Súplica a la diosa (2)

Julius 1200

Poeta fiel al portal
¡Oh bella Circe! te suplico que tu canto
no emita tonalidades de tristeza,
espeja tu inspiración desde las nubes
más puras del Paraíso, ya perdido.
Y al danzar tu esplendoroso sortilegio,
no te dejes atrapar por el capricho y
derrames chaparrones de agua helada.
Todavía no se sanan mis heridas de guerra,
dame hospedaje, detente un momento,
embebe con tus besos envolventes y tu
fisonomía ensoñada mis perplejos labios
que tiritan desde mi rescate.
Bien conoces mis heridas provocadas por
los duros combates, bien conoces mis desafíos
y el Canto de las sirenas que me desquiciaron,
Bien sabes que mis hombres no son buenos.
Circe, diosa ten piedad,te lo suplico por ellos
y por mí.
No me ates como a ellos ni los conviertas en
cerdos y si me atas a una prisión entre las rocas,
si me dejas a merced de la marejada terrible
seguro sucumbiré. ¿Pero qué te ocurre?
¿Por qué me miras sonriendo altiva?
Sabes de tu hermosura inexplicable, aleja de ti,
malos pensamientos,
tu cuerpo de diosa te da un poder que yo no poseo.
Pero tu sonrisa malévola de pronto ha tornado a
un aire soñador y extraño. Me ordenas y exiges
perentoria;me acueste en tu lecho de flores ...
y lo haré gustoso.
Hoy ya no es hoy, parece que es mañana, o que es
pasado, o que han pasado meses, me he perdido...
Ignoro casi todo... Mi vida padece algo extraño.
Ahora Circe me reclama todas las noches...
Y He olvidado. Mi memoria de toda cosa, mi mundo,
la guerra, mis viajes, el canto seductor de las peligrosas
sirenas del mar profundo han desaparecido.
Y yo ¿ qué estoy haciendo con este aspecto
de Rey en un reino que no me pertenece?
¿Y esta diosa tan bella que me reclama en todo
momento, a toda hora y todas las noches?
Me agrada, me seduce, me conquista su esquisitez.
Pero algo en mi se rebela, mi cabeza tiene instantes de lucidez
y una voz me dicta que tengo que volver a pensar,
tengo que pensar todo, usar mi ingenio, salirme.
Mis hombres hace tiempo reclaman como cerdos, Circe
los transformó y encerró en un chiquero...,
encerrados en un chiquero, comiendo sobras repulsivas.
Tengo que arreglármelas, Ver y calafatear mi barca.
Yo soy Rey de otro sitio y ella me quiere aquí para su
gusto. Pero soy un luchador consumado y debo
resolver en alguna forma sutil este dilema. Quizá servirá
prometer a la diosa que haré algunos ejercicios marinos
porque no me agrada ver mi barco encallado. Haré eso
un poco cada día sin descuidarla a ella que tanto me necesita...
Diseñé un jeroglífico con el fin de que mi intención no fuese
descubierta por la astuta diosa.
Mi ingenio no puede traicionarme. Elaboré el plan de
llevar a los cerdos como de paseo, devolverles su naturaleza
de hombres para que así me ayuden, después me tiene sin
cuidado que vuelva a transmutarlos en la Isla y los meta
de nuevo en el chiquero. Poco a poco la diosa fue confiando
y una noche, ella estaba muy dormida nos deslizamos hasta
el barco y muy silencioso elevamos anclas.
Circe había despertado. pero ya nada podía hacer para evitar
que emprendiese de nuevo mi rumbo a Itaca , donde están
Penélope y mi hijo Telémaco, aguardando.
Supliqué la protección de todos los Dioses y partimos en medio
de la gran tormenta... Sin duda , extrañaré a la diosa Circe seguramente
despechada, pero no cederé. Me he recuperado de esta extraña aventura
y nunca más volveré...
 
