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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Incendios

musador

esperando...
Se está poniendo de moda
la guasa inmisericorde,
caminando por el borde
de las frágiles cornisas,
hablando sin cortapisas
con algún cínico acorde.

Es cierto que si la crítica
ejercida con mesura
se tropieza con la oscura
noche de sordos oídos,
la burla encuentra sus nidos:
cucaracha en la basura.

No seré yo quien propicie
la línea del justo medio:
es el camino hacia el tedio
empedrado con mentiras,
ni las más horribles liras
llorarán bajo su asedio.

Y sin embargo la duda
me aqueja de cuando en cuando:
el sol no se está acabando,
¿no habrá lugar para todos?
¿No serán los malos modos
el camino más nefando?

Cuando las manos impías
invocan a lo sagrado
para lustrar el cromado
de su chatarra dilecta,
hay algo en mí que se infecta
con un rencor acendrado.

Paciencia, Jorge, paciencia,
con voz anciana me digo,
sin la paja no habrá trigo,
aunque hay incendios por suerte
donde el rayo de la muerte
nos trae su justo castigo.

Cómo me cansa el silencio
con sus siniestros clamores,
cómo me ahogan las flores
que en las tumbas se marchitan
mientras los muertos meditan
sobre sus dulces amores.
 
Me han gustado estas hernandianas tan reflexivas sobre asuntos de tanta actualidad por este "Mundo" en el que resuenan mucho últimamente "guasas inmisericordes", sí.
La segunda estrofa es de mucho calado, y el/la que tenga oídos para oir que la escuche (que no es lo mismo que oir).

En la tercera aludes a la dificultad del justo medio, (in medio virtus), que rechazas por lo que veo. No seré yo el que lo haga.

Los dos últimos versos me han hecho recordar unos de Becquer, que en sus rima LXXIII decía a modo de estribillo:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!!


abrazo.



Se está poniendo de moda
la guasa inmisericorde,
caminando por el borde
de las frágiles cornisas,
hablando sin cortapisas
con algún cínico acorde.

Es cierto que si la crítica
ejercida con mesura
se tropieza con la oscura
noche de sordos oídos,
la burla encuentra sus nidos:
cucaracha en la basura.

No seré yo quien propicie
la línea del justo medio:
es el camino hacia el tedio
empedrado con mentiras,
ni las más horribles liras
llorarán bajo su asedio.

Y sin embargo la duda
me aqueja de cuando en cuando:
el sol no se está acabando,
¿no habrá lugar para todos?
¿No serán los malos modos
el camino más nefando?

Cuando las manos impías
invocan a lo sagrado
para lustrar el cromado
de su chatarra dilecta,
hay algo en mí que se infecta
con un rencor acendrado.

Paciencia, Jorge, paciencia,
con voz anciana me digo,
sin la paja no habrá trigo,
aunque hay incendios por suerte
donde el rayo de la muerte
nos trae su justo castigo.

Cómo me cansa el silencio
con sus siniestros clamores,
cómo me ahogan las flores
que en las tumbas se marchitan
mientras los muertos meditan
sobre sus dulces amores.
 
Última edición:
Me han gustado estas hernandianas tan reflexivas sobre asuntos de tanta actualidad por este "Mundo" en el que resuenan mucho últimamente "guasas inmisericordes", sí.
La segunda estrofa es de mucho calado, y el/la que tenga oídos para oir que la escuche (que no es lo mismo que oir).

En la tercera aludes a la dificultad del justo medio, (in medio virtus)
Así es, estimado. Creo que mis sextillas salieron bastante descarnadas, comprensibles para un buen lector.

No hay mayor soledad que la de las malas compañias, y eso son esas flores marchitas. Pero qué le importa a los muertos, si son muertos, ¿no?

gracias y abrazo
j.
 
Última edición:
Así es, estimado. Creo que mis sextillas salieron bastante descarnadas, comprensibles para un buen lector.

gracias y abrazo
j.

Tu rapidez en la respuesta ha hecho que te pierdas el final de mi comentario que salió antes de acabarlo. Ve a verlo.

Sí, reconozco que descarnadas son estas hernadianas,
 
Yo te cuento las conclusiones que saco, Jorge, a ver si he entendido bien, de mañana estoy un poco espeso.
Esto habla de ajos, picores y culos. ¡Cuán sabio es el refranero español!

Y al final todo trata del tratamiento de las hemorroides, mucho más fáciles de eliminar si se tratan con cariño, agua caliente y jabón porque si se rascan con papel higiénico sangran y se irritan.

Me he levantado con la vena poética por las nubes.

Un abrazo.
 
Me gusta todo lo que me hace reír, aunque sea cruel; pero cruel y mediocre no tiene ninguna gracia. Para hacerse el gracioso sin hacer el ridículo hay que afinar mucho la puntería y no todos tienen tanto tino. El ingenio, por otra parte, no entiende de ideologías, aunque debo admitir que lo rancio no me suele hacer ninguna gracia. Buenas sextillas, amigo. Un saludo. Luis
La verdad es que la burla es un género que no se me da bien. Es interesante la figura del bufón de corte, especialista en la burla de la nobleza y sus remilgos. También la del payaso de circo, tan patética a veces. El tema de estas sextillas es, quizás, la comicidad del ridículo. Para reírse del ridículo hace falta cierta crueldad, sí, pero además hace falta deshumanizarlo, elevarlo a la categoría de personaje: si tras el ridículo vemos la persona, es difícil reír; quizás de esta reflexión surge la flojera de mi cuarta sextilla. Pero el ridículo arrastra a veces consigo a lo sublime, y eso sí que me subleva: es lo que digo en la quinta (sabido es que soy ateo hasta los tuétanos: lo sagrado en esa sextilla es la música). La última... a buen entendedor...

Acerca de lo rancio: pocas veces me he reído tanto como con un librito que se llamaba «Comportamiento en la mesa», escrito en forma de consejos para damiselas de sociedad, y con toda seriedad. Es un caso extremo de lo ridículo, quizás.

gracias y abrazo
j.
 
Yo te cuento las conclusiones que saco, Jorge, a ver si he entendido bien, de mañana estoy un poco espeso.
Esto habla de ajos, picores y culos. ¡Cuán sabio es el refranero español!

Y al final todo trata del tratamiento de las hemorroides, mucho más fáciles de eliminar si se tratan con cariño, agua caliente y jabón porque si se rascan con papel higiénico sangran y se irritan.

Me he levantado con la vena poética por las nubes.

Un abrazo.
Bueno, debo confesar que me has sorprendido fallo en refranes: imagino que te refieres a alguno en particular, pero ni lo conozco ni lo imagino.

Aceptando la metáfora médica para lo sociológico, aunque no me resulte simpática, correspondería determinar los referentes homólogos; por ejemplo, ¿qué es el ano en lo sociológico? Es el sitio de las heces, en primer lugar, y de algunos placeres, en segundo lugar. ¿Hay sitios así en la sociedad? Posiblemente los lupanares, ¿no? ¿Y en la sociedad de poetas? Las heces está claro lo que son: los pésimos poemas; difícil asociar placeres con los pésimos poemas, a no ser con una forma muy intelectual del sadismo...
En ese sitio de las heces se manifiesta el dolor, la sangre: he ahí las hemorroides. El autor de los pésimos poemas sufre, sería la analogía sociológica. Vale. Tu propuesta de eludir el papel higiénico parece corresponder con mi cuarta sextilla, donde reclamo un lugar bajo el sol incluso para las heces. Hasta aquí sigo tu analogía...

gracias por leer, abrazo
j.
 
No hay mayor soledad que la de las malas compañias, y eso son esas flores marchitas. Pero qué le importa a los muertos, si son muertos, ¿no?

He vuelto a releer esa última estrofa tras tu contestación a Luis con lo de "a buen entendedor" y ahora me ha parecido captar un dardo de doble filo: uno para los/las que guardan silencio ante las críticas, cosa que relaciono con tu segunda estrofa:

Es cierto que si la crítica
ejercida con mesura
se tropieza con la oscura
noche de sordos oídos,
la burla encuentra sus nidos:
cucaracha en la basura.

y el otro filo del dardo, pues qué decirte, que me parece que me ha pasado zumbando cerca del oído al relacionarlo con las flores que se marchitan sobre los dulces amores. Menos mal que yo no estoy enamorado ni me considero cadáver aún, que si no... jajaja. Lo digo por las alusiones recientes que me hiciste a no sé que "cantos de sirena".

Por lo cual, si esta nueva interpretación de esta estrofa "a buen entendedor", es correcta, mi alusión a los versos de Becquer queda descartada, o quizás no, quién sabe...

Abrazo.

cómo me ahogan las flores
que en las tumbas se marchitan
mientras los muertos meditan
sobre sus dulces amores.
 
Bueno, debo confesar que me has sorprendido fallo en refranes: imagino que te refieres a alguno en particular, pero ni lo conozco ni lo imagino.

