Legítima defensa
Legitima defensa, Señoría.
Por eso, el asesino de mis hijos
terminó con las tripas desgarradas.
Por eso, el asesino de mis hijos
terminó con las tripas desgarradas.
Y esa es la verdad, la dura historia.
Que si mis golpes fueron más prolijos...
que si me defendí con mil patadas...
Que si mis golpes fueron más prolijos...
que si me defendí con mil patadas...
Pues perdonen, señores abogados,
los ladrones entraron a mi hogar
con pistolas, cuchillos y ganzúa.
los ladrones entraron a mi hogar
con pistolas, cuchillos y ganzúa.
Dispararon al techo y todos lados.
No pensaba dejarme asesinar...
Mi vida no se vende o devalúa.
Por lo tanto lo digo y lo sostengo:
si ahora son cadáveres marchitos
es culpa solamente de sus gustos.
si ahora son cadáveres marchitos
es culpa solamente de sus gustos.
Escuchen compañeros, les arengo
a conocer las leyes y los mitos
y podrán defenderse de los sustos.
Autor: Jorge de Córdoba
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