No te veía escribiendo sobre misales, Isabel, pero es verdad que son buenos lugares para secar flores, como en las clases de ciencias del colegio.
Me gusta esa forma de usar la luz dos veces al final, una vez como característica del candil y otra como metáfora.
He visto el ritmo de tus decasílabos y van perfectos, quizás el verso duodécimo necesitase descargar acentos próximos a los principales, porque a ese más le falta la tilde y es tónico, casi igual sucede con el "no". Hay alguna forma de decir lo mismo con esa métrica, te la iba a proponer, pero creo que te gustará más encontrarla tú misma si te interesa cambiarlo.
En definitiva, otro gran poema melancólico, tan tuyo.
Un abrazo, Isabel.
Nos leemos

Sergio.
Es un recuerdo auténtico, encontré hace tiempo un misal de esos que sirven para secar flores, como tu bien dices; encontré dentro él tantas cosas de cuando era niña... recuerdo que quería ser misionera, creo que era porque las monjas nos ponían documentales de las misioneras en bici y conduciendo aquellos viejos cuatro por cuatro, rodeadas de niños y a mi me resultaba apasionante.
Respecto a lo que me dices de la abundancia de acentos próximos en el verso duodécimo,sé que llevas razón pero a mi no me suena mal, te diré que uno de los verso que más me gusta de un poema de Borges que me encanta es:
Soneto I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado ( acentos en 1,2,3,6,8 y 10)
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
SonetoII
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
Ay, no me he podido resistir de ponertelos enteros, porque son una una auténtica belleza, triste, eso si.
Bueno, me dirás, con más razón que un santo, tú no eres Borges mi niña, atente a las reglas...pero es que ese verso me gusta así tal cual suena.
Que esto no te impida nunca de decirme lo que ves, Sergio, porque eso significa que te interesas por mí trabajo. Gracias.
Bueno, aunque estoy en mi linea, puedo hacer poemas desenfadados y alegres si me lo propongo, pero no estoy en eso ahora, quizás si volviera Eratalia...¡cómo la echo de menos!
Un abrazo, Sergio, nos leemos
Isabel