La lluvia y el viento

Mujer Morena

Poeta asiduo al portal
Allá detrás de los juncos
corrió a esconderse la lluvia
cansada de que el viento la dirija,
quería ser siempre libre,
ataviada tan solo con su voluntad.

Y el viento lo supo entonces
era momento de soltar a la lluvia
dejarla ir y venir a donde quisiera,
sin siquiera rozarla,
sin pedirle un beso de madrugada,
sin desearle dulces sueños
cuando se tiene a descansar sobre su nube.

Y se alejó el viento
llorando en silencio,
sintiendo que nada
de lo que le había querido dar a la lluvia
valía la pena,
sintiendo que nunca
había sido necesario en su camino.

Se perdió tras la montaña,
se arrastró pegado a la tierra,
enegreciendo a su paso el camino,
se confundió con las rocas y las hierbas
hasta perderse de vista.

Y la lluvia cayó a su ritmo
inundando todo a su paso,
fue feliz al sentirse libre,
conoció el mundo con otros ojos
sin pensar en lo que dejaba atrás,
descubrió nuevos senderos
produjo otros milagros,
caminó sin cansarse
y se tiró sobre los prados
en los montes y los valles,
olvidando las regiones menos agraciadas
aquellas por donde de vez en cuando
el viento la llevaba.

El tiempo pasó
y aquellos sitios polvorientos
en donde solo se revuelve el viento,
se acostumbraron a la miseria,
incluso él, se olvidó lo que sentía
al danzar en medio de la lluvia;
entendió entonces
que aquel amor siempre fue un imposible.
 
Última edición:
Melancólicos versos para un amor que no pudo ser, aunque pienso que no existen imposibles cuando se ama de verdad, hermoso poema, saludos Alex
 
En este dulce contraste de sentimientos, entre la lluvia y el viento, yo me permito
decir que, cuando hay verdadera sincronía entre dos seres que se aman, se pueden
vencer todos los obstáculos, y lograr un mejor final. Me encantó la historia,,,
Cordialmente:
 
Última edición:
Allá detrás de los juncos
corrió a esconderse la lluvia
cansada de que el viento la dirija,
quería ser siempre libre,
ataviada tan solo con su voluntad.

Y el viento lo supo entonces
era momento de soltar a la lluvia
dejarla ir y venir a donde quisiera,
sin siquiera rozarla,
sin pedirle un beso de madrugada,
sin desearle dulces sueños
cuando se tiene a descansar sobre su nube.

Y se alejó el viento
llorando en silencio,
sintiendo que nada
de lo que le había querido dar a la lluvia
valía la pena,
sintiendo que nunca
había sido necesario en su camino.

Se perdió tras la montaña,
se arrastró pegado a la tierra,
enegreciendo a su paso el camino,
se confundió con las rocas y las hierbas
hasta perderse de vista.

Y la lluvia cayó a su ritmo
inundando todo a su paso,
fue feliz al sentirse libre,
conoció el mundo con otros ojos
sin pensar en lo que dejaba atrás,
descubrió nuevos senderos
produjo otros milagros,
caminó sin cansarse
y se tiró sobre los prados
en los montes y los valles,
olvidando las regiones menos agraciadas
aquellas por donde de vez en cuando
el viento la llevaba.

El tiempo pasó
y aquellos sitios polvorientos
en donde solo se revuelve el viento,
se acostumbraron a la miseria,
incluso él, se olvidó lo que sentía
al danzar en medio de la lluvia;
entendió entonces
que aquel amor siempre fue un imposible.
Muy bueno ese paralelismo del romance imposible del viento y la lluvia con otros muchos mucho más reales en que el verdadero romance llega cuando se siente la libertad de posarse , como la lluvia, a su ritmo y con su frescura... sin molestos vientos.
Me gustó hasta el final que le diste al poema.
Un abrazo, M. M... y que llueva si tiene que llover.
 
En este dulce contraste de sentimientos, entre la lluvia y el viento, yo me permito
decir que, cuando hay verdadera sincronía entre dos seres que se aman, se pueden
vencer todos los obstáculos, y lograr un mejor final. Me encantó la historia,,,
Cordialmente:

Muchas gracias por pasar y dejar un generoso comentario, saludos.
 
Muy bueno ese paralelismo del romance imposible del viento y la lluvia con otros muchos mucho más reales en que el verdadero romance llega cuando se siente la libertad de posarse , como la lluvia, a su ritmo y con su frescura... sin molestos vientos.
Me gustó hasta el final que le diste al poema.
Un abrazo, M. M... y que llueva si tiene que llover.

Muchas gracias por pasar y dejar tu valioso comentario en mi poema, saludos.
 
Allá detrás de los juncos
corrió a esconderse la lluvia
cansada de que el viento la dirija,
quería ser siempre libre,
ataviada tan solo con su voluntad.

Y el viento lo supo entonces
era momento de soltar a la lluvia
dejarla ir y venir a donde quisiera,
sin siquiera rozarla,
sin pedirle un beso de madrugada,
sin desearle dulces sueños
cuando se tiene a descansar sobre su nube.

Y se alejó el viento
llorando en silencio,
sintiendo que nada
de lo que le había querido dar a la lluvia
valía la pena,
sintiendo que nunca
había sido necesario en su camino.

Se perdió tras la montaña,
se arrastró pegado a la tierra,
enegreciendo a su paso el camino,
se confundió con las rocas y las hierbas
hasta perderse de vista.

Y la lluvia cayó a su ritmo
inundando todo a su paso,
fue feliz al sentirse libre,
conoció el mundo con otros ojos
sin pensar en lo que dejaba atrás,
descubrió nuevos senderos
produjo otros milagros,
caminó sin cansarse
y se tiró sobre los prados
en los montes y los valles,
olvidando las regiones menos agraciadas
aquellas por donde de vez en cuando
el viento la llevaba.

El tiempo pasó
y aquellos sitios polvorientos
en donde solo se revuelve el viento,
se acostumbraron a la miseria,
incluso él, se olvidó lo que sentía
al danzar en medio de la lluvia;
entendió entonces
que aquel amor siempre fue un imposible.
Muy bello y original poema en su idea y desarrollo, me ha gustado mucho como lo has escrito amiga Mujer Morena. Abrazote vuela y vuela para ti. Paco.
 
Allá detrás de los juncos
corrió a esconderse la lluvia
cansada de que el viento la dirija,
quería ser siempre libre,
ataviada tan solo con su voluntad.

Y el viento lo supo entonces
era momento de soltar a la lluvia
dejarla ir y venir a donde quisiera,
sin siquiera rozarla,
sin pedirle un beso de madrugada,
sin desearle dulces sueños
cuando se tiene a descansar sobre su nube.

Y se alejó el viento
llorando en silencio,
sintiendo que nada
de lo que le había querido dar a la lluvia
valía la pena,
sintiendo que nunca
había sido necesario en su camino.

Se perdió tras la montaña,
se arrastró pegado a la tierra,
enegreciendo a su paso el camino,
se confundió con las rocas y las hierbas
hasta perderse de vista.

Y la lluvia cayó a su ritmo
inundando todo a su paso,
fue feliz al sentirse libre,
conoció el mundo con otros ojos
sin pensar en lo que dejaba atrás,
descubrió nuevos senderos
produjo otros milagros,
caminó sin cansarse
y se tiró sobre los prados
en los montes y los valles,
olvidando las regiones menos agraciadas
aquellas por donde de vez en cuando
el viento la llevaba.

El tiempo pasó
y aquellos sitios polvorientos
en donde solo se revuelve el viento,
se acostumbraron a la miseria,
incluso él, se olvidó lo que sentía
al danzar en medio de la lluvia;
entendió entonces
que aquel amor siempre fue un imposible.

Bello poema, el poeta se conecta de tal forma con la naturaleza, que la lluvia está presente el todo el poema.
También me gustó el cierre como un gran broche.
Abrazos.-
 
Allá detrás de los juncos
corrió a esconderse la lluvia
cansada de que el viento la dirija,
quería ser siempre libre,
ataviada tan solo con su voluntad.

Y el viento lo supo entonces
era momento de soltar a la lluvia
dejarla ir y venir a donde quisiera,
sin siquiera rozarla,
sin pedirle un beso de madrugada,
sin desearle dulces sueños
cuando se tiene a descansar sobre su nube.

Y se alejó el viento
llorando en silencio,
sintiendo que nada
de lo que le había querido dar a la lluvia
valía la pena,
sintiendo que nunca
había sido necesario en su camino.

Se perdió tras la montaña,
se arrastró pegado a la tierra,
enegreciendo a su paso el camino,
se confundió con las rocas y las hierbas
hasta perderse de vista.

Y la lluvia cayó a su ritmo
inundando todo a su paso,
fue feliz al sentirse libre,
conoció el mundo con otros ojos
sin pensar en lo que dejaba atrás,
descubrió nuevos senderos
produjo otros milagros,
caminó sin cansarse
y se tiró sobre los prados
en los montes y los valles,
olvidando las regiones menos agraciadas
aquellas por donde de vez en cuando
el viento la llevaba.

El tiempo pasó
y aquellos sitios polvorientos
en donde solo se revuelve el viento,
se acostumbraron a la miseria,
incluso él, se olvidó lo que sentía
al danzar en medio de la lluvia;
entendió entonces
que aquel amor siempre fue un imposible.

La vida da muchas vueltas, amiga Mujer Morena, los buenos tiempos son efímeros muchas veces , y siempre debemos andar, reuniendo valor, para seguir andando... esplendido poema , enhorabuena.Saludos, y el deseo de que te vayan las cosas muy bien.
 
La vida da muchas vueltas, amiga Mujer Morena, los buenos tiempos son efímeros muchas veces , y siempre debemos andar, reuniendo valor, para seguir andando... esplendido poema , enhorabuena.Saludos, y el deseo de que te vayan las cosas muy bien.

Muchas gracias por tu certero y emotivo comentario, saludos.
 

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