Transeúnte

penabad57

Poeta veterano en el portal
Podría sacar del bolsillo las cosas,
entonces el tacto recibiría en mi piel cien soplos de amistad.

Un verso alucinado,
un bolígrafo donde habita el crepúsculo del viaje,
la burbuja del alcohol que guarda la palabra en el hospicio del trasluz.

Yo quise ser viernes,
no estratagema de oro ni orilla de cal.

Yo quise la transparencia del clímax y sus entresijos
bajo los soportales de la lluvia.

Pero hoy los monstruos visten de nácar
y me hablan como estatuas
que no saben qué decir.

Así es la gloria del transeúnte:
me diluyo en los espejos,
cabalgo calles, espío a las mujeres sin paz,
me asomo a los ríos con el frenesí
de la despedida.

En el penúltimo farol
el amarillo crece hasta mi nombre
y me callo porque la vida se encierra otra vez en su matriz
para dejarme solo ante la sinrazón de los recuerdos.
 
Última edición:
Tremendo poema compañero, un transeúnte que ha pintado una grandiosa obra.
Rescato estos versos que me encantaron...

un bolígrafo donde habita el crepúsculo del viaje, la burbuja del alcohol que guarda la palabra en el hospicio del trasluz.

Aplausos, gracias por compartir.
¡Felíz noche!
 
Excelente estimado poeta penabad, siempre entregando poesía de calidad, la sensibilidad en la palabra, la magia en el verso. Un placer siempre leerte amigo.
Un abrazo fraterno poeta.
 
Podría sacar del bolsillo las cosas,
entonces el tacto recibiría en mi piel cien soplos de amistad.

Un verso alucinado,
un bolígrafo donde habita el crepúsculo del viaje,
la burbuja del alcohol que guarda la palabra en el hospicio del trasluz.

Yo quise ser viernes,
no estratagema de oro ni orilla de cal.

Yo quise la transparencia del clímax y sus entresijos
bajo los soportales de la lluvia.

Pero, hoy, los monstruos visten de nácar
y me hablan como estatuas
que no saben qué decir.

Así es la gloria del transeúnte:
me diluyo en los espejos,
cabalgo calles, espío a las mujeres sin paz,
me asomo a los ríos con el frenesí
de la despedida.

En el penúltimo farol
el amarillo crece hasta mi nombre
y me callo porque la vida se encierra otra vez en su matriz
para dejarme solo ante la sinrazón de los recuerdos.
Excelentes versos siempre ..me gusta en su totalidad..grato leerle, un abrazo
 
En el penúltimo farol
el amarillo crece hasta mi nombre

Hay magia en los faroles de un amarillo que toca el alma...
Que preciosa es tu poesía, cuesta comentarla decentemente porque la emoción se impone sobre cualquier devolución que se te pueda dar.
No es elogio vacío, es admiración a tu trabajo.
Un abrazo, nunca dejes de escribir.
 
Hay magia en los faroles de un amarillo que toca el alma...
Que preciosa es tu poesía, cuesta comentarla decentemente porque la emoción se impone sobre cualquier devolución que se te pueda dar.
No es elogio vacío, es admiración a tu trabajo.
Un abrazo, nunca dejes de escribir.
Gracias, Cecy, comentarios como el tuyo ayudan a seguir en el intento de escribir decentemente. Un abrazo.
 
Podría sacar del bolsillo las cosas,
entonces el tacto recibiría en mi piel cien soplos de amistad.

Un verso alucinado,
un bolígrafo donde habita el crepúsculo del viaje,
la burbuja del alcohol que guarda la palabra en el hospicio del trasluz.

Yo quise ser viernes,
no estratagema de oro ni orilla de cal.

Yo quise la transparencia del clímax y sus entresijos
bajo los soportales de la lluvia.

Pero hoy los monstruos visten de nácar
y me hablan como estatuas
que no saben qué decir.

Así es la gloria del transeúnte:
me diluyo en los espejos,
cabalgo calles, espío a las mujeres sin paz,
me asomo a los ríos con el frenesí
de la despedida.

En el penúltimo farol
el amarillo crece hasta mi nombre
y me callo porque la vida se encierra otra vez en su matriz
para dejarme solo ante la sinrazón de los recuerdos.
muy original a forma de reflexión, siempre es grato leerte
 
Muchas+felicidades+4.png

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Felicitaciones, amigo....sin duda
tu trabajo merece éste reconocimiento otorgado a la
exquisita y fina escritura que
dejan tus versos.
Un abrazo a la distancia.... nunca
dejes de escribir, tus letras son un espejo para mí, de tus versos aprendo y disfruto siempre.
Saludos.
Eban
Gracias, Eban, por tu felicitación y las amables palabras. Un abrazo.
 
Podría sacar del bolsillo las cosas,
entonces el tacto recibiría en mi piel cien soplos de amistad.

Un verso alucinado,
un bolígrafo donde habita el crepúsculo del viaje,
la burbuja del alcohol que guarda la palabra en el hospicio del trasluz.

Yo quise ser viernes,
no estratagema de oro ni orilla de cal.

Yo quise la transparencia del clímax y sus entresijos
bajo los soportales de la lluvia.

Pero hoy los monstruos visten de nácar
y me hablan como estatuas
que no saben qué decir.

Así es la gloria del transeúnte:
me diluyo en los espejos,
cabalgo calles, espío a las mujeres sin paz,
me asomo a los ríos con el frenesí
de la despedida.

En el penúltimo farol
el amarillo crece hasta mi nombre
y me callo porque la vida se encierra otra vez en su matriz
para dejarme solo ante la sinrazón de los recuerdos.
Ir poco a poco. rastrear como un caminante e imaginar en todo un recorrido
de ascuas y gargante que crepita en la llamada..., se crea asi un espacio
esposible que devenites pero al final los recuerdos rompen esa
sensacion de vitalidad alentada. exxcelente. saludos de luzyabsenta
 

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