétrica danza.
La miel hizo panal en tu ojos
y en las cicatrices cerradas
se renueva tu memoria.
Me cuesta sorprenderte
con pancetas azucaradas
y no importa
No habrá de lo que no gusta.
Sorprendo en tu acento
un vibrato ante mi voz ajada
y hago como si no pasara nada
pero pasa.
¿Cuánto tiempo va que que no te llamo princesa?
Eres llamarada en mujer de dientes graciosos
prendida a los afectos buenos
y de los otros
Ay princesa
Esto es lo que yo llamo la vida
Vas enfrentando codo a codo el horizonte
y me siento orgullosa de verte volar
pero me asusta ese corazón de niña
que no aprende a diferenciar
la fruta buena de la podrida.
¿Que ya no eres mi princesa?
¡Quién dijo eso!
Sólo es que hoy te quitas la corona.
y te peinas sola
y te pones hermosa
y ríes en el teléfono
y yo te miro.
No entiendo cómo fue que llegaste.
Es que me dormí un rato y...
Los escalones que abrieron tus ojos
ya los dejaste hace tiempo
y te veo madre de cuarenta hijos,
aunque dices que tú no vas a tenerlos.
Bueno...
Vas tocando la cima y te veo contenta.
Contenta, pero reventada cuando regresas
<Mamá, no puedo más>
y esta vieja vuelve a recordarte pequeña.
Dependiente de su mano.
Obediente a su palabra.
Pendiente en su mirada
No ha sido fácil princesa,
pero mientras no abdique la reina,
estarás segura como detrás de las rejas
y si debo regañarte,
ay, pero qué vergüenza.
Es que una cinta de tus trenzas,
llevo guardada en mi cartera
y siento que debo arreglarte
para que vayas a la escuela y no es así.
Tienes cuarenta niños que esperan
que endulces su cerebro
Para que aprendan a ser ellos.
Que descubran de tu mano su mundo nuevo.

Pablo, hasta hoy tu mejor bosquejo.

Llevas apostolado en los pliegues del vestido
y gárgolas curiosas te ven pasar,
cuchicheando en sus olvidos algo que no sabes.
Es bueno.
No princesa, tú no...
Lograste del intento un cielo nuevo
y yo soy contenta.
Y te quiero.

katrala1.jpg
*
María Margarita Pérez Vallejos
11/04/2018
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(Dedicado al niño Pablo, su primer paciente.
rescatado, del submundo en que viven muchos niños
y por falta de un hogar seguro, se van a las calles a
vivir todo lo que la calle les ofrece. Hoy, Pablo, es
un ejemplo y ha retomado sus estudios para ser un
hombre de honor cuando termine porque sólo tiene
diez años. Katrala lo trató durante dos años. Algo en
su sentir, hizo prepararlo y defenderlo para que no
se fuera a un lugar donde no tuviera futuro. Al trabajo
se pone corazón y se trata al niño y a todo su grupo familiar )




Y la sombra de tu pelo
apacienta las olas del mar
en su ondear disparejo
de asimétrica danza.
La miel hizo panal en tu ojos
y en las cicatrices cerradas
se renueva tu memoria.
Me cuesta sorprenderte
con pancetas azucaradas
y no importa
No habrá de lo que no gusta.
Sorprendo en tu acento
un vibrato ante mi voz ajada
y hago como si no pasara nada
pero pasa.
¿Cuánto tiempo va que que no te llamo princesa?
Eres llamarada en mujer de dientes graciosos
prendida a los afectos buenos
y de los otros
Ay princesa
Esto es lo que yo llamo la vida
Vas enfrentando codo a codo el horizonte
y me siento orgullosa de verte volar
pero me asusta ese corazón de niña
que no aprende a diferenciar
la fruta buena de la podrida.
¿Que ya no eres mi princesa?
¡Quién dijo eso!
Sólo es que hoy te quitas la corona.
y te peinas sola
y te pones hermosa
y ríes en el teléfono
y yo te miro.
No entiendo cómo fue que llegaste.
Es que me dormí un rato y...
Los escalones que abrieron tus ojos
ya los dejaste hace tiempo
y te veo madre de cuarenta hijos,
aunque dices que tú no vas a tenerlos.
Bueno...
Vas tocando la cima y te veo contenta.
Contenta, pero reventada cuando regresas
<Mamá, no puedo más>
y esta vieja vuelve a recordarte pequeña.
Dependiente de su mano.
Obediente a su palabra.
Pendiente en su mirada
No ha sido fácil princesa,
pero mientras no abdique la reina,
estarás segura como detrás de las rejas
y si debo regañarte,
ay, pero qué vergüenza.
Es que una cinta de tus trenzas,
llevo guardada en mi cartera
y siento que debo arreglarte
para que vayas a la escuela y no es así.
Tienes cuarenta niños que esperan
que endulces su cerebro
Para que aprendan a ser ellos.
Que descubran de tu mano su mundo nuevo.

