El sueño de los elefantes

penabad57

Poeta veterano en el portal
Me pregunto cuando fue la última
vez que desdoblé el aire y le dije
aquí tienes un sitio, una hoz inmensa,
una altiplanicie de pérgolas.
Me pregunto por tus cabellos
a los que di un nombre,
largos abecedarios y abalorios
de rojo incandescente, que numeré,
que puse sobre la arena,
que invité a ser racimos.
Un solo color,
un misterio de epístolas,
¿recuerdas?,
la inmensidad en ríos de tinta.
Y a mí que me gustaba engañarte,
ser historia que inventaba historias
porque veía en tus sienes
la felicidad de un segundo.
Hoy la distancia huele a besos que han expirado
y ni un solo cabello se puede atornillar al olvido.
Te tengo aquí como a la sombra vieja,
polvo que ha comido del sueño de los elefantes.
 
Me pregunto cuando fue la última
vez que desdoblé el aire y le dije
aquí tienes un sitio, una hoz inmensa,
una altiplanicie de pérgolas.
Me pregunto por tus cabellos
a los que di un nombre,
largos abecedarios y abalorios
de rojo incandescente, que numeré,
que puse sobre la arena,
que invité a ser racimos.
Un solo color,
un misterio de epístolas,
¿recuerdas?,
la inmensidad en ríos de tinta.
Y a mí que me gustaba engañarte,
ser historia que inventaba historias
porque veía en tus sienes
la felicidad de un segundo.
Hoy la distancia huele a besos que han expirado
y ni un solo cabello se puede atornillar al olvido.
Te tengo aquí como a la sombra vieja,
polvo que ha comido del sueño de los elefantes.


Bello poema penabad, un gusto disfrutar el modo de como desarrollas las ideas tan bien hiladas en esas imágenes que evocan al amor.
Saludos para ti.
 
Me pregunto cuando fue la última
vez que desdoblé el aire y le dije
aquí tienes un sitio, una hoz inmensa,
una altiplanicie de pérgolas.
Me pregunto por tus cabellos
a los que di un nombre,
largos abecedarios y abalorios
de rojo incandescente, que numeré,
que puse sobre la arena,
que invité a ser racimos.
Un solo color,
un misterio de epístolas,
¿recuerdas?,
la inmensidad en ríos de tinta.
Y a mí que me gustaba engañarte,
ser historia que inventaba historias
porque veía en tus sienes
la felicidad de un segundo.
Hoy la distancia huele a besos que han expirado
y ni un solo cabello se puede atornillar al olvido.
Te tengo aquí como a la sombra vieja,
polvo que ha comido del sueño de los elefantes.
Muy bello poema, el paso del tiempo es inexorable pero hay sentimientos que no mueren nunca, sugerentes imágenes para una hermosa escritura amigo penabad. Abrazote vuela. Paco.
 

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