Lírico.
Exp..
Soneto extraño
Me agarro a los sonetos, siempre acudo
a su armazón perfecto y calculado.
Apenas se comienza su entramado
uno encuentra el refugio de su escudo.
Nunca un texto tan mudo dijo tanto,
ni nunca pudo tanto ser más mudo
que este exacto artefacto en el sesudo
contar las sílabas que hacen su canto.
En un segundo eterno nos transporta
hasta un tiempo, una luz, una cantora
ave que nos exorta a ser un niño.
Ese pájaro extraño del deseo,
diciendo la canción que niega el tiempo,
es el mismo que inventa su cariño.
Me agarro a los sonetos, siempre acudo
a su armazón perfecto y calculado.
Apenas se comienza su entramado
uno encuentra el refugio de su escudo.
Nunca un texto tan mudo dijo tanto,
ni nunca pudo tanto ser más mudo
que este exacto artefacto en el sesudo
contar las sílabas que hacen su canto.
En un segundo eterno nos transporta
hasta un tiempo, una luz, una cantora
ave que nos exorta a ser un niño.
Ese pájaro extraño del deseo,
diciendo la canción que niega el tiempo,
es el mismo que inventa su cariño.
Última edición: