Ahh...Tarifa. Me gusta porque viniendo del este, la cosa ya empieza a oler a Atlántico en ese punto geográfico. Tengo un berretín con el mar oceánico. Nunca me llamaron la atención los mares interiores.
De tu soneto, poco te puedo decir; es una clara narración de una vivencia. Veo que preferís la acentuación en la sexta (salvo, claro, ese de "en la desgracia la moral se eleva"), lo cual suele ser una preferencia de amplio espectro -si no me equivoco- en este foro. Sin ánimo de ofender (tenés más kilometraje que yo en esto de la poética clásica), ¿no te resulta machacante el ritmo? Apuntame hacia alguna referencia piola de teoría del ritmo si tuvieses algo en mente. Cualquier elemento instructivo siempre ha de ser bueno, y me interesa evitar que mi pluma desafine (o, al menos, que no desafine más de la cuenta).
Abrazo.
Gus
Pues nosotros veníamos del Atlántico, de Cádiz, y luego seguimos hacia el este. Te diré que el Mediterráneo, visto como charco, es bastante grande, aunque se extrañan las olas permanentes de nuestras playas atlánticas.
La preferencia que señalas por los endecasílabos que yo llamo petrarquistas (dicho brevemente: acento en 6 + sáficos) no es cosa de este foro, es cosa de todos los poetas que practicaron el endecasílabo desde Petrarca (siglo XIV) en adelante(la que sí es costumbre(me tienta escribir vicio) local es la de, en el caso de los 6.10, fijar un tercer acento, por ejemplo escribir todo un soneto con 2.6.10 ); los otros ritmos posibles son
rara avis en la historia de la poesía. La variedad rítmica de estos endecasílabos es probablemente la razón de esta predilección de los poetas (los dactílicos, por ejemplo, exigen tres acentos fijos: 4.7.10).
Hay distintos aspectos de este asunto del ritmo:
Un enfoque básico (algo como la teoría atómica en química) es el de la percepción del ritmo tratada desde el punto de vista psicológico; lo que conozco de esto no es mucho más que lo que he leído en el libro Psicología del ritmo, de Paul Fraisse. Sus estudios experimentales muestran decididamente la aplicabilidad de la teoría de la gestalt (no es su orientación, creo) en este campo. Es interesantísimo el tema, y seguramente subyace en todo tratamiento serio del ritmo poético.
Algunos teóricos de la escuela de Chomsky han tratado de capturar el «iambic pentameter», equivalente en inglés a nuestro endecasílabo garcilasiano (al que yo llamo petrarquista), en las redes de las gramáticas formales. En algunos aspectos han debido remitirse a asuntos psicológicos, también. Si buscas en wikipedia el «iambic pentameter» encontrarás una referencia a Halle, y tirando de esa punta podrás encontrar un montón de trabajos. Estos trabajos me resultaron muy interesantes, pero imagino que serán duros de leer para los que no tengan alguna formación en lenguajes formales.
Dentro de los filólogos españoles hay un grupo muy relevante, formado por José Domínguez Caparrós, Miguel Ángel Márquez y Esteban Torre (hay otros, claro), que se ocupan de los asuntos de la métrica. Márquez tiene varios papers sobre el endecasílabo y otros asuntos, podrías acceder a ellos en la página de la Universidad de Huelva. La Uned, donde trabaja Caparrós, edita una revista cuyo título lo dice todo: Rhytmica; los artículos de esta revista son de libre acceso en formato pdf.
La historia moderna de estos análisis fue iniciada en el XIX por la preclara inteligencia de don Andrés Bello, en su Ortología. Leerlo es un placer, aún hoy.
abrazo
Jorge