Leya
Poeta recién llegado
Me lo hiciste muy fácil.
Como un amante desesperado en pleno verano, fue tan rápido que cuando volviste, no sentí nada más que frío. De esos que se sienten bien porque de vez en cuando se asoma un rayo de sol y tienes abrigo.
Siempre atento al último latido, el débil que te hace volver con una punzada de dolor.
Adiós, lo que sea que hayas sido. Gracias por las risas y las madrugadas post crisi esistenziale.
Siempre serás el mejor recuerdo, de esos que duelen como aguja que trae felicidad. De alguna manera ya yo estaba muerta.
Sé que te cansaba naufragar en la orilla de mis palabras y que a media noche se encendía el faro en alta mar, ese que te hacía soñar con que me tenías y te armabas de valor para escribirme poesía.
Adiós, mi querido Para Siempre.
Como un amante desesperado en pleno verano, fue tan rápido que cuando volviste, no sentí nada más que frío. De esos que se sienten bien porque de vez en cuando se asoma un rayo de sol y tienes abrigo.
Siempre atento al último latido, el débil que te hace volver con una punzada de dolor.
Adiós, lo que sea que hayas sido. Gracias por las risas y las madrugadas post crisi esistenziale.
Siempre serás el mejor recuerdo, de esos que duelen como aguja que trae felicidad. De alguna manera ya yo estaba muerta.
Sé que te cansaba naufragar en la orilla de mis palabras y que a media noche se encendía el faro en alta mar, ese que te hacía soñar con que me tenías y te armabas de valor para escribirme poesía.
Adiós, mi querido Para Siempre.