Pablo, hasta hoy tu mejor bosquejo.

Llevas apostolado en los pliegues del vestido
y gárgolas curiosas te ven pasar,
cuchicheando en sus olvidos algo que no sabes.
Es bueno.
No princesa, tú no...
Lograste del intento un cielo nuevo
y yo soy contenta.
Y te quiero.

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*
María Margarita Pérez Vallejos
11/04/2018
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Me ha gustado mucho en sus bellas imágenes y en su sensible escritura, su mensaje implícito es de amor y esperanza. Te felicito amiga María Margarita por esta gran obra. Abrazote vuela. Paco.
 
Yo he quedado anonadado, que despliegue de ternura, epa le admiracion total, que gozo encontrarse con tal poesía. Saludos
 
(Dedicado al niño Pablo, su primer paciente.
rescatado, del submundo en que viven muchos niños
y por falta de un hogar seguro, se van a las calles a
vivir todo lo que la calle les ofrece. Hoy, Pablo, es
un ejemplo y ha retomado sus estudios para ser un
hombre de honor cuando termine porque sólo tiene
diez años. Katrala lo trató durante dos años. Algo en
su sentir, hizo prepararlo y defenderlo para que no
se fuera a un lugar donde no tuviera futuro. Al trabajo
se pone corazón y se trata al niño y a todo su grupo familiar )




Y la sombra de tu pelo
apacienta las olas del mar
en su ondear disparejo
de asimétrica danza.
La miel hizo panal en tu ojos
y en las cicatrices cerradas
se renueva tu memoria.
Me cuesta sorprenderte
con pancetas azucaradas
y no importa
No habrá de lo que no gusta.
Sorprendo en tu acento
un vibrato ante mi voz ajada
y hago como si no pasara nada
pero pasa.
¿Cuánto tiempo va que que no te llamo princesa?
Eres llamarada en mujer de dientes graciosos
prendida a los afectos buenos
y de los otros
Ay princesa
Esto es lo que yo llamo la vida
Vas enfrentando codo a codo el horizonte
y me siento orgullosa de verte volar
pero me asusta ese corazón de niña
que no aprende a diferenciar
la fruta buena de la podrida.
¿Que ya no eres mi princesa?
¡Quién dijo eso!
Sólo es que hoy te quitas la corona.
y te peinas sola
y te pones hermosa
y ríes en el teléfono
y yo te miro.
No entiendo cómo fue que llegaste.
Es que me dormí un rato y...
Los escalones que abrieron tus ojos
ya los dejaste hace tiempo
y te veo madre de cuarenta hijos,
aunque dices que tú no vas a tenerlos.
Bueno...
Vas tocando la cima y te veo contenta.
Contenta, pero reventada cuando regresas
<Mamá, no puedo más>
y esta vieja vuelve a recordarte pequeña.
Dependiente de su mano.
Obediente a su palabra.
Pendiente en su mirada
No ha sido fácil princesa,
pero mientras no abdique la reina,
estarás segura como detrás de las rejas
y si debo regañarte,
ay, pero qué vergüenza.
Es que una cinta de tus trenzas,
llevo guardada en mi cartera
y siento que debo arreglarte
para que vayas a la escuela y no es así.
Tienes cuarenta niños que esperan
que endulces su cerebro
Para que aprendan a ser ellos.
Que descubran de tu mano su mundo nuevo.

Pablo, hasta hoy tu mejor bosquejo.

Llevas apostolado en los pliegues del vestido
y gárgolas curiosas te ven pasar,
cuchicheando en sus olvidos algo que no sabes.
Es bueno.
No princesa, tú no...
Lograste del intento un cielo nuevo
y yo soy contenta.
Y te quiero.

Ver el archivos adjunto 46479
*
María Margarita Pérez Vallejos
11/04/2018
@
Inscripción 204.688

Excelente amiga María. Un honor que hayas compartido la dedicatoria a tu hijo.
Mi enhorabuena. Un abrazo,o y feliz fin de semana.
 
Excelente amiga María. Un honor que hayas compartido la dedicatoria a tu hijo.
Mi enhorabuena. Un abrazo,o y feliz fin de semana.
Hola Halcón. Pablo es el niño que salió de sus problemas.
Katrala es mi hija que trabaja en servicio de eso y cumplió una misión- prueba
en su profesión-apostolado.
Se me ocurrió al final dedicarlo a Pablo, nombre ficticio porque no puede
quedar nada en evidencia. Ese día se despedían para siempre.
Misión cumplida. Muchas gracias por tu lectura. Buen fin de semana para ti.
 

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