Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
impulsado hallar tu identidad
ondulando mi cuerpo en las profundidades
y en la tersa cabellera de las olas,
atravesé la soledad del hoyo marino.
Ya a pleno cansancio salí a vigilar;
La retorcida vegetación de las dunas
fueron guaridas transitorias,
coleccionista del transcurrir me entretuve
en el concierto del aire soleado de colores.
Adivinando tu virginidad muy lejos,
tal vez perdida en los bares del asfalto o
tal vez dispersa en las camas nocturnas
del abismo,
padecí el visceral miedo del propio exilio
y un río de voces me devoró sin pausa.
Los abrazos del tiempo se destejían en
madejas acariciando mi sangre,
mi sangre era la puerta abierta a las brasas
de aquel fuego,
con mi sonrisa encendida por el cúmulo de
horizontes, supe de tu silueta en la plenitud
dudosa;
y en las reiteradas invocaciones de la
invalidez de la noche,
supe que no entregaría en vano mi amor
cuando juré ya no sacrificarte a mi celo...
ondulando mi cuerpo en las profundidades
y en la tersa cabellera de las olas,
atravesé la soledad del hoyo marino.
Ya a pleno cansancio salí a vigilar;
La retorcida vegetación de las dunas
fueron guaridas transitorias,
coleccionista del transcurrir me entretuve
en el concierto del aire soleado de colores.
Adivinando tu virginidad muy lejos,
tal vez perdida en los bares del asfalto o
tal vez dispersa en las camas nocturnas
del abismo,
padecí el visceral miedo del propio exilio
y un río de voces me devoró sin pausa.
Los abrazos del tiempo se destejían en
madejas acariciando mi sangre,
mi sangre era la puerta abierta a las brasas
de aquel fuego,
con mi sonrisa encendida por el cúmulo de
horizontes, supe de tu silueta en la plenitud
dudosa;
y en las reiteradas invocaciones de la
invalidez de la noche,
supe que no entregaría en vano mi amor
cuando juré ya no sacrificarte a mi celo...
Última edición: