La niña y la flor

frank_calle

Poeta que considera el portal su segunda casa
Dedicatoria

A todos los amigos, amantes de la poesía, que aquí he conocido.
A todos los poetas que hacen de este sitio un refugio espiritual.
Los mejores deseo de salud y prosperidad por la próxima navidad y el nuevo año.

Nace la flor y espera.
Es bella, atractiva.
Espera, espera la flor,
como doncella que su virginidad
cuida y ofrece
ofrece y cuida.


Pero nadie llega.
Pasan las horas,
vuelan revoloteando las mariposas,
pasan raudas las abejas,
los insectos,
la niña que apurada
su madre lleva de la mano,
y la flor la ve alejarse,
alejarse…


Pasan las horas,
un joven poeta se le acerca,
entretenido, tejiendo sus versos,
y la flor, enamorada,
le muestra toda su belleza,
olvida su virginidad,
se imagina ya en la solapa
del joven poeta,
que en bello gesto,
a su doncella entregará la flor,

cuando en la tarde fenezca el día.

Pero el joven sigue de largo,
apenas ni se fija en ella,
y la flor queda desolada.
llorando,
seguramente llorando
como lo hacen las flores,
cuando ya todas las esperanzas
están perdidas.


Pasan las horas,
la tarde cae lentamente,
y la Luna y el Sol casi se besan,
en su fugaz encuentro de cada día.
Pero de pronto, inesperadamente,
en la distancia,
regresan ya la niña,
y la apurada madre,
que ahora camina despreocupada,
disfrutando la tarde,
disfrutando la niña.


Es demasiado bella la flor.
Es demasiado niña la niña:


Suelta la mano de la madre,
corre hacia el florido jardín,
toma a la flor con suprema alegría,
la muestra a su sonriente madre,
corre hacia ella,
la madre la alza en brazos,
la acaricia tiernamente,
y toma en sus manos la flor
cuando en la tarde ya fenece el día;
cuando la virginidad de la flor
ha sido vencida.


Frank Calle (8/dic/2018)
 
Última edición:
Gracias Luna, lo que dices es muy significativo. Ratifica mi crencia de origen, de que esta es la historia de muchas jóvenes, pero no descarto que también sea la historia de mujeres mayores, que ni siquiera tuvieron jamás la suerte de la flor.

Muy gentil de tu parte,

Un abrazo,

Frank
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Dedicatoria

A todos los amigos, amantes de la poesía, que aquí he conocido.
A todos los poetas que hacen de este sitio un refugio espiritual.
Los mejores deseo de salud y prosperidad por la próxima navidad y el nuevo año.

Nace la flor y espera.
Es bella, atractiva.
Espera, espera la flor,
como doncella que su virginidad
cuida y ofrece
ofrece y cuida.


Pero nadie llega.
Pasan las horas,
vuelan revoloteando las mariposas,
pasan raudas las abejas,
los insectos,
la niña que apurada
su madre lleva de la mano,
y la flor la ve alejarse,
alejarse…


Pasan las horas,
un joven poeta se le acerca,
entretenido, tejiendo sus versos,
y la flor, enamorada,
le muestra toda su belleza,
olvida su virginidad,
se imagina ya en la solapa
del joven poeta,
que en bello gesto,
a su doncella entregará la flor,

cuando en la tarde fenezca el día.

Pero el joven sigue de largo,
apenas ni se fija en ella,
y la flor queda desolada.
llorando,
seguramente llorando
como lo hacen las flores,
cuando ya todas las esperanzas
están perdidas.


Pasan las horas,
la tarde cae lentamente,
y la Luna y el Sol casi se besan,
en su fugaz encuentro de cada día.
Pero de pronto, inesperadamente,
en la distancia,
regresan ya la niña,
y la apurada madre,
que ahora camina despreocupada,
disfrutando la tarde,
disfrutando la niña.


Es demasiado bella la flor.
Es demasiado niña la niña:


Suelta la mano de la madre,
corre hacia el florido jardín,
toma a la flor con suprema alegría,
la muestra a su sonriente madre,
corre hacia ella,
la madre la alza en brazos,
la acaricia tiernamente,
y toma en sus manos la flor
cuando en la tarde ya fenece el día;
cuando la virginidad de la flor
ha sido vencida.


Frank Calle (8/dic/2018)

Hermoso y reflexivo poema nos compartes, amigo Frank, esa flor que se ofrece a la vista esperando que reparen en su hermosura y solo la inocente niña tuvo la audacia de cogerla para llevársela y ofrecerla como una ofrenda a su madre.
Puede tener otras lecturas ya que admite otras interpretaciones.

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Hola Maramin,

Agradezco siempre tu presencia. Ciertamente el poema tiene una trama simbólica, tras la cual pueden darse, como bien dices, otras lecturas. A mí el tema me enamoró desde que lo tuve en mente, y lo escribí completo casi de golpe. En su génesis, vi siempre a la flor como el símbolo de la virginidad, que se entrega solo por amor; y además, se entrega a la inocencia.

Partiendo de la característica del tema, pensé entonces dedicarlo a todos los miembros, espero que lo acepten con el mismo placer con que lo dedico.

Cambiando de tema, estuve visitando la el foro que me sugirió para el poema, pero sigo con dudas, pues en el foro existe una posición común, y aunque no la niego, en realidad estoy en la posición de contrapartida, y me parece provocativo, y por tanto incorrecto, divulgar allí el poema.

Creo que lo mejor es hacerlo llegar a Ud. por vía personal, para que lo valore.

Saludos fraternales,

Frank
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Dedicatoria

A todos los amigos, amantes de la poesía, que aquí he conocido.
A todos los poetas que hacen de este sitio un refugio espiritual.
Los mejores deseo de salud y prosperidad por la próxima navidad y el nuevo año.

Nace la flor y espera.
Es bella, atractiva.
Espera, espera la flor,
como doncella que su virginidad
cuida y ofrece
ofrece y cuida.


Pero nadie llega.
Pasan las horas,
vuelan revoloteando las mariposas,
pasan raudas las abejas,
los insectos,
la niña que apurada
su madre lleva de la mano,
y la flor la ve alejarse,
alejarse…


Pasan las horas,
un joven poeta se le acerca,
entretenido, tejiendo sus versos,
y la flor, enamorada,
le muestra toda su belleza,
olvida su virginidad,
se imagina ya en la solapa
del joven poeta,
que en bello gesto,
a su doncella entregará la flor,

cuando en la tarde fenezca el día.

Pero el joven sigue de largo,
apenas ni se fija en ella,
y la flor queda desolada.
llorando,
seguramente llorando
como lo hacen las flores,
cuando ya todas las esperanzas
están perdidas.


Pasan las horas,
la tarde cae lentamente,
y la Luna y el Sol casi se besan,
en su fugaz encuentro de cada día.
Pero de pronto, inesperadamente,
en la distancia,
regresan ya la niña,
y la apurada madre,
que ahora camina despreocupada,
disfrutando la tarde,
disfrutando la niña.


Es demasiado bella la flor.
Es demasiado niña la niña:


Suelta la mano de la madre,
corre hacia el florido jardín,
toma a la flor con suprema alegría,
la muestra a su sonriente madre,
corre hacia ella,
la madre la alza en brazos,
la acaricia tiernamente,
y toma en sus manos la flor
cuando en la tarde ya fenece el día;
cuando la virginidad de la flor
ha sido vencida.


Frank Calle (8/dic/2018)
Toda flor desea con ansias ser ofrecida al amor, no hay amor más puro que el amor de una madre, bendita niña, bendecida madre y la flor bendita se entrega, todo un canto al amor tus versos...un abrazo
 
Bello poema. De estructura y tema muy agradable y clásico. Un placer visitar tus letras. Un saludo, Poeta.
 

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