Aceptando la metáfora médica para lo sociológico, aunque no me resulte simpática, correspondería determinar los referentes homólogos; por ejemplo, ¿qué es el ano en lo sociológico? Es el sitio de las heces, en primer lugar, y de algunos placeres, en segundo lugar. ¿Hay sitios así en la sociedad? Posiblemente los lupanares, ¿no? ¿Y en la sociedad de poetas? Las heces está claro lo que son: los pésimos poemas; difícil asociar placeres con los pésimos poemas, a no ser con una forma muy intelectual del sadismo...
En ese sitio de las heces se manifiesta el dolor, la sangre: he ahí las hemorroides. El autor de los pésimos poemas sufre, sería la analogía sociológica. Vale. Tu propuesta de eludir el papel higiénico parece corresponder con mi cuarta sextilla, donde reclamo un lugar bajo el sol incluso para las heces. Hasta aquí sigo tu analogía...

gracias por leer, abrazo
j.

El que se pica ajos come.
Si te pica el culo te rascas.
Las opiniones son como los culos, todos tienen una.

Y de ahí me he ido a lo otro que ya desarrollaste de forma correcta y precisa, aunque hablaría también de cierto masoquismo intelectual.

Nuevo abrazo.
 
He vuelto a releer esa última estrofa tras tu contestación a Luis con lo de "a buen entendedor" y ahora me ha parecido captar un dardo de doble filo: uno para los/las que guardan silencio ante las críticas, cosa que relaciono con tu segunda estrofa:



y el otro filo del dardo, pues qué decirte, que me parece que me ha pasado zumbando cerca del oído al relacionarlo con las flores que se marchitan sobre los dulces amores. Menos mal que yo no estoy enamorado ni me considero cadáver aún, que si no... jajaja. Lo digo por las alusiones recientes que me hiciste a no sé que "cantos de sirena".

Por lo cual, si esta nueva interpretación de esta estrofa "a buen entendedor", es correcta, mi alusión a los versos de Becquer queda descartada, o quizás no, quién sabe...

Abrazo.
¡Vaya! Juro que no pensé en ti al escribir esa sextilla, aunque algo que ver tiene, sí: una sola clave te doy, que considero suficiente; las flores serían los comentarios aduladores (las restantes correspondencias resultan solas).
abrazo
j.
 
El que se pica ajos come.
Si te pica el culo te rascas.
Las opiniones son como los culos, todos tienen una.

Y de ahí me he ido a lo otro que ya desarrollaste de forma correcta y precisa, aunque hablaría también de cierto masoquismo intelectual.

Nuevo abrazo.
Te confieso que sigo en ascuas. Si lo que sugieres es que mi tema tiene algo de autodefensivo (si me rasco es porque me pica), puede ser cierto, claro. Todos tuvimos, o tenemos, etapas lamentables.
abrazo
j.
 
Te confieso que sigo en ascuas. Si lo que sugieres es que mi tema tiene algo de autodefensivo (si me rasco es porque me pica), puede ser cierto, claro. Todos tuvimos, o tenemos, etapas lamentables.
abrazo
j.

No, supongo que no usáis exactamente los mismos refranes.

El que se pica ajos come: si escribes algo y alguien se siente aludido es porque algo de verdad encierra lo que has escrito.
El otro es que es una gran verdad, referido a tu poema y a cualquier tema.
Aquí en concreto me refería que si a alguien le señalas unos defectos y se molesta va a dar igual porque no le va a quedar otro remedio mejor que rascarse.

Era una forma de ir asociando ideas.
 
Se está poniendo de moda
la guasa inmisericorde
,
caminando por el borde
de las frágiles cornisas,
hablando sin cortapisas
con algún cínico acorde.



La verdad es que la burla es un género que no se me da bien

No hay nada más saludable entre colegas que coincidir en apreciaciones evidentes sin debate alguno.

El género exige destinatario declarado. Ya que vamos de expresiones al uso, tirar la piedra y esconder la mano (en Argentina tocar el timbre y salir corriendo) no me parece, sinceramente, un recurso elegante en la mofa literaria.

Por aquí nos vemos, estimado.
 
Última edición:
Me gusta tu poema , su forma y su contenido.
Saludos cordiales.
Jazmín
 
No hay nada más saludable entre colegas que coincidir en apreciaciones evidentes sin debate alguno.

El género exige destinatario declarado. Ya que vamos de expresiones al uso, tirar la piedra y esconder la mano (en Argentina tocar el timbre y salir corriendo) no me parece, sinceramente, un recurso elegante en la mofa literaria.

Por aquí nos vemos, estimado.
Hola, Vicente. Lo de tirar la piedra también se usa acá, lo del timbre es la primera vez que lo leo, aunque es una travesura habitual de los niños en los pueblos de mi patria. En ninguno de los dos casos, que son análogos, veo la relación con mi poema. Claramente no te refieres al poema en sí como piedra, dado que aquí estoy yo, Jorge Rodolfo Busch Wernicke, firmándolo. ¿Te refieres a los autores de la guasa inmisericorde, que no identifico?

No estoy de acuerdo, además, en clasificar a mi poema dentro del género mofa, aunque alguna burla incluya. Tampoco estoy de acuerdo en que la mofa deba tener un destinatario único, pueden ser destinatarios e identificarse por la propia mofa: creo que es el caso en mi burla. Hay a veces, cierto, gotas que rebalsan el vaso, la hubo en este caso, pero sería injusto atribuirle a una gota el rebalse.

gracias por comentar
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Hola, Jorge, me han gustado mucho tus hernandianas, primero por esa forma de expresarte tan tuya, lírica e impecable. El contenido también me ha gustado, parecen reflexiones serenas, de quien puede comprender los motivos pero no las formas y ha meditado sobre las distintas opciones, el final, es magnífico.
Cómo me cansa el silencio
con sus siniestros clamores,
cómo me ahogan las flores
que en las tumbas se marchitan
mientras los muertos meditan
Sobre sus dulces amores.

Y nada más, todo pasa, hasta los incendios.


Abrazo.
Isabel
 
Última edición:
Hola, Vicente. Lo de tirar la piedra también se usa acá, lo del timbre es la primera vez que lo leo, aunque es una travesura habitual de los niños en los pueblos de mi patria. En ninguno de los dos casos, que son análogos, veo la relación con mi poema. Claramente no te refieres al poema en sí como piedra, dado que aquí estoy yo, Jorge Rodolfo Busch Wernicke, firmándolo. ¿Te refieres a los autores de la guasa inmisericorde, que no identifico?

Se está poniendo de moda
la guasa inmisericorde


Mira que eres travieso, Sergio. ¿Está de moda en el foro la guasa inmisericorde?
Apuntas al entrecejo sin contemplaciones.
Me gusta tu coña marinera, ese acre aviso para navegantes cuando te pinza la vena interventora.

Un abrazo de año joven, Catón de mis entretelas.


Este es fue mi comentario al poema de Oncina, Fulanito de tal, publicado con bastante anterioridad al tuyo.

Que yo sepa, la frase que distingo en negrita no pertenece a ningún personaje célebre de reconocido ingenio; no es más que una simple expresión de este esforzado poeta cuando viene al caso.
Es por eso que al verla reproducida en tu poema no tuve más remedio que descartar su hipotética universalidad como para admitirla tal que cita al uso y sí como una referencia clara a mi persona.

De ahí mi natural suspicacia ante un poema armado de indudable sarcasmo. Ya me dirás.

Un abrazo
 
Última edición:
Mira que eres travieso, Sergio. ¿Está de moda en el foro la guasa inmisericorde?
Apuntas al entrecejo sin contemplaciones.
Me gusta tu coña marinera, ese acre aviso para navegantes cuando te pinza la vena interventora.

Un abrazo de año joven, Catón de mis entretelas.


Este es fue mi comentario al poema de Oncina, Fulanito de tal, publicado con bastante anterioridad al tuyo.

Que yo sepa, la frase que distingo en negrita no pertenece a ningún personaje célebre de reconocido ingenio; no es más que una simple expresión de este esforzado poeta cuando viene al caso.
Es por eso que al verla reproducida en tu poema no tuve más remedio que descartar su hipotética universalidad como para admitirla tal que cita al uso y sí como una referencia clara a mi persona.

De ahí mi natural suspicacia. Ya me dirás.

Un abrazo
Juro que al escribir mi tema no recordé el origen de esa frase, aunque muy probablemente la hubiera leído; no fue mi intención citarte, aunque admito que lo hice. En particular la palabra guasa no me es propia (no es usual en la lengua de mi país; sí usamos guaso como adjetivo, por grosero), se ve que inconcientemente busqué una referencia que autorizara su uso.
abrazo
j.
 
Última edición:
Hola, Jorge, me han gustado mucho tus hernandianas, primero por esa forma de expresarte tan tuya, lírica e impecable. El contenido también me ha gustado, parecen reflexiones serenas, de quien puede comprender los motivos pero no las formas y ha meditado sobre las distintas opciones, el final, es magnífico.
Cómo me cansa el silencio
con sus siniestros clamores,
cómo me ahogan las flores
que en las tumbas se marchitan
mientras los muertos meditan
Sobre sus dulces amores.