Última edición:
¡Oh bella Circe! te suplico que tu canto
no emita tonalidades de tristeza,
espeja tu inspiración desde las nubes
más puras del Paraíso, ya perdido.
Y al danzar tu esplendoroso sortilegio,
no te dejes atrapar por el capricho y
derrames chaparrones de agua helada.
Todavía no se sanan mis heridas de guerra,
dame hospedaje, detente un momento,
embebe con tus besos envolventes y tu
fisonomía ensoñada mis perplejos labios
que tiritan desde mi rescate.
Bien conoces mis heridas provocados por
los duros combates, bien conoces mis desafíos
a el Canto de las sirenas que me desquiciaron,
Bien sabes que mis hombres no son buenos.
Circe, diosa ten piedad,te lo suplico por ellos
y por mí.
No me ates como a ellos ni los conviertas en
cerdos y si me atas a una prisión entre las rocas,
si me dejas a merced de la marejada terrible
seguro sucumbiré. ¿Pero qué te ocurre?
¿Por qué me miras sonriendo altiva?
Sabes tu hermosura, aleja malos pensamientos,
tu cuerpo de diosa te da un poder que yo no poseo.
Pero tu sonrisa malévola de pronto ha tornado a
un aire soñador y extraño. Me exiges perentoria
me acueste en tu lecho de flores y lo haré gustoso.
Ya es mañana, o es pasado, o es otro mes, perdí
la cuenta... Es extraño. Circe me reclama todas
las noches... es extraño. He olvidado. Mi memoria
desapareció. ¿ Qué estoy haciendo con este aspecto
de Rey de un reino que no es el mío? Y esta diosa
siempre me reclama, a casi toda hora, todo el día.
Tengo que pensar y salirme. Mis hombres están
encerrados en un chiquero, comiendo sobras repulsivas.
Tengo que irme, arreglar yo solo mi barca y partir.
Yo soy Rey de otro sitio y ella me quiere aquí para
siempre. Tengo que resolver este dilema. Le prometeré
volver pronto.
Hice un jeroglífico para no ser descubierta mi intención.
Mi ingenio no pudo traicionarme y llevé a los cerdos al
barco y allí transmutaron. Elevamos anclas y pudimos
escapar. Mi rumbo es Itaca , allí está Penélope y mi hijo
cuidando todo. Le pido a los Dioses y parto en medio
de la tormenta mientras la diosa duerme profundo...
Nunca más volveré...
Bello ejercicio de escritura, me ha gustado en su sensible narración épica. Buen poema amigo Julius. Abrazote vuela. Paco.
 
Gracias amigo Paco, por tu diligencia. Deseaba ponerte alerta porque modifiqué el final que no me satisfacía. De todas formas gracias de nuevo y mi saludo habitual afectivo y de sincera amistad. Julius 1200.
 
Estos poemas épicos me agradan mucho, la mitología siempre es rica fuente de inspiración.
Feliz tarde, poeta :)
 
Me gusta este tono melancólico que le has dado al estilo heroico de este poema que sigue por el sendero de los recuerdos que seducen la mirada. Siempre grato leerte. Un saludo cordial.


