Decidme,
estrellas que bajan al barrio,
cuando nos damos la mano;
colores que sonríen en las zapatillas de dama,
mariposas que multiplican el tacto.
Decidme, de guitarras que queman por dentro;
y esas noches,
donde trepábamos al muro,
con recuerdos, como licor para druidas.
De los códigos del amor,
y esas innumerables formas especiales para quererla;
con esos sueños revoloteando por sus cabellos.
Y llevarla por esos oasis nuestros,
donde abrigan las sombras,
tan bondadosas.
estrellas que bajan al barrio,
cuando nos damos la mano;
colores que sonríen en las zapatillas de dama,
mariposas que multiplican el tacto.
Decidme, de guitarras que queman por dentro;
y esas noches,
donde trepábamos al muro,
con recuerdos, como licor para druidas.
De los códigos del amor,
y esas innumerables formas especiales para quererla;
con esos sueños revoloteando por sus cabellos.
Y llevarla por esos oasis nuestros,
donde abrigan las sombras,
tan bondadosas.