LUVIAM
Poeta veterano en el portal
Al borde de la playa impaciente esperaba,
transcurrían las horas pero él no llegaba .
Un pensamiento súbito de pronto me irrumpió:
¿Será que ha relegado de su amante promesa,
y asi, tan de repente mi amor no le interesa?
¿Será que de este encuentro, ingrato se olvidó?
Estaba tan absorta que caminaba a solas
sin advertir siquiera la fuerza de las olas.
Nuboso prometía el cielo un aguacero,
yo luchando indefensa contra el mar inclemente
y como esos milagros que pasan de repente
vi una barca ante mi ; y en ella un caballero.
Y sin saber quién era, ni su fin, ni su nombre,
me afiancé sin pensar al sostén de aquel hombre.
El me subió a su barca , se quitó su camisa
y cubriendo mi espalda, serenando el temor,
me dijo ; - no me temas , que la mar es peor-
y en un gesto sensual, me mostró una sonrisa .
Advirtió que mi boca figuraba sedienta
y me condujo al vino sin que me diera cuenta .
Ya quedó sobre el suelo la botella vacía
yo me hallaba embriagada y él tan cerca de mi...
que el sabor de su pecho en mis labios sentí
al tiempo que bailamos la suave melodía.
Pero el deseo es fuerte, aún más que la cordura,
y se avivó el deseo al rozar mi cintura.
Sin pensarlo dos veces acepté su propuesta
de devolverle pronto lo que me había prestado,
y me miró desnuda con el cuerpo mojado
al tirar su camisa en obscena respuesta .
Su vigor me inundaba, mientras lo fui besando
salvaje, cual jinete que estuviera domando.
Y en ese cabalgar que me volvía loca,
de ese encuentro casual, impensado, inaudito,
se escapó de mi boca un erótico grito,
un explosivo grito que se calló en sa boca .
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