Fulgencio Cibertraker
Poeta que considera el portal su segunda casa
No cabe pues si no batirse, pues no sé si soplas o si sorbes. Con il vostro permesso.Hay cadenas fónicas que lastiman el oído de cualquier poeta. Hay oídos delicados, selectivos ─¡bienaventurados aquellos que los tengan!─ y oídos tan toscos que dan lástima, valga el parónimo del verbo. Hay asonancias que, por su torpeza, incomodan y defraudan. Hay poetas que saben templar muy bien los sones de sus rimas. En fin, hay tantas verdades latentes en tu satírico soneto, que bien podrían servir para hacer...
Hay gargantas afónicas doquiera
que lastiman el oído de cualquiera,
hay oídos delicados que la arengan
¡ventura a aquellos que los tengan!
Y oídos tan toscos que lastiman
sin siquiera podernos darnos cuenta
salvo el parónimo del verbo hartarte
sin sacar una puntada de su arte.
Hay asonancias tales que dan grima
por su torpeza en el arte de la esgrima
que defraudan menos que una lagrima
cual si gata Flora que por no llorar trina.
Hay poetas que saben templar gaitas
escupiendo tantos sones como panes
cometiendo algunos que otros desmanes
con rimas propias de estos soplagaitas.
Hay tantas verdades, que son pocas
tan latentes en tu satírico soneto
que bien podrían servirnos de coleto
o sombrero en una fiesta de mariachis.
Y saliendo salvo del lance, decirte si bien fueraparte, que me ha encantado, Vicente, por la mala baba a esa dama, por tu duende y por tu arte. Saludos a todos.que lastiman el oído de cualquiera,
hay oídos delicados que la arengan
¡ventura a aquellos que los tengan!
Y oídos tan toscos que lastiman
sin siquiera podernos darnos cuenta
salvo el parónimo del verbo hartarte
sin sacar una puntada de su arte.
Hay asonancias tales que dan grima
por su torpeza en el arte de la esgrima
que defraudan menos que una lagrima
cual si gata Flora que por no llorar trina.
Hay poetas que saben templar gaitas
escupiendo tantos sones como panes
cometiendo algunos que otros desmanes
con rimas propias de estos soplagaitas.
Hay tantas verdades, que son pocas
tan latentes en tu satírico soneto
que bien podrían servirnos de coleto
o sombrero en una fiesta de mariachis.
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