Decimoquinto

KOVAC

Poeta recién llegado
Los viejos sacan a mear a los perros
y yo vengo de tu cama.
No hay nada crepuscular después de tu luz.
La mañana es fría y los cristales
expulsan tristeza acumulada en los días largos.
Quiero volver a ti.
Recorro en dirección contraria
el camino que ayer hicimos juntos.
Tú fumabas, en tus labios azules
los cigarros parecían luciérnagas en un bosque.
Era bonito verte.
La noche se derramaba sobre tu espalda
y bajo la huelga de grillos
hasta el silencio aplaudía cada cosa que decías.
Todo era distinto.
Tus ojos monopolizaron el Universo
y Júpiter y Saturno eran tus pupilas,
tenías todas las estrellas en tu cara,
ordenabas el caos
como el viento quiebra la oscuridad
alrededor de una hoguera.
Pero ahora la ciudad
no es más que el refugio de la rutina,
una mentira necesaria,
un mal menor...
si no fuera
porque vengo de tu cama
y quiero volver a ti.
 
Última edición:
Los viejos sacan a mear a los perros
y yo vengo de tu cama.
No hay nada crepuscular después de tu luz.
La mañana es fría y los cristales
expulsan tristeza acumulada en los días largos.
Quiero volver a ti.
Recorro en dirección contraria
el camino que ayer hicimos juntos.
Tú fumabas, en tus labios azules
los cigarros parecían luciérnagas en un bosque.
Era bonito verte.
La noche se derramaba sobre tu espalda
y bajo la huelga de grillos
hasta el silencio aplaudía cada cosa que decías.
Todo era distinto.
Tus ojos monopolizaron el Universo
y Júpiter y Saturno eran tus pupilas,
tenías todas las estrellas en tu cara,
ordenabas el caos
como el viento quiebra la oscuridad
alrededor de una hoguera.
Pero ahora la ciudad
no es más que el refugio de la rutina,
una mentira necesaria,
un mal menor...
si no fuera
porque vengo de tu cama
y quiero volver a ti.
bello poema, de ver el mundo y las distracciones, luego los sentimientos de la lejanía, añoranza y el rescoldo a flor de piel y la última voluntad de volver a su lado...

bellas palabras...

un gusto conocer tus letras.

saludos.
 
Los viejos sacan a mear a los perros
y yo vengo de tu cama.
No hay nada crepuscular después de tu luz.
La mañana es fría y los cristales
expulsan tristeza acumulada en los días largos.
Quiero volver a ti.
Recorro en dirección contraria
el camino que ayer hicimos juntos.
Tú fumabas, en tus labios azules
los cigarros parecían luciérnagas en un bosque.
Era bonito verte.
La noche se derramaba sobre tu espalda
y bajo la huelga de grillos
hasta el silencio aplaudía cada cosa que decías.
Todo era distinto.
Tus ojos monopolizaron el Universo
y Júpiter y Saturno eran tus pupilas,
tenías todas las estrellas en tu cara,
ordenabas el caos
como el viento quiebra la oscuridad
alrededor de una hoguera.
Pero ahora la ciudad
no es más que el refugio de la rutina,
una mentira necesaria,
un mal menor...
si no fuera
porque vengo de tu cama
y quiero volver a ti.
Me ha gustado, expresa sentimientos que me son familiares en el marco de una bella escritura y con un buen puñado de hermosas ideas e imágenes poéticas. Un abrazo amigo Kovac. Paco.
 
Los viejos sacan a mear a los perros
y yo vengo de tu cama.
No hay nada crepuscular después de tu luz.
La mañana es fría y los cristales
expulsan tristeza acumulada en los días largos.
Quiero volver a ti.
Recorro en dirección contraria
el camino que ayer hicimos juntos.
Tú fumabas, en tus labios azules
los cigarros parecían luciérnagas en un bosque.
Era bonito verte.
La noche se derramaba sobre tu espalda
y bajo la huelga de grillos
hasta el silencio aplaudía cada cosa que decías.
Todo era distinto.
Tus ojos monopolizaron el Universo
y Júpiter y Saturno eran tus pupilas,
tenías todas las estrellas en tu cara,
ordenabas el caos
como el viento quiebra la oscuridad
alrededor de una hoguera.
Pero ahora la ciudad
no es más que el refugio de la rutina,
una mentira necesaria,
un mal menor...
si no fuera
porque vengo de tu cama
y quiero volver a ti.

Real como la vida misma. A veces lo cotidiano se viste de poesía para sorprendernos.
Excelente amigo poeta, mi enhorabuena.
Un fuerte abrazo.
 
Los viejos sacan a mear a los perros
y yo vengo de tu cama.
No hay nada crepuscular después de tu luz.
La mañana es fría y los cristales
expulsan tristeza acumulada en los días largos.
Quiero volver a ti.
Recorro en dirección contraria
el camino que ayer hicimos juntos.
Tú fumabas, en tus labios azules
los cigarros parecían luciérnagas en un bosque.
Era bonito verte.
La noche se derramaba sobre tu espalda
y bajo la huelga de grillos
hasta el silencio aplaudía cada cosa que decías.
Todo era distinto.
Tus ojos monopolizaron el Universo
y Júpiter y Saturno eran tus pupilas,
tenías todas las estrellas en tu cara,
ordenabas el caos
como el viento quiebra la oscuridad
alrededor de una hoguera.
Pero ahora la ciudad
no es más que el refugio de la rutina,
una mentira necesaria,
un mal menor...
si no fuera
porque vengo de tu cama
y quiero volver a ti.
Ese querer volver desnudo al refugio donde se pierden
los asombros de lo cotidiano, ver la diferencia y descalzo
aunar recuerdos y balbuceos para un amor ardiente.
el poema es intenso y a la vez plasma la realidad de forma
feaciente. saludos amables de luzyabsenta
 
Esa rutina que a veces asfixia y que sólo puede volverse ligera cuando aparece el amor, grato leerle saludos!
 
Muchas gracias por sus comentarios y felicitaciones. Se agradece encontrar gente que sabe apreciar el intento de un poema maduro a la vez que contemporáneo.
 
El amor siempre rompe la rutina del día.Un cordial saludo y grato leerte,Sandra.
 
Sí Sandra, y cuando el amor se vuelve rutina al final es la propia rutina quien rompe el amor. Curioso verdad? Gracias.
Poeta,discrepo...el amor no se vuelve rutina,uno cae en la rutina por qué quizás se siente menos amor.
 
Poeta,discrepo...el amor no se vuelve rutina,uno cae en la rutina por qué quizás se siente menos amor.

Ciertamente no lo sé, y quizá si seguimos con el debate desfiguremos los conceptos hasta hacerlos piedra. En cualquier caso, el amor es como la hora del día, uno dirá una cosa u otra dependiendo del momento en el que esté.
 
Los viejos sacan a mear a los perros
y yo vengo de tu cama.
No hay nada crepuscular después de tu luz.
La mañana es fría y los cristales
expulsan tristeza acumulada en los días largos.
Quiero volver a ti.
Recorro en dirección contraria
el camino que ayer hicimos juntos.
Tú fumabas, en tus labios azules
los cigarros parecían luciérnagas en un bosque.
Era bonito verte.
La noche se derramaba sobre tu espalda
y bajo la huelga de grillos
hasta el silencio aplaudía cada cosa que decías.
Todo era distinto.
Tus ojos monopolizaron el Universo
y Júpiter y Saturno eran tus pupilas,
tenías todas las estrellas en tu cara,
ordenabas el caos
como el viento quiebra la oscuridad
alrededor de una hoguera.
Pero ahora la ciudad
no es más que el refugio de la rutina,
una mentira necesaria,
un mal menor...
si no fuera
porque vengo de tu cama
y quiero volver a ti.
Hombre kovac benditos los aires que te han traído de vuelta a este mundo, sin duda nos dejas con ganas de saborear más de tu excelsa poesía, grato tenerte de vuelta, saludos cordiales
 
Hombre kovac benditos los aires que te han traído de vuelta a este mundo, sin duda nos dejas con ganas de saborear más de tu excelsa poesía, grato tenerte de vuelta, saludos cordiales

Gracias Marianne. Te agradezco que hayas contestado. Y te felicito por tu fino criterio para apreciar la calidad de un poema maduro y fresco como éste.
 

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