¡Oh bella Circe! te suplico que tu canto
no emita tonalidades de tristeza,
espeja tu inspiración desde las nubes
más puras del Paraíso, ya perdido.
Y al danzar tu esplendoroso sortilegio,
no te dejes atrapar por el capricho y
derrames chaparrones de agua helada.
Todavía no se sanan mis heridas de guerra,
dame hospedaje, detente un momento,
embebe con tus besos envolventes y tu
fisonomía ensoñada mis perplejos labios
que tiritan desde mi rescate.
Bien conoces mis heridas provocadas por
los duros combates, bien conoces mis desafíos
y el Canto de las sirenas que me desquiciaron,
Bien sabes que mis hombres no son buenos.
Circe, diosa ten piedad,te lo suplico por ellos
y por mí.
No me ates como a ellos ni los conviertas en
cerdos y si me atas a una prisión entre las rocas,
si me dejas a merced de la marejada terrible
seguro sucumbiré. ¿Pero qué te ocurre?
¿Por qué me miras sonriendo altiva?
Sabes de tu hermosura inexplicable, aleja de ti,
malos pensamientos,
tu cuerpo de diosa te da un poder que yo no poseo.
Pero tu sonrisa malévola de pronto ha tornado a
un aire soñador y extraño. Me ordenas y exiges
perentoria;me acueste en tu lecho de flores ...
y lo haré gustoso.
Hoy ya no es hoy, parece que es mañana, o que es
pasado, o que han pasado meses, me he perdido...
Ignoro casi todo... Mi vida padece algo extraño.
Ahora Circe me reclama todas las noches...
Y He olvidado. Mi memoria de toda cosa, mi mundo,
la guerra, mis viajes, el canto seductor de las peligrosas
sirenas del mar profundo han desaparecido.
Y yo ¿ qué estoy haciendo con este aspecto
de Rey en un reino que no me pertenece?
¿Y esta diosa tan bella que me reclama en todo
momento, a toda hora y todas las noches?
Me agrada, me seduce, me conquista su esquisitez.
Pero algo en mi se rebela, mi cabeza tiene instantes de lucidez
y una voz me dicta que tengo que volver a pensar,
tengo que pensar todo, usar mi ingenio, salirme.
Mis hombres hace tiempo reclaman como cerdos, Circe
los transformó y encerró en un chiquero...,
encerrados en un chiquero, comiendo sobras repulsivas.
Tengo que arreglármelas, Ver y calafatear mi barca.
Yo soy Rey de otro sitio y ella me quiere aquí para su
gusto. Pero soy un luchador consumado y debo
resolver en alguna forma sutil este dilema. Quizá servirá
prometer a la diosa que haré algunos ejercicios marinos
porque no me agrada ver mi barco encallado. Haré eso
un poco cada día sin descuidarla a ella que tanto me necesita...
Diseñé un jeroglífico con el fin de que mi intención no fuese
descubierta por la astuta diosa.
Mi ingenio no puede traicionarme. Elaboré el plan de
llevar a los cerdos como de paseo, devolverles su naturaleza
de hombres parta que así me ayuden, después me tiene sin
cuidado que vuelva a transmutarlos en la Isla y los meta
de nuevo en el chiquero. Poco a poco la diosa fue confiando
y una noche, ella estaba muy dormida nos deslizamos hasta
el barco y muy silencioso elevamos anclas.
Circe había despertado. pero ya nada podía hacer para evitar
que emprendiese de nuevo mi rumbo a Itaca , donde están
Penélope y mi hijo Telémaco, aguardando.
Supliqué la protección de todos los Dioses y partimos en medio
de la gran tormenta... Sin duda , extrañaré a la diosa Circe seguramente
despechada, pero no cederé. Me he recuperado de esta extraña aventura
y nunca más volveré...
 
Estimada Cecy, estoy entre sorprendido y feliz porque este poema salió de otra vertiente que me parecía el más adecuando. Bueno parezco algo caprichoso pero el que has leído después de algunas vueltas es el definitivo y se lo debo a mi memoria juvenil cuando estudiaba Mitología y a Homero. Desde ese entonces proviene pues siempre fui lector y observador compulsivo. Lo bueno es que les haya gustado algunos y eso me complace. Te agradezco especialmente tu pasar por mis letras. Saludo afectivo y respetuoso de Julius.
 
Estimada amiga Nancy. Estoy siempre agradecido por quienes se solazan con algunos de mis trabajos. La apreciación que haces es reconfortante.
Gracias, muchísimas a ti por pasar por mi página. Saludo afectivo y respetuoso. Julius.
 
Gracias Rei Regis por tu bello concepto de este poema. Muchas, muchas gracias. Saludo afectuoso y abrazo de Julius.
 
