Océanos de cemento.

Lekiam

Poeta recién llegado
Corazones hambrientos,

bocas sedientas que solo

dejan mella en este océano de cemento

que el tiempo borra,

que nada importa,

que todo muere.

Solo este ahora,

solo yo,

solo veo nubes caminar por cielo

ya, en la noche en el mismo cielo ni una estrella

solo la Luna menguante que no mueve mareas.

Salgo a la calle y los edificios dibujan las calles

por las que voy y vengo de mi rutina,

en la que nada permanece y todo cambia

porque no hay nada eterno ni dioses de arena que os juzguen

no hay un recuerdo tan nítido y cálido como este momento.
 
Corazones hambrientos,

bocas sedientas que solo

dejan mella en este océano de cemento

que el tiempo borra,

que nada importa,

que todo muere.

Solo este ahora,

solo yo,

solo veo nubes caminar por cielo

ya, en la noche en el mismo cielo ni una estrella

solo la Luna menguante que no mueve mareas.

Salgo a la calle y los edificios dibujan las calles

por las que voy y vengo de mi rutina,

en la que nada permanece y todo cambia

porque no hay nada eterno ni dioses de arena que os juzguen

no hay un recuerdo tan nítido y cálido como este momento.
Que bello poema, me ha encantado, me transmites la soledad amiga que a veces siento en las calle de mi ciudad rodeado de automóviles y gentes. Abrazote vuela amigo Lekiam. Paco.
 
Que bello poema, me ha encantado, me transmites la soledad amiga que a veces siento en las calle de mi ciudad rodeado de automóviles y gentes. Abrazote vuela amigo Lekiam. Paco.
Gacias amigo Paco, a veces al estar rodeado por la ciudad es cuando la soledad nos acompaña y todo parece distinto y extreño.
Un saludo grande.
 

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