La pasión de los cuerpos vírgenes

penabad57

Poeta veterano en el portal
Apenas el esbozo del intento.

Se filtra la luz en el cúmulo de la rodilla,
descubres el incendio de la noche,
el manantial de fuegos artificiales
que poblaron tu hondonada.

Acercarse con el latido en la sien y los dedos trémulos,
rozar ese intersticio que la dermis deja en la duda
al chispear el frenesí del rótulo azul.

Y acariciar los espejos ciegos con el labio imberbe
que sufre la quemazón de su candil.

Ya todo sábanas el rebumbio del ser,
cueva por traducir el aliento del perdón,
ósmosis de vientre y tactos,
de singladuras aciagas
o paraísos de virginidad.

Habrá color de sangre y pómulos rojizos,
habrá aurora en el parteluz de la ventana
y un amanecer del cuerpo hacia la vida
desde la naturaleza del sexo y sus recónditos
altares.

¿Es, tal vez, la pasión un caballo que se hunde en la niebla
como una lid en el oscuro enigma del himen?

Te recuerdo y no soy yo, solo eres tú entre mi sed y el misterio.
 
Última edición:
Apenas el esbozo del intento. Se filtra la luz
en el cúmulo de la rodilla, descubres el incendio
de la noche, el manantial de fuegos artificiales
que poblaron tu hondonada. Acercarse con el latido
en la sien y los dedos trémulos, rozar ese intersticio
que la dermis deja en la duda al chispear el frenesí
del rótulo azul. Y acariciar los espejos ciegos con el labio
imberbe que sufre la quemazón de su candil. Ya todo
sábanas el rebumbio del ser, cueva por traducir
el aliento del perdón, ósmosis de vientre y tactos,
de singladuras aciagas o paraísos de virginidad.
Habrá color de sangre y pómulos rojizos, habrá aurora
en el parteluz de la ventana y un amanecer del cuerpo
hacia la vida desde la naturaleza del sexo y sus recónditos
arcanos.¿Es, tal vez, la pasión un caballo que se hunde
en la niebla como una lid en el oscuro enigma del himen?
Te recuerdo y no soy yo, solo eres tú entre mi sed y el misterio.
Bello como siempre, disfruto leyéndote amigo penabad. Abrazote vuela. Paco.
 
Apenas el esbozo del intento.

Se filtra la luz en el cúmulo de la rodilla,
descubres el incendio de la noche,
el manantial de fuegos artificiales
que poblaron tu hondonada.

Acercarse con el latido en la sien y los dedos trémulos,
rozar ese intersticio que la dermis deja en la duda
al chispear el frenesí del rótulo azul.

Y acariciar los espejos ciegos con el labio imberbe
que sufre la quemazón de su candil.

Ya todo sábanas el rebumbio del ser,
cueva por traducir el aliento del perdón,
ósmosis de vientre y tactos,
de singladuras aciagas
o paraísos de virginidad.

Habrá color de sangre y pómulos rojizos,
habrá aurora en el parteluz de la ventana
y un amanecer del cuerpo hacia la vida
desde la naturaleza del sexo y sus recónditos
altares.

¿Es, tal vez, la pasión un caballo que se hunde en la niebla
como una lid en el oscuro enigma del himen?

Te recuerdo y no soy yo, solo eres tú entre mi sed y el misterio.
que interesante poema nos dejas, muy descriptivo, grato leerte
 

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