Y nada más, todo pasa, hasta los incendios.


Abrazo.
Isabel
Gracias, Isabel. Sí, creo que quedó bien esa última sextilla, aun prescindiendo de la metáfora alusiva. Los incendios pasan, sí, pero ¡cuánto destruyen! Recuerdo ahora dos famosos de bibliotecas: el de la de Alejandría y el de la del Escorial; ambos destruyeron una parte importante de la documentación histórica. Tema complicado este de las pérdidas...

abrazo
j.
 
Gracias, Isabel. Sí, creo que quedó bien esa última sextilla, aun prescindiendo de la metáfora alusiva. Los incendios pasan, sí, pero ¡cuánto destruyen! Recuerdo ahora dos famosos de bibliotecas: el de la de Alejandría y el de la del Escorial; ambos destruyeron una parte importante de la documentación histórica. Tema complicado este de las pérdidas...

abrazo
j.

Sí, el monasterio de El Escorial sufrió ocho incendios en su historia. El más devastador en 1671 y el último, en el real colegio Alfonso XII en 1964, recinto que ocupa un ala del emblemático edificio. Yo estaba allí interno siendo niño y recuerdo cómo los padres agustinos nos desalojaron a la Lonja que lo circunda después de cenar. Fue sofocado sobre la marcha pero el susto y el frío gélido de la sierra forman parte de uno de mis recuerdos imborrables.


Mi abrazo.
 
Última edición:
Sí, el monasterio de El Escorial sufrió ocho incendios en su historia. El más devastador en 1671 y el último, en el real colegio Alfonso XII en 1964, recinto que ocupa un ala del emblemático edificio. Yo estaba allí interno siendo niño y recuerdo cómo los padres agustinos nos desalojaron a la Lonja que lo circunda después de cenar. Fue sofocado sobre la marcha pero el susto y el frío gélido de la sierra forman parte de uno de mis recuerdos imborrables.


Mi abrazo.
Ajá. Yo me refería al de 1671, que destruyó una gran cantidad de manuscritos, en particular los donados por don Diego Hurtado de Mendoza. Estuve en esa biblioteca el año pasado en mi visita a España, es espléndida...

Sí, sentimos el frío en ese lugar, resaltado quizás por la austeridad arquitectónica.

abrazo
j.
 
Se está poniendo de moda
la guasa inmisericorde,
caminando por el borde
de las frágiles cornisas,
hablando sin cortapisas
con algún cínico acorde.

Es cierto que si la crítica
ejercida con mesura
se tropieza con la oscura
noche de sordos oídos,
la burla encuentra sus nidos:
cucaracha en la basura.

No seré yo quien propicie
la línea del justo medio:
es el camino hacia el tedio
empedrado con mentiras,
ni las más horribles liras
llorarán bajo su asedio.

Y sin embargo la duda
me aqueja de cuando en cuando:
el sol no se está acabando,
¿no habrá lugar para todos?
¿No serán los malos modos
el camino más nefando?

Cuando las manos impías
invocan a lo sagrado
para lustrar el cromado
de su chatarra dilecta,
hay algo en mí que se infecta
con un rencor acendrado.

Paciencia, Jorge, paciencia,
con voz anciana me digo,
sin la paja no habrá trigo,
aunque hay incendios por suerte
donde el rayo de la muerte
nos trae su justo castigo.

Cómo me cansa el silencio
con sus siniestros clamores,
cómo me ahogan las flores
que en las tumbas se marchitan
mientras los muertos meditan
sobre sus dulces amores.
Poemas hay que lloran o hacen llorar, no importa; pero de las preguntas y las respuestas seguimos siendo los dueños...
Paciencia, señor Jorge, que el fuego purifica, y las modas pasan, vuelven o incordian.
Sextillas que me gustaron tal cual, y a ellas vine.
Un saludote de un jornalero que pasaba.
 
Poemas hay que lloran o hacen llorar, no importa; pero de las preguntas y las respuestas seguimos siendo los dueños...
Paciencia, señor Jorge, que el fuego purifica, y las modas pasan, vuelven o incordian.
Sextillas que me gustaron tal cual, y a ellas vine.
Un saludote de un jornalero que pasaba.
Gracias por tu amiga palabra de jornalero en este tema, Alonso. La amistad purifica más que el fuego.

abrazo
Jorge
 

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