Lekiam
Poeta recién llegado
Corazones hambrientos,
bocas sedientas que solo
dejan mella en este océano de cemento
que el tiempo borra,
que nada importa,
que todo muere.
Solo este ahora,
solo yo,
solo veo nubes caminar por cielo
ya, en la noche en el mismo cielo ni una estrella
solo la Luna menguante que no mueve mareas.
Salgo a la calle y los edificios dibujan las calles
por las que voy y vengo de mi rutina,
en la que nada permanece y todo cambia
porque no hay nada eterno ni dioses de arena que os juzguen
no hay un recuerdo tan nítido y cálido como este momento.