¡Oh bella Circe! te suplico que tu canto
no emita tonalidades de tristeza,
espeja tu inspiración desde las nubes
más puras del Paraíso, ya perdido.
Y al danzar tu esplendoroso sortilegio,
no te dejes atrapar por el capricho y
derrames chaparrones de agua helada.
Todavía no se sanan mis heridas de guerra,
dame hospedaje, detente un momento,
embebe con tus besos envolventes y tu
fisonomía ensoñada mis perplejos labios
que tiritan desde mi rescate.
Bien conoces mis heridas provocadas por
los duros combates, bien conoces mis desafíos
y el Canto de las sirenas que me desquiciaron,
Bien sabes que mis hombres no son buenos.
Circe, diosa ten piedad,te lo suplico por ellos
y por mí.
No me ates como a ellos ni los conviertas en
cerdos y si me atas a una prisión entre las rocas,
si me dejas a merced de la marejada terrible
seguro sucumbiré. ¿Pero qué te ocurre?
¿Por qué me miras sonriendo altiva?
Sabes de tu hermosura inexplicable, aleja de ti,
malos pensamientos,
tu cuerpo de diosa te da un poder que yo no poseo.
Pero tu sonrisa malévola de pronto ha tornado a
un aire soñador y extraño. Me ordenas y exiges
perentoria;me acueste en tu lecho de flores ...
y lo haré gustoso.
Hoy ya no es hoy, parece que es mañana, o que es
pasado, o que han pasado meses, me he perdido...
Ignoro casi todo... Mi vida padece algo extraño.
Ahora Circe me reclama todas las noches...
Y He olvidado. Mi memoria de toda cosa, mi mundo,
la guerra, mis viajes, el canto seductor de las peligrosas
sirenas del mar profundo han desaparecido.
Y yo ¿ qué estoy haciendo con este aspecto
de Rey en un reino que no me pertenece?
¿Y esta diosa tan bella que me reclama en todo
momento, a toda hora y todas las noches?
Me agrada, me seduce, me conquista su esquisitez.
Pero algo en mi se rebela, mi cabeza tiene instantes de lucidez
y una voz me dicta que tengo que volver a pensar,
tengo que pensar todo, usar mi ingenio, salirme.
Mis hombres hace tiempo reclaman como cerdos, Circe
los transformó y encerró en un chiquero...,
encerrados en un chiquero, comiendo sobras repulsivas.
Tengo que arreglármelas, Ver y calafatear mi barca.
Yo soy Rey de otro sitio y ella me quiere aquí para su
gusto. Pero soy un luchador consumado y debo
resolver en alguna forma sutil este dilema. Quizá servirá
prometer a la diosa que haré algunos ejercicios marinos
porque no me agrada ver mi barco encallado. Haré eso
un poco cada día sin descuidarla a ella que tanto me necesita...
Diseñé un jeroglífico con el fin de que mi intención no fuese
descubierta por la astuta diosa.
Mi ingenio no puede traicionarme. Elaboré el plan de
llevar a los cerdos como de paseo, devolverles su naturaleza
de hombres para que así me ayuden, después me tiene sin
cuidado que vuelva a transmutarlos en la Isla y los meta
de nuevo en el chiquero. Poco a poco la diosa fue confiando
y una noche, ella estaba muy dormida nos deslizamos hasta
el barco y muy silencioso elevamos anclas.
Circe había despertado. pero ya nada podía hacer para evitar
que emprendiese de nuevo mi rumbo a Itaca , donde están
Penélope y mi hijo Telémaco, aguardando.
Supliqué la protección de todos los Dioses y partimos en medio
de la gran tormenta... Sin duda , extrañaré a la diosa Circe seguramente
despechada, pero no cederé. Me he recuperado de esta extraña aventura
y nunca más volveré...

Bella inspiración que no cesa amigo Julius. Si factoría no deja de crear excelentes poemas.
Es de agradecer poder disfrutar de tan excelsas obras.
Mi enhorabuena. Un fuerte abrazo.
 
Eres muy generoso en tu apreciación, estimado amigo. Muchísimas gracias y nos vemos. Saludo afectivo de Julius.
 

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