Francisco Borgoñoz Martinez
Poeta fiel al portal
Mi vida,
sostenida por sus besos que insomnian,
con insólitos infinitos,
laureados entre pétalos de rosas.
Celosas vertientes
que limitan, mimosas,
las puertas del tiempo
donde el espacio se adosa,
entre el murmullo de un vals permanente,
al manantial, que me apresuran sus bocas.
Queriendo ser complaciente
mi razón se desboca,
se volatiliza,
se pierde,
mas allá, de la idea,
donde el espacio se adhiere,
entre el murmullo de un vals remanente,
a la Virtud,
de las mellizas que me arropan.
sostenida por sus besos que insomnian,
con insólitos infinitos,
laureados entre pétalos de rosas.
Celosas vertientes
que limitan, mimosas,
las puertas del tiempo
donde el espacio se adosa,
entre el murmullo de un vals permanente,
al manantial, que me apresuran sus bocas.
Queriendo ser complaciente
mi razón se desboca,
se volatiliza,
se pierde,
mas allá, de la idea,
donde el espacio se adhiere,
entre el murmullo de un vals remanente,
a la Virtud,
de las mellizas que me arropan.
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