Ojos del abismo

Julius 12

Poeta que considera el portal su segunda casa
impulsado hallar tu identidad
ondulando mi cuerpo en las profundidades
y en la tersa
cabellera de las olas,
atravesé la soledad del hoyo marino.
Ya a pleno cansancio salí a vigilar;
La retorcida vegetación de las dunas
fueron guaridas transitorias,
coleccionista del transcurrir me entretuve
en el concierto del aire soleado de colores.
Adivinando tu virginidad muy lejos,
tal vez perdida en los bares del asfalto o
tal vez dispersa en las camas nocturnas
del
abismo,
padecí el visceral miedo del propio exilio
y un río de voces me devoró sin pausa.
Los abrazos del tiempo se destejían en
madejas acariciando mi sangre,
mi sangre era la puerta abierta a las brasas
de aquel fuego,
con mi sonrisa
encendida por el cúmulo de
horizontes, supe de tu silueta en la plenitud
dudosa;
y en las reiteradas invocaciones de la

invalidez de la noche,
supe que no entregaría en vano mi amor
cuando juré ya no sacrificarte a mi celo...
 
Última edición:
En soledad atravesé el difícil hoyo marino,
impulsado hallar tu identidad
en las ondulaciones profundas y en la delicada
cabellera de las olas,
salí pleno de cansancio a vigilar.
La retorcida vegetación de las dunas
fueron guaridas transitorias,
coleccionista del transcurrir me entretuve en
el concierto del aire soleado de colores,
adivinando tu virginidad muy lejos,
tal vez perdida en los bares del asfalto,
tal vez dispersa en las camas nocturnas del
abismo.
Y padeciendo el visceral miedo del exilio
un río de voces me devoró sin pausa.
Los abrazos del tiempo se destejieron en
madejas acariciando mi sangre,
mi sangre era la puerta abierta a las brasas
de fuego
y mi cedida sonrisa al cúmulo de horizontes.
Supe de tu silueta permaneciendo en la
plenitud dudosa,
y en las reiteradas invocaciones supe de la
invalidez de la noche,
y supe que no entregaría en vano mi amor
cuando juré ya no sacrificarte a mi celo...


Hay un rasgo muy notorio en tus obras, que es la fusión de la geografía de descripciones, noches, mares, olas, con el alma, con los sentimientos.
Es un estilo que me gusta, porque de los paisajes nacen los versos más profundos.
Leerte siempre es un placer, poeta.
Feliz noche de domingo y buen inicio de semana :)
 
Muchísimas gracias amiga y poeta Cecy. Me sorprenden y agradezco tus hermosas palabras (alentadoras además) para mis intentos poéticos. Mi saludo afectivo y respetuoso. Julius
 
Última edición:
Bellas imágenes que describen ese instante en que te despojas del egoísmo y te rindes a la entrega. Un placer detenerme en tus versos . Saludos.

impulsado hallar tu identidad
ondulando mi cuerpo en las profundidades
y en la tersa
cabellera de las olas,
atravesé la soledad del hoyo marino.
Ya a pleno cansancio salí a vigilar;
La retorcida vegetación de las dunas
fueron guaridas transitorias,
coleccionista del transcurrir me entretuve
en el concierto del aire soleado de colores.
Adivinando tu virginidad muy lejos,
tal vez perdida en los bares del asfalto o
tal vez dispersa en las camas nocturnas
del
abismo,
padecí el visceral miedo del propio exilio
y un río de voces me devoró sin pausa.
Los abrazos del tiempo se destejían en
madejas acariciando mi sangre,
mi sangre era la puerta abierta a las brasas
de aquel fuego,
con mi sonrisa
encendida por el cúmulo de
horizontes, supe de tu silueta en la plenitud
dudosa;
y en las reiteradas invocaciones de la

invalidez de la noche,
supe que no entregaría en vano mi amor
cuando juré ya no sacrificarte a mi celo...
 
Última edición:
Dejar que transcurran las emociones, dejar libres a quienes amamos, creo que es la mejor decisión...Gracias poetisa Elba Nery por tu inteligente comentario. Saludo amable de Julius
 
impulsado hallar tu identidad
ondulando mi cuerpo en las profundidades
y en la tersa
cabellera de las olas,
atravesé la soledad del hoyo marino.
Ya a pleno cansancio salí a vigilar;
La retorcida vegetación de las dunas
fueron guaridas transitorias,
coleccionista del transcurrir me entretuve
en el concierto del aire soleado de colores.
Adivinando tu virginidad muy lejos,
tal vez perdida en los bares del asfalto o
tal vez dispersa en las camas nocturnas
del
abismo,
padecí el visceral miedo del propio exilio
y un río de voces me devoró sin pausa.
Los abrazos del tiempo se destejían en
madejas acariciando mi sangre,
mi sangre era la puerta abierta a las brasas
de aquel fuego,
con mi sonrisa
encendida por el cúmulo de
horizontes, supe de tu silueta en la plenitud
dudosa;
y en las reiteradas invocaciones de la

invalidez de la noche,
supe que no entregaría en vano mi amor
cuando juré ya no sacrificarte a mi celo...

Buenos versos como todos los suyos amigo Julius. Un placer seguir tu obra.
Un Fuerte abrazo
 
Hola poeta Halcòn; agradezco tu generosidad en los comentarios para mis letras; màs allà de esto considero que al leernos asiduamente formamos una base solidaria importante para el mutuo estìmulo. Saludo fraterno amigo y mis mejores deseos. Julius
 

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