¿Qué más te puedo decir, estimada Isabel, después de leer el excelente comentario que te ha dejado Salva y que rubrico por completo?
Me has dejado pasmado con este hermosísimo soneto con el que me has llevado a un mundo de ensueño por medio de bellísimas palabras que comienzan con esas tan sugestivas que dan título al poema.
Te diré que, más de una vez, alguno de esos estrictos comentaristas muy eruditos que han circulado por acá, me han reprochado que pusiese la palabra "noche" al final de un verso porque, me decían, es una palabra que predetermina rimas previsibles (broche, derroche, reproche...) yo nunca estuve de acuerdo con eso, todo depende, les decía, del "cómo" se haga uso de ellas, o sea de que el contexto las justifique plenamente y este soneto es una demostración palpable de lo bien que has encajado esas "rimas previsibles" en la inmensa lírica de este soneto que guardaré entre mis favoritos leídos en esta Casa de poetas. Tiene razón nuestro común amigo Salva: cada vez te noto mejor, estimada poeta.
Un apunte ortográfico antes de despedir el comentario; en la palabra "fértil" se ta ha olvidado poner una tilde; no te preocupes, pues a mí esas cosas (y peores) me pasan con mucha frecuencia.
Un fortísimo abrazo con mi más sincera felicitación por este regalo que nos has hecho.