¡Érase en aquel balcón!

Rigoberto Montoya

Poeta recién llegado
¡Érase en aquel balcón!


Como vibraba en tu pecho

nuestra divina canción

Cuando mi mano tomabas,

¡Érase en aquel balcón!


Cuando tus sueños ilusos

entregabas al amor

Y de aquella tu ventana

contemplabas el albor.


Era de seda tus trenzas,

tus pupilas de carbón.

Y era nuestro amor eterno,

¡Érase en aquel balcón!


Y cuando más tú me amaste

un largo viaje emprendí,

Jurando que volvería,

¡que volvería por ti!


Más iracundo el destino,

burlose de tu candor,

de nostalgia tú moriste

sin consumar nuestro amor.


Ignoras cuanto añoro,

niña de mi corazón,

aquel idilio que erase,

¡Érase en aquel balcón!


Rigoberto Montoya
Derechos Reservados de autor Año: 2011
Prohibido su uso sin autorización.
 
¡Érase en aquel balcón!


Como vibraba en tu pecho

nuestra divina canción

Cuando mi mano tomabas,

¡Érase en aquel balcón!


Cuando tus sueños ilusos

entregabas al amor

Y de aquella tu ventana

contemplabas el albor.


Era de seda tus trenzas,

tus pupilas de carbón.

Y era nuestro amor eterno,

¡Érase en aquel balcón!


Y cuando más tú me amaste

un largo viaje emprendí,

Jurando que volvería,

¡que volvería por ti!


Más iracundo el destino,

burlose de tu candor,

de nostalgia tú moriste

sin consumar nuestro amor.


Ignoras cuanto añoro,

niña de mi corazón,

aquel idilio que erase,

¡Érase en aquel balcón!


Rigoberto Montoya
Derechos Reservados de autor Año: 2011
Prohibido su uso sin autorización.
Hermoso, sencillo, musical y nostálgico poema, mi compa. Ojalá no se trate de una historia real, pero si así fuera, siempre nos queda el verso.

Un saludo cordial desde Caracas.
 
Estimado, gracias. Gracias por el espacio y por tomar tu tiempo para leerme. Saludos cordiales. Un abrazo fraternal desde Olancho, Honduras.
 
¡Érase en aquel balcón!


Como vibraba en tu pecho

nuestra divina canción

Cuando mi mano tomabas,

¡Érase en aquel balcón!


Cuando tus sueños ilusos

entregabas al amor

Y de aquella tu ventana

contemplabas el albor.


Era de seda tus trenzas,

tus pupilas de carbón.

Y era nuestro amor eterno,

¡Érase en aquel balcón!


Y cuando más tú me amaste

un largo viaje emprendí,

Jurando que volvería,

¡que volvería por ti!


Más iracundo el destino,

burlose de tu candor,

de nostalgia tú moriste

sin consumar nuestro amor.


Ignoras cuanto añoro,

niña de mi corazón,

aquel idilio que erase,

¡Érase en aquel balcón!


Rigoberto Montoya
Derechos Reservados de autor Año: 2011
Prohibido su uso sin autorización.
Leyéndote dejas entrever tu juventud que roza lo lúdico. Ve consiguiendo un paracaídas para más a delante. Saludos cordiales, Rigoberto.
 
¡Érase en aquel balcón!


Como vibraba en tu pecho

nuestra divina canción

Cuando mi mano tomabas,

¡Érase en aquel balcón!


Cuando tus sueños ilusos

entregabas al amor

Y de aquella tu ventana

contemplabas el albor.


Era de seda tus trenzas,

tus pupilas de carbón.

Y era nuestro amor eterno,

¡Érase en aquel balcón!


Y cuando más tú me amaste

un largo viaje emprendí,

Jurando que volvería,

¡que volvería por ti!


Más iracundo el destino,

burlose de tu candor,

de nostalgia tú moriste

sin consumar nuestro amor.


Ignoras cuanto añoro,

niña de mi corazón,

aquel idilio que erase,

¡Érase en aquel balcón!


Rigoberto Montoya
Derechos Reservados de autor Año: 2011
Prohibido su uso sin autorización.


Lo haces sentir como una elegía por un amor que no pudo concretarse por la muerte de la amada mientras el amado estaba alejado.

u_408e6216_zps90ouboml.gif
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba