KOVAC
Poeta recién llegado
Los viejos sacan a mear a los perros
y yo vengo de tu cama.
No hay nada crepuscular después de tu luz.
La mañana es fría y los cristales
expulsan tristeza acumulada en los días largos.
Quiero volver a ti.
Recorro en dirección contraria
el camino que ayer hicimos juntos.
Tú fumabas, en tus labios azules
los cigarros parecían luciérnagas en un bosque.
Era bonito verte.
La noche se derramaba sobre tu espalda
y bajo la huelga de grillos
hasta el silencio aplaudía cada cosa que decías.
Todo era distinto.
Tus ojos monopolizaron el Universo
y Júpiter y Saturno eran tus pupilas,
tenías todas las estrellas en tu cara,
ordenabas el caos
como el viento quiebra la oscuridad
alrededor de una hoguera.
Pero ahora la ciudad
no es más que el refugio de la rutina,
una mentira necesaria,
un mal menor...
si no fuera
porque vengo de tu cama
y quiero volver a ti.
y yo vengo de tu cama.
No hay nada crepuscular después de tu luz.
La mañana es fría y los cristales
expulsan tristeza acumulada en los días largos.
Quiero volver a ti.
Recorro en dirección contraria
el camino que ayer hicimos juntos.
Tú fumabas, en tus labios azules
los cigarros parecían luciérnagas en un bosque.
Era bonito verte.
La noche se derramaba sobre tu espalda
y bajo la huelga de grillos
hasta el silencio aplaudía cada cosa que decías.
Todo era distinto.
Tus ojos monopolizaron el Universo
y Júpiter y Saturno eran tus pupilas,
tenías todas las estrellas en tu cara,
ordenabas el caos
como el viento quiebra la oscuridad
alrededor de una hoguera.
Pero ahora la ciudad
no es más que el refugio de la rutina,
una mentira necesaria,
un mal menor...
si no fuera
porque vengo de tu cama
y quiero volver a ti.
Última edición: