Eternidades taimadas...

Francisco Borgoñoz Martinez

Poeta fiel al portal
Mi vida,
sostenida por sus besos que insomnian,
con insólitos infinitos,
laureados entre pétalos de rosas.

Celosas vertientes
que limitan, mimosas,
las puertas del tiempo
donde el espacio se adosa,
entre el murmullo de un vals permanente,
al manantial, que me apresuran sus bocas.

Queriendo ser complaciente
mi razón se desboca,
se volatiliza,
se pierde,
mas allá, de la idea,
donde el espacio se adhiere,
entre el murmullo de un vals remanente,

a la Virtud,
de las mellizas que me arropan.





 
Última edición:
Mi vida,
sostenida por sus besos que insomnian,
con insólitos infinitos,
laureados entre pétalos de rosas.

Celosas vertientes
que limitan, mimosas,
las puertas del tiempo
donde el espacio se adosa,
entre el murmullo de un vals permanente,
al manantial, que me apresuran sus bocas.

Queriendo ser complaciente
mi razón se desboca,
se volatiliza,
se pierde,
mas allá, de la idea,
donde el espacio se adhiere,
entre el murmullo de un vals remanente,

a la Virtud,
de las mellizas que arropan.





Me ha gustado, aparente caos para un bello poema surrealista, se trata de sentir y eso es lo que me ha sucedido amigo Francisco. Un abrazo. Paco.
 
Mi vida,
sostenida por sus besos que insomnian,
con insólitos infinitos,
laureados entre pétalos de rosas.

Celosas vertientes
que limitan, mimosas,
las puertas del tiempo
donde el espacio se adosa,
entre el murmullo de un vals permanente,
al manantial, que me apresuran sus bocas.

Queriendo ser complaciente
mi razón se desboca,
se volatiliza,
se pierde,
mas allá, de la idea,
donde el espacio se adhiere,
entre el murmullo de un vals remanente,

a la Virtud,
de las mellizas que arropan.





Ciertamente, me ha encantado tu poema querido amigo Francisco, excelente lectura, enhorabuena, gran poema. Un abrazo, feliz fin de semana.
 
Mi vida,
sostenida por sus besos que insomnian,
con insólitos infinitos,
laureados entre pétalos de rosas.

Celosas vertientes
que limitan, mimosas,
las puertas del tiempo
donde el espacio se adosa,
entre el murmullo de un vals permanente,
al manantial, que me apresuran sus bocas.

Queriendo ser complaciente
mi razón se desboca,
se volatiliza,
se pierde,
mas allá, de la idea,
donde el espacio se adhiere,
entre el murmullo de un vals remanente,

a la Virtud,
de las mellizas que me arropan.





La sin razon del amor en ese concierto se disuelve, mimoss ellas dejan
ese avido placer que se derrama en el amor visionado, la obra esta
empapada de amor y vapores gozosos. excelente. saludos de luzyabsenta
 

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